IGF conversó con Iliana Pineda, Chief Legal Officer and Compliance Officer de Wplay.co en Colombia, sobre el presente y el futuro de la industria del juego online en el país, con la mirada puesta en 2027. En la entrevista, Pineda analiza los principales desafíos regulatorios, fiscales y económicos que enfrenta el mercado colombiano.
También comparte las lecciones que Colombia puede aportar a otros países de Latinoamérica y repasa las experiencias de Brasil y Perú. Además, destaca la importancia de encontrar un equilibrio entre la recaudación estatal, la competitividad de los operadores legales, la lucha contra el mercado ilegal y la protección de los jugadores.
Por último, aborda los cambios regulatorios y tributarios que serán necesarios para garantizar la sostenibilidad de la industria, fomentar la inversión y mantener el crecimiento del sector en los próximos años.
Colombia ha sido un referente en la regulación de los juegos online en Latinoamérica. En un contexto de transformación regulatoria y fiscal, ¿cuáles considera que son los principales factores para preservar la competitividad y sostenibilidad del mercado colombiano de cara a 2027?
Colombia ha demostrado que es posible construir una industria formal, innovadora y comprometida con la protección del consumidor y la generación de recursos públicos. Ese es un logro que debemos preservar.
Sin embargo, el verdadero éxito de un mercado regulado no está solamente en su capacidad de crecer, sino en crear las condiciones para que ese crecimiento sea sostenible.
Hoy considero fundamentales tres elementos: seguridad jurídica, proporcionalidad de las cargas regulatorias y tributarias, y condiciones que permitan a los operadores autorizados competir efectivamente frente a la oferta ilegal.
El desafío es encontrar un equilibrio entre las necesidades fiscales del Estado, la competitividad empresarial y la protección de los jugadores. Una regulación efectiva debe cumplir sus objetivos de control sin perder de vista la viabilidad económica y operativa de quienes participan en el mercado formal. Una buena regulación no sólo controla una industria; también crea las condiciones para que la legalidad siga siendo la mejor alternativa.
Al hacer un balance de 2026, ¿cuál considera que fue el logro más importante de la industria del juego en Colombia y cuál sigue siendo su principal desafío pendiente?
Creo que el mayor logro de la industria colombiana durante 2026 ha sido demostrar su capacidad de adaptación y resiliencia. A pesar de los cambios tributarios, los desafíos regulatorios y las mayores exigencias operativas, el sector ha continuado desarrollando su actividad, fortaleciendo sus capacidades tecnológicas y de cumplimiento, y contribuyendo a la economía formal.
Pero esa capacidad de adaptación también nos deja una reflexión importante: la resiliencia de los operadores no debería convertirse en el principal soporte de la estabilidad del mercado. Al respecto, cabe mencionar que, en Colombia por ejemplo, ha quedado claro que el compromiso de los empresarios con el País es tal que han estado a dispuestos a asumir medidas transitorias fuertes para momentos de coyuntura; sin embargo, esta voluntad no puede ser confundida con capacidad de sostener medidas que puedan resultar confiscatorias de manera permanente.
No podemos perder de vista que la renta del monopolio de los juegos de suerte y azar tiene una finalidad social esencial: financiar los servicios de salud. Por eso, fortalecer el mercado legal no es solamente un objetivo empresarial, sino también una responsabilidad compartida para asegurar la generación de recursos públicos, proteger a los jugadores y contribuir al cumplimiento de los fines sociales del Estado.
El desafío es avanzar hacia una visión de largo plazo, en la que las decisiones regulatorias consideren no solo sus objetivos inmediatos, sino también sus efectos sobre la inversión, la innovación y la permanencia de los operadores autorizados. Colombia ya demostró que sabe construir un mercado regulado. El siguiente paso es demostrar que también sabe fortalecerlo y preservarlo.
A medida que evolucionan los marcos regulatorios en América Latina, ¿qué lecciones puede ofrecer Colombia a otros mercados y qué puede aprender de las experiencias recientes de Brasil, Perú y otros países de la región?
La principal lección que Colombia puede compartir es que la regulación puede convertirse en un verdadero motor de desarrollo cuando ofrece reglas claras, mecanismos de supervisión efectivos, protección a los jugadores y condiciones que incentivan la formalización.
Fuimos pioneros en la construcción de un modelo de juego online regulado que permitió desarrollar un ecosistema empresarial, tecnológico y de cumplimiento, y que ha servido como referencia para otros países.
Brasil nos deja una reflexión especialmente relevante. Después de implementar su mercado regulado, la prohibición de las apuestas de cuota fija adoptada recientemente modificó profundamente el escenario para operadores, inversionistas y usuarios. Esto demuestra la importancia de evaluar los efectos de las decisiones regulatorias, prever transiciones ordenadas y considerar el riesgo de desplazamiento hacia mercados ilegales. Perú presenta una experiencia diferente. Su modelo ha avanzado en la autorización de plataformas nacionales y extranjeras, los controles tecnológicos y la incorporación de impuestos específicos; esta experiencia invita a analizar cómo puede hacerse una mejor articulación entre supervisión, tributación y la protección del consumidor sin perder competitividad.
Cada mercado tiene particularidades que deben respetarse. Por eso, más que replicar modelos, considero importante aprender de sus aciertos y dificultades, promover el diálogo entre reguladores e industria y evaluar el impacto real de las medidas antes de implementarlas. Latinoamérica tiene una oportunidad extraordinaria para construir mercados regulados cada vez más sólidos, aprendiendo de la experiencia colectiva de la región; no obstante, llama la atención que algunas veces pueda resultar difícil aprender de mercados cercanos.
De cara a 2027, ¿hay cambios regulatorios o fiscales específicos que, en su opinión, podrían influir significativamente en las estrategias de los operadores, sus decisiones de inversión o su disposición a permanecer en el mercado colombiano?
Considero que hay tres prioridades que, aunque no son nuevas, son claves para 2027.
- La primera es revisar integralmente la tributación del juego online, evaluando el efecto acumulado de los impuestos y derechos de explotación, así como la pertinencia de bases gravables que reflejen la realidad económica de la actividad.
- La segunda es fortalecer la lucha contra la oferta ilegal, mediante herramientas efectivas de control de publicidad, pagos y servicios tecnológicos utilizados por plataformas no autorizadas.
- Y la tercera es avanzar hacia una regulación más moderna y coordinada, que facilite la innovación, establezca criterios claros para proveedores tecnológicos y fortalezca las herramientas de juego responsable y protección de datos.
Estas prioridades no buscan favorecer exclusivamente a los operadores. Buscan proteger el equilibrio de un ecosistema en el que el Estado pueda recaudar, los jugadores tengan garantías y las empresas encuentren razones para seguir invirtiendo. El reto para 2027 no es elegir entre recaudo, regulación y crecimiento. Es construir un modelo en el que estos tres objetivos puedan avanzar de manera equilibrada.
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