Alejandro Rivero fue CEO de Estelarbet en Chile y actualmente sigue vinculado a la industria de las apuestas online como consultor de Marketing y CRM para el sector hípico chileno, ligado a la actividad de un hipódromo.
En una entrevista con IGF, Rivero analiza el presente y el futuro del juego online en Chile, en medio de la incertidumbre por el proyecto de ley que busca regular las apuestas y las propuestas para prohibir a los operadores privados.
Además, comparte su opinión sobre los riesgos de una prohibición, la necesidad de contar con reglas claras, el futuro de los casinos tradicionales frente a las plataformas online y cómo atraer a nuevas generaciones de jugadores. También habla sobre el papel de la inteligencia artificial, la personalización y el juego responsable en el crecimiento de la industria.
El proyecto de ley que busca regular el juego online en Chile ha entrado en una nueva etapa de incertidumbre, con propuestas que van desde establecer un sistema de licencias regulado hasta prohibir por completo las plataformas privadas de apuestas online. Desde su perspectiva, ¿qué implicaría cada escenario para el desarrollo del mercado chileno del juego a largo plazo y qué estaría en juego para los operadores, los jugadores y la industria en general?
La verdad es que, como alguien que se ha visto vinculado al ámbito de las apuestas, ya sea en el mundo presencial como en el mundo online, trabajando en operaciones en Chile y Latam, veo con preocupación el tiempo que hemos dejado pasar desde el inicio de la discusión y los vaivenes que a nivel gubernamental se han dado alrededor de algo que requiere ser abordado con la misma seriedad que cualquier proyecto de ley que tiene el potencial de influir positivamente tanto en las arcas gubernamentales como en la protección de los consumidores y, especialmente, en la protección de menores de edad. Sin embargo veo con aún mayor preocupación, las últimas noticias en torno a las observaciones y propuestas que buscan prohibir la posibilidad de publicitar a aquellos operadores, que efectivamente paguen por una licencia, paguen mensualmente un 22% del GGR.
Como ya no soy parte activa de la industria, siento que puedo hablar más libremente que muchos de los expertos que están representando a las principales operaciones online que operan actualmente en Chile y que buscan respuestas serias, para cumplir con regulaciones y leyes, Como Carlos Baeza o Sandra Kemp, que hacen un trabajo impecable, buscando educar y mostrarse disponibles para el debate. Se puede entender el gravamen, y el uso del 3% adicional al IVA, muchas legislaciones dentro de Latam tienen los destinos mucho más definidos del impuesto. Sin embargo, la imposibilidad de publicitar a aquellos que estén dispuestos a cumplir con la norma es realmente una estupidez.
Me pregunto si las autoridades tienen claro que es prácticamente imposible que controlen toda la publicidad Online que van a seguir ejecutando los cientos de casinos ilegales que van a seguir actuando en el territorio. Ya los operadores dispuestos a cumplir se van a ver afectados por el gravamen, se les quiere además bloquear la posibilidad de bonificar, entonces básicamente le estás diciendo a alguien: “Vas a pagar por operar mientras que el resto no, vas a poder publicitarse menos que el resto, pero siéntete feliz de que estarás cumpliendo”
Considero que el peor escenario posible es el de no generar una regulación moderna que pueda tomar el ejemplo de otros países de la región que han logrado implementar estructuras eficientes y regulaciones claras. Considero que, ya sea la Superintendencia de Casinos —idealmente contando con un equipo más experto en la materia del juego online— o una nueva institución específica regida bajo una normativa clara que recopile las mejores prácticas y la realidad nacional en torno a los casinos y apuestas deportivas online, es absolutamente imprescindible tomar control sobre lo que sucede; no a partir de diversas acciones judiciales por parte de entidades privadas, semi privadas o públicas, sino como un acuerdo que recoja el debate público y la opinión de los expertos. En otro momento de esta entrevista, me explayaré en cuanto a lo que considero los riesgos principales de cara a operadores y consumidores.
Los casinos tradicionales y las loterías estatales llevan mucho tiempo consolidados en Chile, mientras que las plataformas online han cambiado la forma en que los consumidores se relacionan con el juego. ¿Cómo cree que evolucionará el equilibrio entre el juego presencial y el digital, y qué pueden aprender los operadores tradicionales de los negocios online para seguir siendo competitivos?
La fusión de estadísticas oficiales y estudios independientes recientes, muestra que la incidencia del juego online sobre el total de lo que puede ser considerado apuestas en Chile (casinos, loterías, hipódromos) se mantiene en un constante crecimiento frente a un estancamiento de las formas de apuesta tradicionales, llegando a significar hasta un 25% del total de las apuestas en territorio chileno. Desde mis inicios en los casinos presenciales, una de las grandes preguntas era cómo atraer al público más joven, muchas veces abordado desde los cambios en la mecánica de los tragamonedas, tratando de emular la experiencia que pueden vivir a través de videojuegos, con nuevas gamificaciones y experiencias más interactivas.
En 15 años, si bien tuve oportunidad de ver excitantes proyectos y la adopción de tecnologías como realidad virtual, la posibilidad de guardar sesiones de juego y la creación de máquinas de azar a partir de experiencias más similares a las de un videojuego, me parece que la respuesta no va por tratar de llevar la experiencia de un juego a una máquina, sino por potenciar la experiencia global que atraiga a nuevas generaciones desde lo social, el espectáculo y la innovación en el punto presencial. Pensar que podemos atraer a una generación acostumbrada a contar en la palma de su mano con tecnología de última generación (y muy potente en cuanto a contenidos personalizados), con los mismos esquemas de antaño es ingenuo, y es el gran desafío a resolver.
Las carreras de caballos tienen una larga tradición en Chile, pero atraer y fidelizar a una nueva generación de apostadores plantea un desafío diferente. ¿Cómo pueden las plataformas digitales, el análisis de datos y las experiencias personalizadas contribuir a modernizar el sector sin perder a su público tradicional? ¿Podría la hípica ofrecer lecciones valiosas para la industria del iGaming en general?
Como sabes, en la actualidad me encuentro ligado al mundo de la hípica, que particularmente considero apasionante, sobre todo para el espectador presencial (y que de buena forma se replica en el espectador de canales de transmisión), puesto que hay una competencia excitante, con resultados rápidos y múltiples variables de apuestas.
Pero, tal como sucede en los otros formatos tradicionales o presenciales, la facilidad y variedad que brinda el dispositivo que tengo en mis manos, torna la posibilidad de atraer al público joven en algo cada vez más complejo. Ambas industrias pueden aprender de la otra, pero, a mi modo de ver, son las tradicionales, como la hípica, aquellas que deben ser capaces de ponerse al día con respecto a la facilidad de acceso, las estrategias de bonificación y la promoción. Hay excelentes ejemplos de pioneros, sobre todo en el Reino Unido y Europa, que han integrado ambos mundos desde hace mucho tiempo.
Siempre consideré que el espectáculo deportivo intrínsecamente posee un gran elemento de emoción, y una apuesta, ya sea basada en conocimiento, intuición o amor por una camiseta, incrementa aún más la emoción ligada a un resultado. Siendo yo un aficionado al póker, puedo afirmar que grandes manos o mesas finales de torneos, son capaces de generar un nivel de excitación similar; entonces, creo que el mundo de los tragamonedas es aquel que tiene una brecha más amplia y difícil que cubrir.
Para no desviarme tanto de tu pregunta, creo que, más que técnicas o estrategias, la hípica muestra cómo esa diversión, excitación y esa anticipación al resultado, como es el girar de una bola de ruleta, son elementos que la industria del entretenimiento y las apuestas nunca deben perder de vista.
Algunas de las enmiendas propuestas buscan prohibir las plataformas privadas de juego online e introducir penas más severas, bloqueos de sitios web y restricciones a los proveedores de servicios de pago. Desde la perspectiva del mercado y de los consumidores, ¿qué riesgos podrían surgir si la demanda de apuestas online persiste sin una vía legal para los operadores privados? ¿Qué lecciones puede extraer Chile de otros mercados latinoamericanos que enfrentan desafíos regulatorios similares?
Sinceramente, creo que Chile ha sido tremendamente errático en sus posturas y definiciones respecto a una realidad ya instaurada en todo el mundo. Desde el punto de vista del consumidor, es necesario, al igual que en muchísimas industrias, contar con normas claras, actores que cumplan con los requisitos que la ley establece y educación para evitar los riesgos inherentes a esta actividad. Dentro de nuestra misma región, considero que existen muy buenos ejemplos de cómo se pueden hacer bien las cosas; pero, lamentablemente, también en el caso del mayor mercado de Sudamérica tenemos el ejemplo de cómo la política utiliza materias (que deberían quedar absolutamente en manos del Poder Legislativo y los expertos) para fines demagógicos, votaciones del momento y puntos de popularidad, lo cual daña a la actividad en su totalidad, pues no se aborda desde la racionalidad y el cuidado, sino desde el amarillismo.
En el caso de Chile, el mismo conflicto interno o incongruencias que se han generado entre el ámbito judicial y entidades estatales como el SII, no hacen más que confundir e incrementar la incertidumbre por parte del consumidor. Aprovecho este momento para destacar que existen grandes empresas con presencia internacional operando en Chile, con políticas y lineamientos internos de ética, que han buscado funcionar bajo un orden regulatorio y, en cierta medida, han sido aquellas más perseguidas y perjudicadas.
No solo operadores buscan ajustarse y apoyar en la creación de una norma, sino también proveedores, como es el caso de Pronto Paga, que en una muy reciente declaración, buscan apoyar la transparencia y establecer precedentes que vayan en pos del cuidado de los consumidores. No se trata solo de esquemas publicitarios, pues la postura adoptada por esta, que es una de las plataformas de pago más relevantes para la industria en Chile, pone en riesgo una buena parte de su ingreso potencial al buscar acercarse lo más posible a lo que puede ser considerada una norma oficial. Creo que la principal lección que podemos obtener de nuestros vecinos es que en los grises o en los mercados negros, radica el mayor peligro, y creer que la prohibición absoluta es una potencial solución, es querer tapar el sol con un dedo.
De cara al futuro, ¿cuáles cree que serán las principales tendencias que definirán el mercado del juego en Chile durante los próximos tres a cinco años? Más allá del debate regulatorio, ¿qué áreas —CRM, inteligencia artificial, personalización de la experiencia del jugador, juego responsable o integración de las experiencias presenciales y digitales— ofrecerán las mayores oportunidades para un crecimiento sostenible?
Yo siempre he sido promotor del CRM, las buenas políticas de servicio al cliente y la fidelización como los principales caminos para lograr relaciones exitosas y de largo plazo con nuestros clientes; sin embargo, la recomendación viene de muy cerca. Creo que la personalización de la experiencia del jugador es uno de los elementos más relevantes de cara al futuro. Ya sea que al entrar a mi perfil personal me encuentre con aquello que me resulta más atractivo, o que mis sesiones y beneficios directos, sean lo más adaptados a mi realidad y preferencia, la personalización basada en la IA es uno de los factores que genera mayores ventajas no solo en el mundo del juego. Basta mirar el e‑commerce, los servicios de delivery y las plataformas de streaming, evolucionan y crecen en base a esta misma lógica.
Por mi parte, como consumidor, trabajador y apasionado por este mundo, creo que la posibilidad de integrar lo físico y lo digital será siempre un beneficio tanto para ambos mundos productivos, como para el consumidor. Hay que volver a la experiencia social y a la interacción real; no nos estamos haciendo un favor creyendo que, manteniendo a la gente pegada a un dispositivo móvil, estaremos brindando experiencias memorables. Hay tiempo para todo: los Mundiales de Fútbol tienen ese componente que invita a vivir un partido a través de una pantalla; sin embargo, creo que tenemos que ser capaces de generar integraciones que pongan la interacción humana de vuelta en el centro.
La IA, como cualquier otra herramienta en la historia de la humanidad, puede ser un martillo para construir o un arma para destruir, y en una industria tan basada en la tecnología orientada a generar un impacto emocional de consumo, debemos ser responsables si queremos ser realmente sostenibles en el largo plazo. Dentro de los próximos tres a cinco años, creo que se requieren políticas de juego responsable claras y que no solo sean un saludo a la bandera, como sucede muchas veces. Bajo ese paraguas de RSE, la personalización de contenidos y la posibilidad de generar competencia entre jugadores, con promociones atractivas y cierres o celebraciones en instancias presenciales ligadas al mundo online, será lo que defina el éxito o el fracaso de cada actor.
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