Exdirectiva de KTO analiza el impacto de la prohibición de apuestas en Brasil


Sarah Bar­bosa Reis fue Respon­si­ble Gam­bling Lead de KTO Group en Brasil y, como muchos otros pro­fe­sion­ales del sec­tor, tam­bién sufrió las con­se­cuen­cias de los cam­bios reg­u­la­to­rios intro­duci­dos por la Medi­da Pro­vi­sion­al 1.394/2026, que pro­híbe por com­ple­to las apues­tas de cuo­ta fija (bets) y los casi­nos online en todo el ter­ri­to­rio brasileño.

Según la Asso­ci­ação Nacional de Jogos e Lote­rias, alrede­dor de 5.600 tra­ba­jadores podrían perder sus empleos si la pro­hibi­ción no se revierte. En esta entre­vista con Reis, cono­ce­mos su visión sobre lo que la indus­tria hizo bien y lo que podría haber hecho mejor para for­t­ale­cer su posi­ción en el país antes de esta medi­da. Tam­bién anal­iza los ries­gos de empu­jar a los jugadores hacia platafor­mas de apues­tas ile­gales, la impor­tan­cia de pro­te­ger al con­sum­i­dor y cómo podría mejo­rar la relación entre la indus­tria y el Gob­ier­no. Además, com­parte su per­spec­ti­va sobre el futuro del juego respon­s­able en Brasil y sus pro­pios planes pro­fe­sion­ales en medio de la incer­tidum­bre del mer­ca­do.

¿Cómo está afrontan­do la indus­tria la tur­bu­len­cia en Brasil y cuál será el próx­i­mo capí­tu­lo para el sec­tor?

Creo que el sec­tor está atrav­es­an­do uno de los momen­tos más desafi­antes de su his­to­ria en Brasil. La decisión de inter­rum­pir las opera­ciones después de un perío­do rel­a­ti­va­mente cor­to de imple­mentación del mer­ca­do reg­u­la­do gen­eró un esce­nario de gran incer­tidum­bre para oper­adores, provee­dores, pro­fe­sion­ales y otras empre­sas que habían con­stru­i­do sus activi­dades en torno a este mer­ca­do.

Es impor­tante recor­dar que Brasil atrav­esó un pro­ce­so de estruc­turación reg­u­la­to­ria que exigió impor­tantes inver­siones por parte de los oper­adores en tec­nología, com­pli­ance, pre­ven­ción del lava­do de dinero, inte­gri­dad y, prin­ci­pal­mente, pro­tec­ción al jugador. Muchas empre­sas tuvieron que adap­tar sus estruc­turas y pro­ce­sos para cumplir con los nuevos req­ui­si­tos.

Creo que el próx­i­mo capí­tu­lo depen­derá en gran medi­da de la capaci­dad de diál­o­go entre el Gob­ier­no, los reg­u­ladores y la indus­tria. Inde­pen­di­en­te­mente del for­ma­to que adopte el mer­ca­do, será nece­sario encon­trar un equi­lib­rio entre la pro­tec­ción social, una fis­cal­ización efec­ti­va, la sosteni­bil­i­dad económi­ca y la respon­s­abil­i­dad empre­sar­i­al.

Des­de mi pun­to de vista, el gran desafío será trans­for­mar las lec­ciones de este perío­do en una estruc­tura más madu­ra, con reglas claras, una super­visión con­sis­tente y mecan­is­mos efec­tivos de pro­tec­ción al con­sum­i­dor.

¿Dónde se pro­du­jo el des­gaste en la relación entre la indus­tria y el Gob­ier­no? ¿Qué podría haberse hecho de otra man­era y qué debe cam­biar?

Creo que este des­gaste fue el resul­ta­do de una com­bi­nación de fac­tores y no de un úni­co acon­tec­imien­to.

El crec­imien­to muy acel­er­a­do del mer­ca­do, espe­cial­mente antes de que se con­sol­i­dara una estruc­tura reg­u­la­to­ria, con­tribuyó a gener­ar una per­cep­ción públi­ca neg­a­ti­va sobre el sec­tor. Las cues­tiones rela­cionadas con la pub­li­ci­dad, la exposi­ción de gru­pos vul­ner­a­bles, el endeu­damien­to de las famil­ias y la fal­ta de com­pren­sión sobre los ries­gos de las apues­tas comen­zaron a ocu­par un espa­cio cada vez may­or en el debate públi­co.

Por otro lado, creo que la indus­tria tam­bién podría haber adop­ta­do una pos­tu­ra más proac­ti­va y coor­di­na­da des­de el prin­ci­pio, espe­cial­mente en lo que respec­ta a la comu­ni­cación sobre los ries­gos aso­ci­a­dos a las apues­tas. No basta­ba con cumplir los req­ui­si­tos reg­u­la­to­rios. Era nece­sario demostrar, de man­era más trans­par­ente, que la pro­tec­ción del jugador debía for­mar parte de la estrate­gia cen­tral de las empre­sas y no ser trata­da úni­ca­mente como una obligación de com­pli­ance.

Tam­bién con­sidero que el diál­o­go entre los sec­tores públi­co y pri­va­do podría haber sido más con­tin­uo, con una may­or par­tic­i­pación téc­ni­ca de pro­fe­sion­ales espe­cial­iza­dos en juego respon­s­able (Respon­si­ble Gam­bling), salud públi­ca y pro­tec­ción al con­sum­i­dor.

Si el mer­ca­do vuelve a oper­ar, creo que será fun­da­men­tal estable­cer límites más claros para la pub­li­ci­dad y los patrocin­ios, reforzar la fis­cal­ización, ampli­ar la edu­cación sobre los ries­gos del juego y garan­ti­zar que los oper­adores cuenten con estruc­turas de Respon­si­ble Gam­bling ver­dadera­mente inde­pen­di­entes y capac­i­tadas.

La reg­u­lación debe enten­der­se como un pro­ce­so de mejo­ra con­tin­ua, no como una eta­pa que ter­mi­na con la con­ce­sión de una licen­cia.

¿Cuáles son los ries­gos para los apos­ta­dores que recur­ren al mer­ca­do ile­gal?

En mi opinión, este es uno de los aspec­tos más pre­ocu­pantes de todo este esce­nario.

Durante mi expe­ri­en­cia como Respon­si­ble Gam­bling Lead, pude seguir de cer­ca la impor­tan­cia de con­tar con pro­ce­sos estruc­tura­dos de mon­i­toreo del com­por­tamien­to, iden­ti­fi­cación de patrones de ries­go e inter­ven­ción pre­ven­ti­va. Estas medi­das depen­den del acce­so a datos, de equipos capac­i­ta­dos, de pro­ced­imien­tos inter­nos y de her­ramien­tas que per­mi­tan hac­er un seguimien­to del com­por­tamien­to de los jugadores a lo largo del tiem­po.

En el mer­ca­do reg­u­la­do, los oper­adores están suje­tos a obliga­ciones rela­cionadas con la iden­ti­fi­cación de clientes, la pre­ven­ción del lava­do de dinero, el mon­i­toreo de activi­dades sospe­chosas, los mecan­is­mos de autoex­clusión y la pro­tec­ción de los jugadores vul­ner­a­bles.

En el mer­ca­do ile­gal, el apos­ta­dor puede no ten­er acce­so a las mis­mas garan­tías. Existe una may­or exposi­ción a prác­ti­cas abu­si­vas, ausen­cia de mecan­is­mos con­fi­ables de autoex­clusión, difi­cul­tades para recu­per­ar fon­dos, fal­ta de trans­paren­cia en las transac­ciones y ausen­cia de canales efec­tivos para pre­sen­tar recla­ma­ciones y exi­gir respon­s­abil­i­dades.

Otro aspec­to impor­tante es la difi­cul­tad para iden­ti­ficar e inter­venir en situa­ciones de com­por­tamien­to prob­lemáti­co. Sin acce­so a datos con­fi­ables y sin mecan­is­mos de pro­tec­ción super­visa­dos, resul­ta mucho más difí­cil detec­tar señales de pér­di­da de con­trol, per­se­cu­ción de pér­di­das o difi­cul­tades financieras.

Esto no sig­nifi­ca que el mer­ca­do reg­u­la­do esté libre de prob­le­mas, pero existe una difer­en­cia fun­da­men­tal: en él hay instru­men­tos legales y oper­a­tivos que per­miten exi­gir respon­s­abil­i­dades a las empre­sas.

Por eso, creo que la pro­tec­ción al jugador debe ocu­par un lugar cen­tral en cualquier debate sobre el futuro del sec­tor. La ausen­cia de reg­u­lación no elim­i­na el com­por­tamien­to de apos­tar, pero puede hac­er que sus con­se­cuen­cias sean mucho más difí­ciles de pre­venir y reme­di­ar.

¿Qué con­se­cuen­cias tiene esta pro­hibi­ción total para la pro­tec­ción de los jugadores y para el eco­sis­tema de las apues­tas?

Mi prin­ci­pal pre­ocu­pación siem­pre fue que una pro­hibi­ción gen­er­al­iza­da pudiera pro­ducir un efec­to con­trario al que se pre­tende alcan­zar en tér­mi­nos de pro­tec­ción al con­sum­i­dor.

Es fun­da­men­tal recono­cer que el crec­imien­to de las apues­tas ha traí­do prob­le­mas reales, espe­cial­mente rela­ciona­dos con la vul­ner­a­bil­i­dad financiera, la salud men­tal y el com­por­tamien­to com­pul­si­vo. Estos prob­le­mas deben abor­darse con seriedad.

Sin embar­go, reti­rar del mer­ca­do a los oper­adores reg­u­la­dos no sig­nifi­ca nece­sari­a­mente elim­i­nar la deman­da de apues­tas.

Una de las posi­bles con­se­cuen­cias es que parte de los con­sum­i­dores se traslade a platafor­mas ile­gales, que no están suje­tas a los mis­mos están­dares de fis­cal­ización y pro­tec­ción. Esto puede rep­re­sen­tar una pér­di­da sig­ni­fica­ti­va de capaci­dad de mon­i­toreo, pre­ven­ción e inter­ven­ción.

Tam­bién existe un impacto sobre los pro­fe­sion­ales que tra­ba­jan en el sec­tor, las inver­siones real­izadas por las empre­sas, los patrocin­ios deportivos y toda la cade­na de provee­dores y ser­vi­cios que se desar­rol­ló alrede­dor del mer­ca­do reg­u­la­do.

Des­de la per­spec­ti­va del Respon­si­ble Gam­bling, con­sidero espe­cial­mente pre­ocu­pante la pér­di­da de her­ramien­tas de pre­ven­ción. Cuan­do existe una estruc­tura reg­u­la­da, es posi­ble estable­cer políti­cas de autoex­clusión, límites, mon­i­toreo del com­por­tamien­to, iden­ti­fi­cación de vul­ner­a­bil­i­dades y derivación de casos que requieren aten­ción espe­cial­iza­da.

Estos mecan­is­mos no resuel­ven todos los prob­le­mas, pero rep­re­sen­tan her­ramien­tas impor­tantes de pro­tec­ción.

Por eso, creo que el debate debería con­tem­plar no sólo los ries­gos aso­ci­a­dos a la exis­ten­cia de las apues­tas, sino tam­bién los ries­gos de dejar esta activi­dad fuera de un entorno reg­u­la­do. La pro­tec­ción del con­sum­i­dor debe seguir sien­do una pri­or­i­dad, inde­pen­di­en­te­mente del mod­e­lo que se adopte.

¿Cuáles son sus próx­i­mos pasos? ¿Ten­dría reparos en volver a tra­ba­jar en la indus­tria?

Mi trayec­to­ria en el iGam­ing me brindó una expe­ri­en­cia inter­na­cional muy impor­tante. Tra­ba­jé en difer­entes áreas, entre ellas Cus­tomer Sup­port, Cus­tomer Expe­ri­ence, Account Man­age­ment y Respon­si­ble Gam­bling, lo que me per­mi­tió desar­rol­lar una visión bas­tante amplia de las opera­ciones y de los desafíos del sec­tor.

En KTO tuve la opor­tu­nidad de asumir el lid­er­az­go del área de Respon­si­ble Gam­bling y par­tic­i­par en la estruc­turación del depar­ta­men­to prác­ti­ca­mente des­de cero, en un momen­to espe­cial­mente impor­tante para la imple­mentación de la reg­u­lación brasileña. Fue una expe­ri­en­cia que amplió con­sid­er­able­mente mi com­pren­sión sobre la pro­tec­ción al jugador, la gestión de ries­gos, el com­pli­ance y la respon­s­abil­i­dad cor­po­ra­ti­va.

En este momen­to, estoy abier­ta a nuevas opor­tu­nidades, tan­to en Brasil como en empre­sas inter­na­cionales. Me intere­sa seguir explo­ran­do caminos rela­ciona­dos con Cus­tomer Expe­ri­ence, Cus­tomer Sup­port, Play­er Pro­tec­tion, Respon­si­ble Gam­bling y Risk Man­age­ment.

Tam­bién estoy invir­tien­do en mi for­ma­ción académi­ca en Cien­cias Sociales, porque creo que com­pren­der el com­por­tamien­to humano, las rela­ciones sociales y el impacto de las activi­dades económi­cas en la sociedad es fun­da­men­tal para tra­ba­jar en la pro­tec­ción del con­sum­i­dor.

En cuan­to a volver al iGam­ing, no diría que ten­go reparos, pero sin duda aho­ra obser­vo al sec­tor con una per­spec­ti­va más exi­gente. Creo que todavía hay espa­cio para pro­fe­sion­ales com­pro­meti­dos con las prác­ti­cas respon­s­ables, espe­cial­mente en empre­sas que entien­den que la sosteni­bil­i­dad y el crec­imien­to no pueden estar sep­a­ra­dos de la pro­tec­ción de los con­sum­i­dores.

Mi expe­ri­en­cia en Brasil tam­bién me enseñó que la reg­u­lación, por sí sola, no garan­ti­za un mer­ca­do respon­s­able. Se nece­si­ta una cul­tura orga­ni­za­cional, un lid­er­az­go com­pro­meti­do, inver­sión en pre­ven­ción y vol­un­tad de recono­cer los prob­le­mas y actu­ar para resolver­los.

Inde­pen­di­en­te­mente de los próx­i­mos pasos del mer­ca­do brasileño, con­sidero que la expe­ri­en­cia que con­struí en el sec­tor es trans­feri­ble a otras indus­trias, espe­cial­mente a aque­l­las que tra­ba­jan con gestión de ries­gos, expe­ri­en­cia del cliente, pre­ven­ción de daños y pro­tec­ción al con­sum­i­dor.

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