Las principales ligas profesionales de Estados Unidos y los sindicatos que representan a sus jugadores buscan reforzar la protección de atletas, entrenadores y sus familiares frente a las amenazas y el acoso vinculados con las apuestas deportivas.
La NFL, NBA, MLS, NHL y MLB publicaron el martes un comunicado conjunto en el que plantearon nuevas medidas para combatir los mensajes intimidatorios y las conductas abusivas de aficionados que trasladan su frustración por una apuesta perdida directamente a quienes participan en los partidos.
El problema se ha vuelto cada vez más visible a medida que las apuestas deportivas han ganado espacio dentro del deporte profesional estadounidense. Según explicaron las ligas, algunos apostadores han llegado a contactar directamente a jugadores, entrenadores y familiares mediante redes sociales o incluso durante interacciones presenciales.
Las organizaciones deportivas consideran que este tipo de comportamiento supera los límites de una reacción habitual ante un resultado deportivo. Las amenazas contra la seguridad de un atleta o de sus familiares por el resultado de una apuesta pueden tener consecuencias tanto éticas como legales.
Para intentar frenar estas situaciones, las ligas plantearon una serie de medidas dirigidas a los reguladores y a los operadores de apuestas. Entre ellas se encuentran la posibilidad de aplicar prohibiciones de por vida a usuarios que amenacen o acosen a atletas, establecer mecanismos más ágiles para denunciar estos casos ante las autoridades y exigir a las casas de apuestas un mayor control sobre las cuentas relacionadas con comportamientos abusivos.
Según informó Yahoo, las propuestas forman parte de un esfuerzo conjunto entre las ligas, sus respectivos sindicatos de jugadores y la industria de las apuestas para abordar un problema que ha acompañado la creciente expansión del mercado deportivo estadounidense.
Sin embargo, la creciente integración entre el deporte y las apuestas ha generado preocupaciones que van mucho más allá del acoso a los jugadores. El caso de Jontay Porter se convirtió en uno de los ejemplos más relevantes de los últimos años. En 2024, una investigación de la NBA determinó que el entonces jugador de los Toronto Raptors había compartido información confidencial con apostadores, realizado apuestas sobre partidos de la NBA y limitado deliberadamente su participación en encuentros relacionados con apuestas sobre actuaciones individuales.
Porter fue posteriormente expulsado de por vida de la NBA, convirtiéndose en uno de los casos más importantes a la hora de analizar los riesgos para la integridad deportiva asociados con la creciente popularidad de las apuestas sobre eventos específicos protagonizados por jugadores.
Los propios atletas también han hablado públicamente sobre los abusos que reciben cuando los apostadores pierden dinero a raíz de sus actuaciones. Nathaniel Lowe, ex primera base de los Washington Nationals, contó a The Washington Post en 2025 que recibía regularmente mensajes abusivos, incluyendo amenazas en las que le decían que se suicidara, después de partidos en los que los apostadores perdían dinero relacionado con su rendimiento.
La MLS también ha enfrentado sus propias controversias relacionadas con las apuestas. En marzo de 2026, los exjugadores del Columbus Crew Derrick Jones y Yaw Yeboah recibieron suspensiones de por vida después de una investigación sobre una extensa actividad de apuestas durante las temporadas 2024 y 2025.
El problema también ha trascendido las fronteras de Estados Unidos. En mayo de 2023, el mediocampista brasileño Max Alves fue apartado de las actividades del Colorado Rapids mientras la MLS investigaba acusaciones relacionadas con apuestas ilegales y una investigación de las autoridades brasileñas sobre un supuesto esquema de manipulación de partidos.
Documentos judiciales vinculados con la denominada Operação Penalidade Máxima señalaron que Alves habría recibido aproximadamente US$12.000 de apostadores a cambio de recibir deliberadamente una tarjeta amarilla durante un partido contra LA Galaxy en septiembre de 2022.
Estos diferentes casos muestran que la relación entre el deporte y las apuestas presenta desafíos en varios frentes. Los atletas pueden convertirse en objetivos de acoso por parte de apostadores, mientras que las ligas y los organismos reguladores también deben hacer frente a posibles casos de manipulación de partidos, utilización de información privilegiada y participación directa de jugadores en actividades de apuestas.
A medida que las apuestas deportivas continúan expandiéndose dentro del deporte profesional, las ligas, sindicatos, reguladores y operadores tendrán que trabajar cada vez más en conjunto para proteger a los atletas, preservar la integridad de las competiciones y evitar que el crecimiento del mercado de apuestas genere un entorno en el que jugadores, entrenadores y sus familias se conviertan en objetivos de amenazas y abusos.
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