Compliance y regulación en Argentina: Gabriel Buenos analiza los desafíos de un mercado fragmentado


Gabriel Buenos, Reg­u­la­to­ry Affairs Senior Man­ag­er de Kaizen Gam­ing, con­ver­só con IGF sobre los prin­ci­pales desafíos y opor­tu­nidades que atraviesa el sec­tor de las apues­tas online en Améri­ca Lati­na, con espe­cial foco en reg­u­lación, com­pli­ance y pro­tec­ción del usuario.

A par­tir del caso argenti­no, Buenos anal­iza la com­ple­ji­dad de oper­ar en un mer­ca­do mar­ca­do por la frag­mentación reg­u­la­to­ria, así como la necesi­dad de for­t­ale­cer la coop­eración entre reg­u­ladores, oper­adores y provee­dores de pagos para com­bat­ir el mer­ca­do ile­gal y con­stru­ir un entorno más seguro y trans­par­ente. La con­ver­sación tam­bién abor­da el papel cada vez más rel­e­vante de tec­nologías como la inteligen­cia arti­fi­cial, jun­to con las her­ramien­tas de AML, KYC y mon­i­toreo en tiem­po real, en la pre­ven­ción del fraude y la pro­tec­ción de los jugadores, sin perder de vista la expe­ri­en­cia del usuario.

De cara al futuro, Buenos pone la mira­da en 2030 y anal­iza las ten­den­cias que podrían definir al sec­tor en la región, des­de el for­t­alec­imien­to del juego respon­s­able y la inte­gri­dad deporti­va has­ta una pub­li­ci­dad más respon­s­able y mod­e­los de nego­cio ori­en­ta­dos a la sosteni­bil­i­dad y a la con­struc­ción de rela­ciones de con­fi­an­za a largo pla­zo.

El mer­ca­do de las apues­tas online en Argenti­na con­tinúa evolu­cio­nan­do provin­cia por provin­cia, con cada juris­dic­ción man­te­nien­do su pro­pio mar­co reg­u­la­to­rio. Des­de una per­spec­ti­va de com­pli­ance, ¿cuáles son los may­ores desafíos oper­a­tivos de ges­tionar un nego­cio en un mer­ca­do tan frag­men­ta­do y ves posi­ble una may­or armo­nización reg­u­la­to­ria en el futuro?

El mer­ca­do de las apues­tas online en Argenti­na pre­sen­ta un desafío oper­a­ti­vo de alta com­ple­ji­dad debido a su nat­u­raleza fed­er­al, donde cada provin­cia mantiene su pro­pio mar­co reg­u­la­to­rio, sus exi­gen­cias téc­ni­cas y sus obliga­ciones fis­cales. La gestión en un entorno así requiere adap­tar con­tin­u­a­mente los mod­e­los de com­pli­ance, la infraestruc­tura tec­nológ­i­ca y los pro­ce­sos de mon­i­toreo para cumplir de man­era estric­ta y trans­par­ente con cada nor­ma­ti­va local. Respec­to al futuro, la com­pañía se mantiene con una acti­tud abier­ta al diál­o­go téc­ni­co con las autori­dades y reg­u­ladores para com­par­tir las mejores prác­ti­cas inter­na­cionales. Aunque la inde­pen­den­cia reg­u­la­to­ria provin­cial per­si­s­tirá, la con­stante evolu­ción de la indus­tria facil­i­tará grad­ual­mente una may­or armo­nización en están­dares clave como los pro­to­co­los de ver­i­fi­cación, la inte­gri­dad deporti­va y la pro­tec­ción de los usuar­ios, for­t­ale­cien­do el eco­sis­tema en su con­jun­to.

Los oper­adores ile­gales con­tinúan com­pi­tien­do agre­si­va­mente en toda la región, muchas veces sin afrontar los cos­tos reg­u­la­to­rios que tienen las empre­sas licen­ci­adas. ¿Qué pueden hac­er en con­jun­to los reg­u­ladores, oper­adores y provee­dores de pagos para reducir la influ­en­cia del mer­ca­do ile­gal y pro­te­ger mejor a los con­sum­i­dores?

El mer­ca­do no autor­iza­do con­sti­tuye la prin­ci­pal vul­ner­a­bil­i­dad del sec­tor. La fal­ta de super­visión reg­u­la­to­ria elim­i­na la traz­abil­i­dad financiera, las audi­torías y los con­troles de juego respon­s­able. Para las com­pañías reg­u­ladas, el desafío no es la com­pe­ten­cia com­er­cial, sino garan­ti­zar que los usuar­ios iden­ti­fiquen un entorno seguro y trans­par­ente. Frente a este esce­nario, la estrate­gia fun­da­men­tal para reducir su influ­en­cia exige impul­sar una coop­eración públi­co-pri­va­da sól­i­da. Los reg­u­ladores deben lid­er­ar la fis­cal­ización y la apli­cación de san­ciones; los provee­dores de pagos y enti­dades financieras son ali­a­dos clave para blo­quear los flu­jos transac­cionales hacia platafor­mas no autor­izadas; y los oper­adores con licen­cia apor­tan tec­nología, traz­abil­i­dad y están­dares inter­na­cionales de trans­paren­cia. Solo medi­ante un tra­ba­jo artic­u­la­do entre estos tres actores es posi­ble con­stru­ir eco­sis­temas reg­u­la­dos y fuertes que desin­cen­tiv­en la ofer­ta clan­des­ti­na y brinden un entorno de entreten­imien­to seguro y con­fi­able para los usuar­ios.

Los req­ui­si­tos en mate­ria de pre­ven­ción del lava­do de dinero (AML), pre­ven­ción del fraude y pro­ce­sos KYC son cada vez más exi­gentes. ¿Cómo logran equi­li­brar con­troles más estric­tos con una expe­ri­en­cia de usuario ágil y sin fric­ciones, espe­cial­mente cuan­do las expec­ta­ti­vas de los jugadores siguen evolu­cio­nan­do?

El equi­lib­rio entre una pre­ven­ción rig­urosa de fraude y lava­do de dinero (AML/KYC) y una expe­ri­en­cia de usuario flu­i­da se logra inte­gran­do tec­nología de van­guardia y un desar­rol­lo sóli­do de pro­duc­to. Como oper­ador enfo­ca­do en la inno­vación dig­i­tal, la clave con­siste en imple­men­tar mecan­is­mos avan­za­dos de ver­i­fi­cación de edad e iden­ti­dad, así como límites y sis­temas de mon­i­toreo en tiem­po real, proce­san­do la infor­ma­ción de man­era autom­a­ti­za­da para no inter­rum­pir la nave­gación del usuario. Las her­ramien­tas avan­zadas per­miten que los con­troles más estric­tos operen en un segun­do plano de for­ma pre­ven­ti­va. De este modo, no solo se cumple al 100% con las obliga­ciones reg­u­la­to­rias y de seguri­dad, sino que tam­bién se responde a las altas expec­ta­ti­vas de los jugadores ofre­cien­do un entorno con­tro­la­do, trans­par­ente y ágil.

La inteligen­cia arti­fi­cial está trans­for­man­do prác­ti­ca­mente todos los aspec­tos del juego online. Des­de la per­spec­ti­va del com­pli­ance, ¿en qué áreas crees que la IA ten­drá el may­or impacto, ya sea en el mon­i­toreo de transac­ciones, la detec­ción de fraude, la pro­tec­ción del jugador o los reportes reg­u­la­to­rios?

En el ámbito del com­pli­ance, la inteligen­cia arti­fi­cial ten­drá su may­or impacto en la detec­ción tem­prana y autom­a­ti­za­da de patrones anó­ma­los, abar­can­do simultánea­mente la pre­ven­ción del fraude, el mon­i­toreo de transac­ciones y la pro­tec­ción del jugador. Gra­cias a las tec­nologías avan­zadas de mon­i­toreo de com­por­tamien­to, la IA per­mite iden­ti­ficar patrones sospe­chosos de apues­tas y con­duc­tas de ries­go de for­ma inmedi­a­ta, facil­i­tan­do inter­ven­ciones tem­pranas tan­to para preser­var la inte­gri­dad del deporte como para garan­ti­zar el juego respon­s­able. Asimis­mo, la IA opti­mizará los pro­ce­sos de reportes reg­u­la­to­rios, ase­gu­ran­do que la traz­abil­i­dad de la operación y el cumplim­ien­to nor­ma­ti­vo se ges­tio­nen con la máx­i­ma pre­cisión y efi­cien­cia.

 Más allá de Argenti­na, mer­ca­dos como Brasil, Perú y Colom­bia están redefinien­do el panora­ma reg­u­la­to­rio de la región. ¿Qué ten­den­cias crees que mar­carán la próx­i­ma gen­eración de están­dares de com­pli­ance en Améri­ca Lati­na?

El panora­ma reg­u­la­to­rio lati­noamer­i­cano evolu­ciona hacia la con­sol­i­dación de están­dares de com­pli­ance basa­dos en la trans­paren­cia, la respon­s­abil­i­dad social y el crec­imien­to sostenible. La próx­i­ma gen­eración de nor­ma­ti­vas en la región estará mar­ca­da por tres ten­den­cias fun­da­men­tales:

  1. El for­t­alec­imien­to de las her­ramien­tas e ini­cia­ti­vas de juego respon­s­able con foco de pro­tec­ción al con­sum­i­dor, los menores y los gru­pos vul­ner­a­bles.
  2. La inten­si­fi­cación de los con­troles de inte­gri­dad deporti­va medi­ante la colab­o­ración acti­va con sis­temas inter­na­cionales de mon­i­toreo.
  3. La exi­gen­cia de una pub­li­ci­dad estric­ta­mente respon­s­able, basa­da en la seg­mentación ade­cua­da de audi­en­cias y un men­saje claro alin­ea­do con los mar­cos locales.

Los mer­ca­dos que están redefinien­do sus mar­cos reg­u­la­to­rios bus­carán oper­adores con mod­e­los de nego­cio ori­en­ta­dos al largo pla­zo y con capaci­dad para oper­ar bajo los más altos están­dares inter­na­cionales.

Si proyec­ta­mos el mer­ca­do hacia 2030, ¿qué difer­en­cia­rá a los oper­adores que logren con­stru­ir rela­ciones de con­fi­an­za a largo pla­zo con reg­u­ladores, enti­dades financieras y jugadores de aque­l­los que sim­ple­mente cum­plan con la nor­ma­ti­va?

De cara a 2030, la difer­en­cia prin­ci­pal entre los oper­adores estará en la capaci­dad de ir más allá del mero cumplim­ien­to téc­ni­co y con­ver­tirse en ver­daderos socios insti­tu­cionales, tec­nológi­cos y comu­ni­tar­ios. Mien­tras que algu­nas platafor­mas se lim­i­tarán a acatar la nor­ma­ti­va mín­i­ma, las com­pañías que con­struyan rela­ciones de con­fi­an­za duraderas serán aque­l­las que demuestren un com­pro­miso gen­uino con las políti­cas de juego respon­s­able —con foco en la pro­tec­ción de menores y gru­pos vul­ner­a­bles—, velen por la inte­gri­dad del deporte, operen de man­era trans­par­ente exclu­si­va­mente en entornos reg­u­la­dos e invier­tan acti­va­mente en las comu­nidades locales. El fac­tor difer­en­cial radi­cará en inte­grar el crec­imien­to empre­sar­i­al con la respon­s­abil­i­dad social, demostran­do que el éxi­to del nego­cio está inde­fectible­mente lig­a­do a la salud del entorno, la seguri­dad de los jugadores y la gen­eración de un impacto pos­i­ti­vo e inclu­si­vo en la sociedad.

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