El viernes 11 de septiembre, O Globo informó que la CBF (Confederação Brasileira de Futebol) busca limitar la exposición de las casas de apuestas brasileñas en sus competiciones, comenzando por la Copa do Brasil.
Según el reporte, la medida forma parte de una nueva estrategia comercial de la CBF, que pretende ser más selectiva con las marcas vinculadas a sus competiciones y reducir su dependencia de los ingresos provenientes de una única industria.
La federación parece estar dando mayor importancia a la exclusividad, la credibilidad y el valor de marca a largo plazo, en lugar de simplemente ocupar todos los espacios disponibles para patrocinadores. Las apuestas se encuentran en el centro de esta estrategia, especialmente mientras Brasil continúa debatiendo posibles restricciones más estrictas a la publicidad de juegos de azar.
Por ello, la CBF busca atraer a marcas consolidadas que puedan reforzar el perfil y la reputación de la Copa do Brasil, incluso si esto implica renunciar a acuerdos de patrocinio potencialmente más lucrativos a corto plazo.
De manera irónica, esta estrategia llega en un momento en el que la industria de las apuestas enfrenta un creciente escrutinio político en Brasil, en medio de preocupaciones sobre el aumento de su visibilidad e influencia en la sociedad brasileña.
Actualmente, 13 de los 20 equipos del Campeonato Brasileiro cuentan con el patrocinio de casas de apuestas, mientras que la propia competición tiene a Betano como patrocinador hasta el final de la temporada 2026. Se estima que los operadores de apuestas destinan alrededor de US$389 millones al año al fútbol brasileño, lo que demuestra hasta qué punto el sector se ha convertido en una fuente importante de ingresos para el deporte.
La relación entre las apuestas y el fútbol brasileño se ha expandido rápidamente en los últimos años, con las casas de apuestas convirtiéndose en importantes socios comerciales de clubes y competiciones mediante patrocinios de camisetas, publicidad y otros acuerdos comerciales.
Sin embargo, este crecimiento también ha generado un mayor escrutinio en torno al volumen de publicidad de apuestas, el juego responsable y su posible impacto sobre los aficionados. A medida que Brasil ha avanzado hacia un mercado regulado, las autoridades y las organizaciones deportivas enfrentan una presión cada vez mayor para establecer límites más claros sobre el nivel de presencia que las empresas de apuestas deberían tener dentro del fútbol.
Esto ha creado una relación cada vez más compleja. El fútbol continúa beneficiándose considerablemente de los ingresos generados por las apuestas, mientras que los reguladores y organismos deportivos reciben al mismo tiempo una mayor presión para reducir la influencia y visibilidad del sector.
El auge de los patrocinios de apuestas también ha coincidido con un entorno más complicado para los patrocinadores tradicionales. Las marcas de sectores como la automoción, la tecnología y otras industrias consolidadas se han vuelto más selectivas a medida que aumentan los costos de los principales acuerdos de patrocinio en el fútbol, mientras las compañías ponen mayor énfasis en obtener un retorno comercial medible. También existe el riesgo de que asociar una marca demasiado estrechamente con un determinado club pueda alejar a consumidores que apoyan a equipos rivales.
El enfoque de la CBF con la Copa do Brasil podría representar un cambio más amplio en la manera en que el fútbol brasileño aborda los patrocinios. En lugar de continuar maximizando el número de socios comerciales, la federación parece dispuesta a priorizar un grupo más reducido de marcas consolidadas y establecer una mayor diferenciación entre las distintas categorías de patrocinadores.
Para las casas de apuestas, esto podría traducirse en un mercado más competitivo, en el que el cumplimiento normativo, la reputación y la solidez financiera adquieran una importancia cada vez mayor a la hora de buscar acuerdos con el fútbol. Para la CBF, el desafío será encontrar marcas tradicionales y nuevos actores dispuestos a igualar el valor comercial que los operadores de apuestas han aportado al fútbol brasileño en los últimos años.
Si tiene éxito, la Copa do Brasil podría convertirse en uno de los primeros ejemplos de un modelo de patrocinio más diversificado dentro del fútbol brasileño, con la CBF intentando reducir su dependencia de las apuestas sin excluir por completo al sector. El resultado también podría servir como indicador de si otras competiciones y clubes deciden seguir el mismo camino a medida que aumenta la presión política y regulatoria sobre la industria de las apuestas.
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