Lanzadores de Cleveland Guardians enfrentan un juicio federal por un presunto escándalo de apuestas en la MLB


Dos lan­zadores de Cleve­land Guardians com­parecieron el miér­coles ante un tri­bunal fed­er­al, donde los fis­cales los acusaron de manip­u­lar lan­za­mien­tos durante par­tidos de las Grandes Lig­as de Béis­bol (MLB) para ayu­dar a apos­ta­dores a ganar dinero. El caso gira en torno a un pre­sun­to esque­ma que involu­cra­ba infor­ma­ción priv­i­le­gia­da, apues­tas sospe­chosas y pagos a jugadores, y vuelve a pon­er sobre la mesa los ries­gos que plantea la cre­ciente relación entre el deporte pro­fe­sion­al y las apues­tas online.

Los jugadores involu­cra­dos son Emmanuel Clase y Luis Ortiz, quienes fueron aparta­dos de la activi­dad por la MLB y estu­vieron ausentes durante la tem­po­ra­da 2026. Según los fis­cales, ambos com­partían infor­ma­ción sobre sus planes de lan­za­mien­to y alter­a­ban delib­er­ada­mente algunos de sus tiros, lo que per­mi­tió a los apos­ta­dores obten­er cien­tos de miles de dólares en ganan­cias.

Según la fis­cal fed­er­al adjun­ta Rebec­ca Urquio­la, Clase comen­zó a rela­cionarse con un apos­ta­dor deporti­vo en Repúbli­ca Domini­cana en 2023. Ambos com­partían, aparente­mente, el interés por el dom­inó y las peleas de gal­los, activi­dades legales en ese país, según Yahoo.

Los fis­cales sostienen que esa relación ter­minó con­vir­tién­dose en algo mucho más serio. Supues­ta­mente, Clase comen­zó a infor­mar­le a su nue­vo cono­ci­do qué tipos de lan­za­mien­tos tenía pre­vis­to realizar en deter­mi­na­dos par­tidos, lo que per­mitía a los apos­ta­dores realizar apues­tas sobre si cada lan­za­mien­to sería declar­a­do bola o strike. El Gob­ier­no esti­ma que estas apues­tas gener­aron al menos 460.000 dólares en ganan­cias.

Los inves­ti­gadores creen que el supuesto esque­ma comen­zó con Clase en 2023 y que Ortiz se incor­poró en 2025. Según la acusación, las comu­ni­ca­ciones entre los jugadores y los apos­ta­dores se real­iz­a­ban medi­ante men­sajes de tex­to y uti­liz­a­ban pal­abras clave como “chick­en” (pol­lo) y “roost­er” (gal­lo) para iden­ti­ficar deter­mi­na­dos lan­za­mien­tos y señalar cuán­do debían realizarse las apues­tas.

Se espera que los fis­cales pre­sen­ten tes­ti­mo­nios de per­sonas vin­cu­ladas a la activi­dad de apues­tas para inten­tar demostrar la par­tic­i­pación de los jugadores en el supuesto esque­ma.

Sin embar­go, las defen­sas han plantea­do una ver­sión muy difer­ente de los hechos y respon­s­abi­lizan en gran medi­da a Enoc Pena, un apos­ta­dor al que describen como un men­tiroso com­pul­si­vo que habría aprovecha­do su relación con Clase para obten­er ben­efi­cios per­son­ales.

El abo­ga­do de Clase sos­tu­vo que su cliente creía haber encon­tra­do un ami­go, mien­tras que Pena supues­ta­mente veía al lan­zador como alguien a quien podía aprovecharse.

La defen­sa tam­bién cues­tionó por qué dos deportis­tas pro­fe­sion­ales con con­tratos mil­lonar­ios y car­reras con­sol­i­dadas en la MLB arries­garían todo por recibir pagos rel­a­ti­va­mente pequeños.

Clase, tres veces selec­ciona­do para el Juego de las Estrel­las y dos veces recono­ci­do como Rele­vista del Año de la Liga Amer­i­cana, se había con­sol­i­da­do como uno de los mejores cer­radores del béis­bol. Antes de ser aparta­do de la activi­dad, tenía un con­tra­to de cin­co años por 20 mil­lones de dólares.

Por su parte, Ortiz recibió un salario repor­ta­do de 782.600 dólares como lan­zador abri­dor de Cleve­land durante la tem­po­ra­da 2025.

Según los fis­cales, Clase, de 28 años, habría manip­u­la­do al menos 18 lan­za­mien­tos en 17 par­tidos dis­puta­dos entre el 19 de mayo de 2023 y el 28 de mayo de 2025. Entre los méto­dos señal­a­dos se encuen­tran lan­zar bolas delib­er­ada­mente o avis­ar a los apos­ta­dores cuan­do tenía pre­vis­to realizar un lan­za­mien­to de veloci­dad reduci­da.

Ortiz, de 27 años, está acu­sa­do de incor­po­rarse al esque­ma en junio de 2025 y manip­u­lar dos lan­za­mien­tos en par­tidos difer­entes.

Ambos lan­zadores se declararon inocentes de los car­gos fed­erales y con­tinúan aparta­dos de los Guardians, sin recibir salario y sin que la medi­da ten­ga carác­ter dis­ci­pli­nario, mien­tras avan­za el pro­ce­so judi­cial. Enfrentan acusa­ciones de con­spir­ación para come­ter fraude elec­tróni­co y fraude de ser­vi­cios hon­estos, sobor­no deporti­vo y lava­do de dinero.

Más allá de las posi­bles con­se­cuen­cias legales para los jugadores, el caso rep­re­sen­ta un nue­vo desafío para la inte­gri­dad del deporte pro­fe­sion­al en un momen­to en que los mer­ca­dos de apues­tas con­tinúan expandién­dose. Con cada vez más opciones para apos­tar sobre momen­tos especí­fi­cos de un par­tido, las acusa­ciones con­tra Clase y Ortiz ponen de man­i­fiesto las vul­ner­a­bil­i­dades que pueden sur­gir cuan­do los deportis­tas tienen acce­so a infor­ma­ción capaz de influir direc­ta­mente en los resul­ta­dos de las apues­tas.

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