La primera participación de Cabo Verde en una Copa Mundial de la FIFA terminó en los dieciseisavos de final, pero no sin antes de que los Tiburones Azules captaran la atención del mundo con una serie de actuaciones que pocos habían previsto, escribe Tooni Wale.
Tras clasificarse a través de las eliminatorias de la CAF, la nación insular terminó invicta ante España y Uruguay en la fase de grupos, antes de llevar a la vigente campeona, Argentina, hasta el tiempo extra en una dramática derrota por 3–2.
Argentina terminó avanzando gracias a un gol en propia puerta, pero Cabo Verde —actualmente en el puesto 64 del ranking mundial de la FIFA— abandonó el torneo convertido en una revelación. Al mismo tiempo, el pequeño archipiélago situado en el océano Atlántico central, entre 600 y 850 kilómetros de la costa occidental de África, cerca de Senegal, ganó una visibilidad y un reconocimiento internacional sin precedentes.
La irrupción de Vozinha

Su capitán y guardameta de 40 años, Josimar José Évora Dias, más conocido como Vozinha, se convirtió en uno de los rostros más destacados de la campaña mundialista de Cabo Verde, al registrar un total de 18 atajadas durante el torneo.
Entrevistado tras el histórico empate frente a una de las grandes favoritas, España, Vozinha declaró:
“Hoy el sueño se hizo realidad. Competimos contra España, una de las mejores selecciones del mundo.
“Y estamos muy, muy felices. Muy orgullosos de todos los jugadores.”
El fenómeno de los Tiburones Azules
La sorprendente actuación de Cabo Verde también dio origen a una de las mayores historias de éxito en redes sociales durante el Mundial.
Según informó Punch Nigeria, Vozinha contaba con poco más de 46.000 seguidores en Instagram antes del inicio del torneo. Para el momento en que Cabo Verde quedó eliminado, el viernes 3 de julio, esa cifra había aumentado hasta 19,1 millones.
Al 7 de julio, su cuenta ya alcanzaba 27,6 millones de seguidores, impulsando sus ingresos en aproximadamente 14 millones de dólares estadounidenses (10,45 millones de libras esterlinas).
El debut mundialista de Cabo Verde presentó a esta nación africana insular ante una audiencia internacional mucho más amplia.
Para muchos aficionados al fútbol fue la primera vez que conocieron a los Tiburones Azules y al país que representan.
Quizás Marruecos —que aún continúa luchando por conquistar esta edición de la Copa Mundial— ofrezca el ejemplo más claro de cómo el éxito deportivo puede traducirse en beneficios económicos.
Después de alcanzar las semifinales del Mundial de 2022, Marruecos registró un crecimiento récord del turismo.
La ministra de Turismo, Fatim-Zahra Ammor, informó que el país recibió 14,5 millones de visitantes en 2023, un aumento del 34 % respecto a 2022.
¿Un impulso para la industria del juego?
Ahora, la economía de Cabo Verde y su poco conocida industria del juego pueden aspirar a que esta histórica actuación en la Copa Mundial genere oportunidades similares.
Aunque Cabo Verde no es un mercado importante dentro del gaming, tampoco es un desconocido para el sector.
El país estableció su marco legal para los casinos en 2005, y esta actividad forma parte de la estrategia gubernamental para impulsar el turismo y atraer inversión privada.
El Gobierno ha seguido fortaleciendo esa base.
En 2025, lanzó el Proyecto Monte Cara, una inversión de 5,5 millones de dólares estadounidenses (4,10 millones de libras esterlinas) en la isla de São Vicente, que contempla una concesión turística y de juego por 25 años.
El Casino Monte Cara, llamado así por una montaña volcánica cuya silueta recuerda a un rostro humano, deberá pagar al Estado una tasa de concesión de 725.500 dólares estadounidenses (474.165 libras esterlinas), además de destinar el 6 % de sus ingresos anuales a proyectos de interés público administrados por el Consejo Municipal de São Vicente.
Atracción internacional

“Estamos integrando el juego dentro de nuestra oferta turística para diversificar la experiencia de los visitantes”, afirmó el ministro de Turismo y Transportes de Cabo Verde, José Luís Sá Nogueira.
Que la nueva notoriedad de Cabo Verde tras el Mundial se traduzca en mayores inversiones para la industria del juego dependerá de la regulación y de la demanda del mercado. Sin embargo, la nación atlántica ya se encuentra, sin duda, en el radar de una audiencia global mucho más amplia.
Cabo Verde quizás no ganó la Copa Mundial, pero sus actuaciones sobre el mayor escenario del fútbol lograron atraer la atención internacional.
Además de los 13,5 millones de dólares estadounidenses (10,08 millones de libras esterlinas) recibidos por alcanzar los dieciseisavos de final, el torneo proporcionó al país una visibilidad sin precedentes ante millones de personas en todo el mundo.
Para un país que rara vez forma parte de las conversaciones globales sobre la industria del juego, la Copa Mundial representó una oportunidad única de exposición internacional.
Y eso, por sí solo, convierte a Cabo Verde en un mercado que merece ser seguido de cerca por inversores y operadores que buscan la próxima historia de crecimiento en África.
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