Ludopatía, IA y juego responsable: las advertencias que la industria no puede ignorar con Cristiano Costa


Cris­tiano Cos­ta, psicól­o­go clíni­co y orga­ni­za­cional y direc­tor de Conocimien­to (CKO) de la Empre­sa Brasileña de Apoyo al Com­pul­si­vo (EBAC), con­ver­só con iGam­ing Futuro sobre los desafíos que plantea el crec­imien­to de las apues­tas en línea y las lec­ciones que la indus­tria puede extraer para for­t­ale­cer las políti­cas de juego respon­s­able.

Durante la entre­vista, Cos­ta anal­iza la cre­ciente pre­ocu­pación por la ludopatía y los com­por­tamien­tos com­pul­sivos en Brasil en un con­tex­to mar­ca­do por la expan­sión del mer­ca­do reg­u­la­do de apues­tas. El espe­cial­ista expli­ca cómo fac­tores como el fácil acce­so al crédi­to, la pre­sión por el con­sumo, la inesta­bil­i­dad económi­ca y el dis­eño de las platafor­mas dig­i­tales pueden favore­cer el desar­rol­lo de con­duc­tas adic­ti­vas. 

Asimis­mo, abor­da las primeras señales de aler­ta de la ludopatía, la impor­tan­cia de la reg­u­lación y del juego respon­s­able, las estrate­gias ter­apéu­ti­cas que han demostra­do mejores resul­ta­dos y el papel que pueden desem­peñar la inteligen­cia arti­fi­cial y las políti­cas públi­cas en la pre­ven­ción, detec­ción y tratamien­to de los trastornos com­pul­sivos.

Como director de conocimiento de la Empresa Brasileña de Apoyo al Compulsivo (EBAC), ¿qué patrones ha observado en la evolución de los comportamientos compulsivos en Brasil durante la última década?

En la últi­ma déca­da hemos obser­va­do un crec­imien­to sus­tan­cial de los com­por­tamien­tos com­pul­sivos, prin­ci­pal­mente rela­ciona­dos con el con­sumo y las cues­tiones financieras. Hoy existe una ofer­ta masi­va de crédi­to y una economía muy prepara­da para estim­u­lar el con­sumo de for­ma agre­si­va. Los via­jes, la ropa, los restau­rantes, las expe­ri­en­cias y los bienes de con­sumo han pasa­do a aso­cia­rse con la feli­ci­dad, la real­ización per­son­al e inclu­so con la salud men­tal. Con un may­or acce­so al crédi­to y al con­sumo, tam­bién se pro­du­jo un aumen­to impor­tante del endeu­damien­to. Las apues­tas entran jus­ta­mente en este esce­nario, porque muchas per­sonas comen­zaron a ver­las no solo como una for­ma de entreten­imien­to, sino tam­bién como una posi­bil­i­dad de mejo­rar su situación financiera para sat­is­fac­er sus deseos de con­sumo.

¿Cómo ha cambiado la normalización de las apuestas en línea y de los juegos digitales el perfil psicológico de los jugadores compulsivos en comparación con los entornos tradicionales de casino o apuestas deportivas?

 Más que un “cam­bio”, ha habido una “ampliación” del prob­le­ma de la ludopatía con el avance de las apues­tas en línea. La com­pul­sión ya existía en los jue­gos pres­en­ciales, pero el entorno dig­i­tal aumen­tó su alcance y el ries­go debido a la expan­sión del acce­so. Hoy una per­sona puede apos­tar en cualquier momen­to y des­de cualquier lugar, lo que incre­men­ta el ries­go de desar­rol­lar com­por­tamien­tos com­pul­sivos. Como con­se­cuen­cia, tam­bién se ampli­aron los per­files de ries­go, espe­cial­mente con el crec­imien­to del mer­ca­do ile­gal, que no está oblig­a­do a iden­ti­ficar estos per­files ni a man­ten­er un diál­o­go per­son­al­iza­do con los apos­ta­dores. Por otro lado, la reg­u­lación ha avan­za­do y exige que los usuar­ios reconoz­can las platafor­mas legal­izadas, es decir, aque­l­las cuyos sitios ter­mi­nan en “.bet.br”, ya que están oblig­adas a imple­men­tar políti­cas de Juego Respon­s­able y pro­tec­ción al usuario.

Según su experiencia clínica, ¿cuáles son las primeras señales de alerta que diferencian un comportamiento recreativo de una compulsión patológica?

Las primeras señales sue­len apare­cer con la repeti­ción del com­por­tamien­to prob­lemáti­co y el aumen­to del tiem­po ded­i­ca­do a la activi­dad, tan­to a niv­el men­tal como con­duc­tu­al. La per­sona comien­za a pen­sar exce­si­va­mente en las apues­tas a lo largo del día, desar­rol­la una expec­ta­ti­va con­stante respec­to a los jue­gos y aumen­ta pro­gre­si­va­mente el tiem­po que pasa frente a la pan­talla. Otro aspec­to impor­tante es cuan­do la activi­dad deja de ser sim­ple­mente recre­ati­va y empieza a inter­ferir en la ruti­na, el con­trol financiero, las rela­ciones per­son­ales o inclu­so el bien­es­tar emo­cional. En esos casos, la activi­dad ocu­pa un espa­cio despro­por­ciona­do en la vida del indi­vid­uo, lo que puede indicar un cuadro de com­pul­sión patológ­i­ca.

 ¿Cómo afectan la vergüenza y el secreto tanto al diagnóstico como a la recuperación de las personas con comportamientos compulsivos?

Como ocurre con casi todos los trastornos men­tales, existe una relación muy estrecha entre la vergüen­za, el secretismo y la ludopatía. La cul­pa, la decep­ción con uno mis­mo y el silen­cio sue­len ser algu­nas de las partes más difí­ciles del trastorno, porque hacen que muchas per­sonas ocul­ten el prob­le­ma durante mucho tiem­po. Esto retrasa el diag­nós­ti­co, difi­cul­ta la búsque­da de ayu­da y tam­bién per­ju­di­ca la recu­peración, ya que el ais­lamien­to emo­cional tiende a pro­fun­dizar el com­por­tamien­to com­pul­si­vo o agravar otros trastornos aso­ci­a­dos. Por eso, el primer paso es hablar con alguien. Con­ver­sar con una per­sona de con­fi­an­za y ten­er el val­or de recono­cer el prob­le­ma es fun­da­men­tal para ini­ciar el pro­ce­so de recu­peración.

¿Qué papel desempeña el diseño digital orientado a la dopamina —como el desplazamiento infinito, las notificaciones y la gamificación— en el refuerzo de conductas adictivas más allá del propio juego?

El dis­eño dig­i­tal basa­do en rec­om­pen­sas ráp­i­das y estí­mu­los con­stantes con­tribuye a reforzar con­duc­tas adic­ti­vas. Fun­ciones como las noti­fi­ca­ciones, el desplaza­mien­to infini­to y la gam­i­fi­cación están dis­eñadas para man­ten­er al usuario conec­ta­do durante más tiem­po. Por ello, es impor­tante que las platafor­mas cum­plan con las nor­mas de Juego Respon­s­able y que los pro­pios usuar­ios reconoz­can sus límites para evi­tar que el entreten­imien­to evolu­cione hacia una depen­den­cia.

 ¿Cómo con­tribuyen la inesta­bil­i­dad económi­ca y la ansiedad financiera al aumen­to del juego com­pul­si­vo y de la toma impul­si­va de ries­gos?

La inesta­bil­i­dad económi­ca y la ansiedad financiera aumen­tan la búsque­da de alter­na­ti­vas ráp­i­das para obten­er ingre­sos adi­cionales y gen­er­an una expec­ta­ti­va de mejo­ra financiera inmedi­a­ta. En ese con­tex­to, muchas per­sonas empiezan a ver las apues­tas como una solu­ción a sus lim­ita­ciones económi­cas, lo que favorece con­duc­tas impul­si­vas y aumen­ta el ries­go de desar­rol­lar una com­pul­sión.

 Desde su punto de vista, ¿los gobiernos deberían regular las plataformas de apuestas de forma similar a las industrias del alcohol y el tabaco? ¿Por qué?

En real­i­dad, hoy el camino debería ser el inver­so: el gob­ier­no nece­si­ta aplicar a otros sec­tores una reg­u­lación sim­i­lar a la que actual­mente se está imple­men­tan­do con éxi­to en el sec­tor de las apues­tas, como el análi­sis indi­vid­ual de los casos y la ori­entación espe­cial­iza­da para per­files de ries­go. Sec­tores como la ban­ca, el com­er­cio minorista, los ali­men­tos y bebidas, el alco­hol y el taba­co tam­bién tra­ba­jan con pro­duc­tos y ser­vi­cios que pueden gener­ar fácil­mente impactos con­duc­tuales y financieros, por lo que nece­si­tan políti­cas especí­fi­cas de pro­tec­ción y con­cien­ciación para los con­sum­i­dores, al igual que ocurre con las apues­tas.

¿Qué responsabilidades éticas tienen las empresas de apuestas y las plataformas tecnológicas cuando sus productos están diseñados intencionalmente para maximizar el nivel de interacción de los usuarios?

Las empre­sas de apues­tas y las platafor­mas tec­nológ­i­cas tienen la respon­s­abil­i­dad éti­ca y tam­bién legal de aplicar toda una reg­u­lación espe­cial­iza­da y mecan­is­mos de pro­tec­ción al usuario dis­eña­dos especí­fi­ca­mente para com­bat­ir la ludopatía. Cuan­do los pro­duc­tos se desar­rol­lan para max­i­mizar el niv­el de inter­ac­ción, tam­bién es fun­da­men­tal que exis­tan políti­cas de Juego Respon­s­able, cam­pañas de con­cien­ciación y sis­temas de mon­i­toreo de com­por­tamien­tos de ries­go.

¿Qué enfoques terapéuticos han mostrado los mejores resultados a largo plazo: terapia cognitivo-conductual, grupos de apoyo, medicación, interrupción conductual u otra estrategia?

Todas estas estrate­gias pueden ofre­cer resul­ta­dos pos­i­tivos y, en la may­oría de los casos, fun­cio­nan mejor cuan­do se com­bi­nan. La psi­coter­apia de ori­entación analíti­ca o cog­ni­ti­vo-con­duc­tu­al, los gru­pos de apoyo, el seguimien­to médi­co, la inter­rup­ción con­duc­tu­al y otras estrate­gias com­ple­men­tarias ayu­dan a con­tro­lar la com­pul­sión y favore­cen la recu­peración del paciente. Además, tam­bién es impor­tante for­t­ale­cer fuentes com­ple­men­tarias de ingre­sos y la edu­cación financiera, para que las apues­tas no sean vis­tas como una alter­na­ti­va de sus­ten­to o gen­eración de ingre­sos para la famil­ia.

Pensando en los próximos diez años, ¿qué es lo que más le preocupa en la intersección entre la inteligencia artificial, los algoritmos de personalización y el comportamiento compulsivo?

La inteligen­cia arti­fi­cial y los algo­rit­mos de per­son­al­ización ya están sien­do uti­liza­dos de for­ma pos­i­ti­va para com­bat­ir la ludopatía y pro­mover el juego respon­s­able. Estas tec­nologías tienen el poten­cial de analizar grandes volúmenes de infor­ma­ción, iden­ti­ficar patrones de ries­go, mon­i­tore­ar com­por­tamien­tos com­pul­sivos y crear mecan­is­mos de pro­tec­ción, con­cien­ciación y establec­imien­to de límites para los usuar­ios.

Si pudiera cambiar mañana una única política pública en Brasil relacionada con la dependencia y los trastornos compulsivos, ¿cuál sería y por qué?

El prin­ci­pal cam­bio sería ampli­ar sig­ni­fica­ti­va­mente el acce­so de la población a los ser­vi­cios de salud men­tal en línea den­tro del Sis­tema Úni­co de Salud (SUS). Brasil nece­si­ta inver­tir más en telea­sis­ten­cia y telep­si­cología, inte­gran­do estos ser­vi­cios de for­ma per­ma­nente a la Red de Aten­ción Psi­coso­cial (RAPS), espe­cial­mente para lle­gar a las per­sonas que actual­mente tienen difi­cul­tades para acced­er a aten­ción psi­cológ­i­ca pres­en­cial. En los trastornos com­pul­sivos, el diag­nós­ti­co pre­coz y el apoyo con­tin­uo mar­can una gran difer­en­cia en el tratamien­to, y las tec­nologías de comu­ni­cación pueden ayu­dar a ampli­ar ese acce­so a niv­el nacional. Además, parte del for­t­alec­imien­to de la red de salud men­tal podría finan­cia­rse con la impor­tante recau­dación gen­er­a­da por el pro­pio sec­tor de las apues­tas, des­ti­nan­do esos recur­sos a la pre­ven­ción, la con­cien­ciación y el tratamien­to.

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