Los desafíos de los pagos en África: la clave para el crecimiento de la industria iGaming


Super­ar los obstácu­los en los pagos es fun­da­men­tal para los oper­adores de iGam­ing que bus­can cre­cer en el mer­ca­do africano, escribe Tooni Wale, cor­re­spon­sal de iGF, en este informe espe­cial.

La veloci­dad y la efi­cien­cia de los pagos —es decir, que un jugador reci­ba ráp­i­da­mente su dinero cuan­do gana— son fun­da­men­tales para el éxi­to de cualquier oper­ador de iGam­ing. Pero en África, todavía más.

«El pago for­ma parte del pro­pio pro­duc­to», afir­ma Jamiu Aji­bode, espe­cial­ista en pagos y pro­duc­tos con expe­ri­en­cia en los mer­ca­dos africanos, al señalar lo que posi­ble­mente sea uno de los may­ores desafíos oper­a­tivos para las casas de apues­tas del con­ti­nente.

Para los clientes africanos, la expec­ta­ti­va es sen­cil­la: un depósi­to debe fun­cionar cuan­do quieren realizar una apues­ta y un retiro debe lle­gar sin demor­as innece­sarias.

Sin embar­go, para los oper­adores, mover dinero a través de África es con­sid­er­able­mente más com­pli­ca­do.

«África no es un úni­co mer­ca­do de pagos, por lo que los oper­adores deben adap­tarse a los difer­entes sis­temas y com­por­tamien­tos de los con­sum­i­dores de cada país», expli­ca Aji­bode.

Samuel Olai­tan, quien tra­ba­ja con el provee­dor de pagos Dala­Pay en dis­tin­tos mer­ca­dos africanos, señala: «Las transac­ciones fal­l­i­das, las tasas de éxi­to y los tiem­pos de liq­uidación siguen sien­do pre­ocu­pa­ciones impor­tantes, pero el may­or desafío es la con­sis­ten­cia.

«Un méto­do de pago puede fun­cionar muy bien en un mer­ca­do africano y com­por­tarse de man­era com­ple­ta­mente difer­ente en otro».

Samuel Olai­tan

A medi­da que las apues­tas se vuel­ven cada vez más dig­i­tales, esta frag­mentación puede ten­er un impacto con­sid­er­able en los nego­cios.

Según el Nige­ria Inter-Bank Set­tle­ment Sys­tem (NIBSS), Nige­ria reg­istró transac­ciones de pagos elec­tróni­cos por un val­or de ₦1,07 cua­tril­lones (£558.000 millones/US$702.000 millones/€673.000 mil­lones) en 2024. El vol­u­men de opera­ciones alcanzó los 11.200 mil­lones, frente a los 9.700 mil­lones reg­istra­dos en 2023.

En Kenia, el Ban­co Cen­tral reg­istró 94,35 mil­lones de cuen­tas de dinero móvil en julio de 2026.

Los obstáculos en los pagos

Los depósi­tos fal­li­dos son una fuente evi­dente de fric­ción. Los retiros pueden ser inclu­so más del­i­ca­dos.

«Los retra­sos en los retiros pueden ser todavía peo­res porque es pre­cisa­mente en ese momen­to cuan­do el cliente espera acced­er a su dinero», desta­ca Aji­bode.

Anton Rublievskyi, CEO y socio de Growe, expresó una opinión sim­i­lar en una reciente entre­vista con iGam­ing­Fu­ture.

«En África, los usuar­ios quieren pro­duc­tos rápi­dos y sen­cil­los, con pagos instan­tá­neos», sub­rayó Rublievskyi.

«Los depósi­tos fal­li­dos pueden tra­ducirse en una pér­di­da de activi­dad de apues­tas, mien­tras que las difi­cul­tades para reti­rar dinero pueden afec­tar la reten­ción y el val­or del cliente a lo largo de su relación con la empre­sa», advierte Aji­bode.

«Si un cliente no puede deposi­tar dinero en su cuen­ta cuan­do lo nece­si­ta, sim­ple­mente puede aban­donar la transac­ción».

Esto con­vierte a los pagos en una cuestión com­er­cial y no en un asun­to que los oper­adores puedan dejar exclu­si­va­mente en manos de sus depar­ta­men­tos admin­is­tra­tivos.

El recorrido de los pagos en África

No existe un úni­co mod­e­lo de pagos para todo el con­ti­nente africano.

Por ejem­p­lo, la infraestruc­tura de pagos instan­tá­neos de Nige­ria ha con­ver­tido las trans­fer­en­cias ban­car­ias en una parte impor­tante de la expe­ri­en­cia de los pagos dig­i­tales. En Kenia, en cam­bio, la amplia adop­ción del dinero móvil ha gen­er­a­do expec­ta­ti­vas difer­entes sobre cómo los clientes trans­fieren sus fon­dos.

Las tar­je­tas y los méto­dos de pago alter­na­tivos tam­bién desem­peñan un papel impor­tante, depen­di­en­do del mer­ca­do.

«Los clientes deben poder uti­lizar los méto­dos de pago en los que ya con­fían», afir­ma Aji­bode.

Para los oper­adores que bus­can expandirse en var­ios mer­ca­dos, el desafío va más allá de ofre­cer méto­dos de pago cono­ci­dos.

«Nige­ria, Kenia, Ghana, Ugan­da, Tan­za­nia, Sudáfrica y los mer­ca­dos francó­fonos tienen com­por­tamien­tos de pago, reg­u­la­ciones, mon­edas y sis­temas locales pre­dom­i­nantes difer­entes», expli­ca Olai­tan, de Dala­Pay.

«Se nece­si­tan conex­iones locales sól­i­das y, al mis­mo tiem­po, ofre­cer al oper­ador una úni­ca inte­gración con­fi­able y una expe­ri­en­cia con­sis­tente en todos los mer­ca­dos».

El prob­le­ma no es nece­sari­a­mente la fal­ta de opciones, sino que esas alter­na­ti­vas fun­cio­nen de man­era con­fi­able.

El fraude en los pagos

El recor­ri­do de los pagos tam­bién gen­era otro ries­go oper­a­ti­vo: el fraude.

Según el Informe sobre Fraude en iGam­ing 2026 de Sum­sub, África reg­istró la tasa de fraude region­al más alta del mun­do durante el primer trimestre de 2026.

La cifra alcanzó el 2,54% de los inten­tos de ver­i­fi­cación, aprox­i­mada­mente un 66% por enci­ma del prome­dio mundi­al.

Por sep­a­ra­do, SEON infor­mó que el 57% de los 332 oper­adores encues­ta­dos afir­mó que sus pér­di­das por fraude esta­ban cre­cien­do más rápi­do que sus ingre­sos.

«Los oper­adores deben unificar sus datos en todas las eta­pas del recor­ri­do del jugador para detec­tar el fraude», desta­ca Tamas Kadar, CEO de SEON.

Por lo tan­to, los pagos deben proce­sarse con sufi­ciente rapi­dez para evi­tar frus­trar a los clientes legí­ti­mos, pero tam­bién deben pro­por­cionar a los oper­adores la infor­ma­ción nece­saria para detec­tar activi­dades sospe­chosas antes de autor­izar un retiro.

Los con­tracar­gos añaden otra capa de cos­tos y tra­ba­jo oper­a­ti­vo cuan­do los oper­adores deben deter­mi­nar si una transac­ción dis­puta­da cor­re­sponde a una activi­dad legí­ti­ma del cliente, un abu­so del sis­tema de pagos o un fraude.

Los puntos débiles del sistema

El mer­ca­do de pagos para las apues­tas en África está cre­cien­do sobre una infraestruc­tura for­ma­da por dis­tin­tos sis­temas que no siem­pre se comu­ni­can de man­era flu­i­da.

«Todavía existe frag­mentación entre ban­cos, empre­sas fin­tech y provee­dores de pagos, y los difer­entes sis­temas no siem­pre se comu­ni­can entre sí de la man­era que deberían», con­tinúa Aji­bode.

Cada mer­ca­do tam­bién tiene sus propias nor­mas, pro­ce­sos de liq­uidación y arqui­tec­tura de pagos.

«El cliente no debería ten­er que enten­der si una transac­ción pasa por un ban­co, una fin­tech o un proce­sador de pagos. Sim­ple­mente espera que fun­cione», afir­ma Aji­bode.

El rendimien­to de los pagos no puede medirse úni­ca­mente por la veloci­dad. Las tasas de éxi­to de las transac­ciones, la con­cil­iación de pagos, la inter­op­er­abil­i­dad y la con­fi­a­bil­i­dad tam­bién son fac­tores fun­da­men­tales.

Simon Mun­samy

El control es fundamental

Cuan­to más inten­tan los oper­adores agilizar y sim­pli­ficar los pagos, más impor­tantes se vuel­ven los mecan­is­mos de con­trol.

El Grupo de Acción Financiera Inter­na­cional (GAFI) pub­licó nuevos indi­cadores de ries­go para el sec­tor de los jue­gos de azar en sep­tiem­bre de 2026. Entre ellos, destacó los ries­gos rela­ciona­dos con múlti­ples cuen­tas y méto­dos de pago reg­istra­dos bajo dis­tin­tas iden­ti­dades, dis­crep­an­cias entre los datos de los clientes y la infor­ma­ción de pago, doc­u­men­tos de iden­ti­dad sospe­chosos y patrones inusuales de apues­tas y transac­ciones.

En con­se­cuen­cia, los oper­adores nece­si­tan sis­temas que per­mi­tan cumplir con los pro­ce­sos de Conocimien­to del Cliente (KYC), las nor­mas con­tra el lava­do de dinero y los con­troles antifraude sin gener­ar obstácu­los innece­sar­ios para los usuar­ios.

Simon Mun­samy, direc­tor gen­er­al de Playtech para África, explicó a iGam­ing­Fu­ture que la expe­ri­en­cia del jugador debe fun­cionar cor­rec­ta­mente durante todo su ciclo de vida.

«Todo está en el telé­fono. Todo debe estar disponible allí. Tiene que ser rápi­do. Los pro­ce­sos tam­bién deben ser rápi­dos», señaló Mun­samy.

Por su parte, Olai­tan sostiene que los pagos más rápi­dos y los con­troles más estric­tos no tienen por qué ser obje­tivos con­tra­puestos.

«La veloci­dad y el cumplim­ien­to nor­ma­ti­vo no deben con­sid­er­arse obje­tivos opuestos», afir­ma.

«Los con­troles basa­dos en el niv­el de ries­go, los pro­ce­sos KYC sóli­dos en el momen­to ade­cua­do, el mon­i­toreo de transac­ciones y los mecan­is­mos autom­a­ti­za­dos per­miten que los clientes legí­ti­mos operen con rapi­dez, mien­tras que las transac­ciones de may­or ries­go reciben un may­or niv­el de super­visión».

Aji­bode resume las pri­or­i­dades en un orden sen­cil­lo: «Primero, con­fi­a­bil­i­dad; después, var­iedad de opciones y veloci­dad».

El cuello de botella de los pagos

África no carece de méto­dos de pago. Cuen­ta con trans­fer­en­cias ban­car­ias, dinero móvil, tar­je­tas y una var­iedad cada vez may­or de alter­na­ti­vas.

El prob­le­ma está en lo que sucede entre el momen­to en que el usuario pul­sa el botón de depósi­to y el dinero lle­ga a su cuen­ta de apues­tas, o entre la solic­i­tud de un retiro y la recep­ción de los fon­dos.

Si las transac­ciones fal­lan, los clientes pueden aban­donar sus apues­tas. Si los retiros se retrasan, la con­fi­an­za puede verse afec­ta­da. Además, los con­troles antifraude y los pro­ce­sos KYC pueden gener­ar obstácu­los adi­cionales.

Olai­tan señala que la inter­op­er­abil­i­dad es parte de la solu­ción. Para ello, con­sid­era nece­sario for­t­ale­cer las conex­iones entre los sis­temas de pago nacionales, desar­rol­lar infraestruc­turas de proce­samien­to en tiem­po real más con­fi­ables, mejo­rar los pro­ce­sos de liq­uidación trans­fron­ter­i­za y avan­zar hacia una may­or armo­nización reg­u­la­to­ria.

Para los oper­adores, el desafío no con­siste sim­ple­mente en acel­er­ar los pagos. Se tra­ta de garan­ti­zar que fun­cio­nen de man­era con­fi­able en los dis­tin­tos mer­ca­dos, sin dejar de lado los con­troles nece­sar­ios para pro­te­ger tan­to a los clientes como al nego­cio.

«Si la infraestruc­tura, la inter­op­er­abil­i­dad y la reg­u­lación con­tinúan mejo­ran­do de man­era con­jun­ta, los pagos podrán con­ver­tirse en un motor del crec­imien­to del iGam­ing en África, en lugar de seguir sien­do un cuel­lo de botel­la», con­cluye Olai­tan.

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