La ludopatía abre un nuevo frente regulatorio para el juego en México


La reg­u­lación del juego en Méx­i­co vuelve a estar sobre la mesa. Esta vez, el det­o­nante es una ini­cia­ti­va pre­sen­ta­da por el diputa­do Alber­to Martínez Urin­cho, de More­na, ante el Con­gre­so de la Ciu­dad de Méx­i­co, que pro­pone recono­cer la ludopatía como una adic­ción y estable­cer nuevas obliga­ciones para las platafor­mas dig­i­tales de apues­tas.

La prop­ues­ta bus­ca incor­po­rar un artícu­lo 1° Bis y mod­i­ficar el artícu­lo 3° de la Ley Fed­er­al de Jue­gos y Sor­te­os. Entre otras medi­das, con­tem­pla adver­ten­cias sobre los ries­gos aso­ci­a­dos al juego, con­troles de iden­ti­dad medi­ante reconocimien­to bio­métri­co para impedir el acce­so de menores, restric­ciones a la pub­li­ci­dad de apues­tas vin­cu­la­da con even­tos deportivos, la pro­hibi­ción de deter­mi­na­dos bonos de bien­veni­da y la creación de un reg­istro nacional vol­un­tario de autoex­clusión. Tam­bién plantea pro­hibir las apues­tas rela­cionadas con acon­tec­imien­tos políti­cos, con­flic­tos béli­cos, desas­tres nat­u­rales o cri­sis human­i­tarias.

Por tratarse de una leg­is­lación fed­er­al, la ini­cia­ti­va todavía tiene un recor­ri­do con­sid­er­able por delante. Primero deberá avan­zar en el Con­gre­so de la Ciu­dad de Méx­i­co y, en caso de ser aproba­da, remi­tirse al Con­gre­so de la Unión para con­tin­uar con el pro­ce­so leg­isla­ti­vo cor­re­spon­di­ente.

Más allá de sus posi­bil­i­dades de con­ver­tirse en ley, la prop­ues­ta resul­ta rel­e­vante porque se suma a una serie de ini­cia­ti­vas que mues­tran cómo está cam­bian­do la con­ver­sación alrede­dor del juego en Méx­i­co.

La prop­ues­ta de Martínez Urin­cho incor­po­ra aho­ra otro ele­men­to a esta con­ver­sación: la salud men­tal y la pre­ven­ción del juego prob­lemáti­co.

Vis­tas de man­era ais­la­da, estas ini­cia­ti­vas respon­den a prob­le­mas difer­entes. En con­jun­to, sin embar­go, rev­e­lan una ten­den­cia más amplia. El debate reg­u­la­to­rio mex­i­cano está incor­po­ran­do pro­gre­si­va­mente temas que hace algunos años tenían mucha menor pres­en­cia en la agen­da leg­isla­ti­va: pro­tec­ción de menores, pub­li­ci­dad, juego respon­s­able, pre­ven­ción de adic­ciones, ver­i­fi­cación de iden­ti­dad, lava­do de dinero y con­trol del mer­ca­do ile­gal.

La dis­cusión sobre ludopatía intro­duce, además, una dis­tin­ción impor­tante. Par­tic­i­par en jue­gos de apues­ta, pre­sen­tar con­duc­tas de ries­go, desar­rol­lar juego prob­lemáti­co y pade­cer un trastorno por juego no son situa­ciones equiv­a­lentes. La evi­den­cia espe­cial­iza­da apun­ta hacia mod­e­los de pre­ven­ción pro­por­cionales al niv­el de ries­go, que com­bi­nan infor­ma­ción, her­ramien­tas de auto­con­trol, detec­ción tem­prana y acce­so a apoyo espe­cial­iza­do cuan­do sea nece­sario.

Esta difer­en­cia será rel­e­vante si la salud men­tal adquiere un may­or peso den­tro de la reg­u­lación mex­i­cana. Más que respon­der úni­ca­mente cuan­do existe un prob­le­ma, los mod­e­los de juego respon­s­able han evolu­ciona­do hacia estrate­gias pre­ven­ti­vas que bus­can iden­ti­ficar señales de ries­go antes de que aparez­can con­se­cuen­cias más graves.

La expan­sión de la conec­tivi­dad, los pagos dig­i­tales y el uso de dis­pos­i­tivos móviles ha con­ver­tido al canal online en uno de los prin­ci­pales motores de crec­imien­to del sec­tor. De acuer­do con Mor­dor Intel­li­gence, las apues­tas deporti­vas rep­re­sen­taron el 56,41 % de los ingre­sos del mer­ca­do mex­i­cano de juego online en 2025, mien­tras que los dis­pos­i­tivos móviles y las table­tas con­cen­traron el 63,92 % de la activi­dad.

Ese crec­imien­to tam­bién está obligan­do a revis­ar las respon­s­abil­i­dades de los oper­adores. Cada vez incluye más cues­tiones rela­cionadas con la iden­ti­dad del jugador, la edad, los límites de exposi­ción pub­lic­i­taria, la detec­ción de com­por­tamien­tos de ries­go y las her­ramien­tas de juego respon­s­able.

La dig­i­tal­ización plantea desafíos, pero tam­bién ofrece her­ramien­tas que antes no existían. Los oper­adores online pueden incor­po­rar límites de depósi­to o tiem­po, pausas vol­un­tarias, mecan­is­mos de autoex­clusión y sis­temas capaces de detec­tar cam­bios en deter­mi­na­dos patrones de com­por­tamien­to. La tec­nología puede con­ver­tirse así no sola­mente en un motor de crec­imien­to, sino tam­bién en una her­ramien­ta de pro­tec­ción al jugador.

La pro­tec­ción de menores, la pub­li­ci­dad, el juego respon­s­able, la iden­ti­dad dig­i­tal, el com­bate al mer­ca­do ile­gal y la fis­cal­i­dad seguirán ocu­pan­do espa­cio en la agen­da públi­ca con­forme el mer­ca­do online mex­i­cano con­tinúe desar­rol­lán­dose.

Méx­i­co tiene, además, una opor­tu­nidad impor­tante. El país cuen­ta con oper­adores con­sol­i­da­dos, una cre­ciente adop­ción dig­i­tal y uno de los mer­ca­dos de juego más rel­e­vantes de Améri­ca Lati­na. La mod­ern­ización reg­u­la­to­ria podría ofre­cer may­or certeza tan­to a las autori­dades como a oper­adores, provee­dores y jugadores.

La pre­gun­ta es si esa mod­ern­ización con­tin­uará avan­zan­do medi­ante refor­mas inde­pen­di­entes para resolver prob­le­mas especí­fi­cos o si final­mente estos temas con­verg­erán en una actu­al­ización inte­gral de la leg­is­lación.

La ini­cia­ti­va de Martínez Urin­cho puede ten­er todavía un largo camino leg­isla­ti­vo por delante. Pero su impor­tan­cia está en otra parte: mues­tra que la dis­cusión reg­u­la­to­ria está amplian­do sus fron­teras. Ya no se tra­ta úni­ca­mente de per­misos, fis­cal­ización y operación. La pro­tec­ción de menores, la salud públi­ca, el com­por­tamien­to dig­i­tal y el juego respon­s­able empiezan a ocu­par un lugar cada vez may­or.

El desafío para Méx­i­co será inte­grar esas nuevas pri­or­i­dades den­tro de un mar­co reg­u­la­to­rio coher­ente con el mer­ca­do que existe en 2026, y no con el que existía cuan­do se pro­mul­gó su ley en 1947.

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