Abordando la adicción al juego en África


Acom­paña al cor­re­spon­sal de África de iGF, Tooni Wale, mien­tras va más allá de los men­sajes sobre juego respon­s­able para analizar si las her­ramien­tas, inter­ven­ciones y pro­tec­ciones disponibles para los jugadores africanos están avan­zan­do al mis­mo rit­mo que un mer­ca­do de apues­tas que crece ráp­i­da­mente.

La his­to­ria de Peter Mana comien­za con el fút­bol.

“Empecé con el fút­bol. Mis ami­gos ya apos­ta­ban y a veces gan­a­ban y habla­ban sobre cuán­to dinero habían hecho”, cuen­ta.

Las apues­tas de poco dinero se con­virtieron en un hábito diario tras ganar varias veces al prin­ci­pio, lo que le dio con­fi­an­za. “Antes de darme cuen­ta, ya esta­ba apo­s­tan­do casi todos los días.”

Saheed Adetoro se sen­tía moti­va­do por el dinero.

“Ves a alguien apos­tar 1,000 nairas (0,55 £) y ganar 50,000 nairas (27,50 £), así que empiezas a creer que tú tam­bién puedes hac­er­lo”, dice. “Pens­a­ba que podía dejar­lo cuan­do quisiera.”

Para Amos Godiya, las apues­tas empezaron social­mente, vien­do fút­bol con sus ami­gos.

Una ganan­cia sig­ni­fica­ti­va cam­bió su relación con el juego.

“Empecé a creer que ya había des­cu­bier­to cómo ganar. Empecé a perseguir esa sen­sación otra vez”, dice.

La Orga­ni­zación Mundi­al de la Salud (OMS) esti­ma que aprox­i­mada­mente el 1.2% de la población adul­ta mundi­al tiene un trastorno de juego. La orga­ni­zación advierte que el daño puede ir más allá del indi­vid­uo, afectan­do famil­ias, finan­zas del hog­ar y comu­nidades.

A medi­da que los telé­fonos inteligentes y los pagos dig­i­tales hacen el juego más acce­si­ble, en los mer­ca­dos africanos—donde las apues­tas móviles cre­cen rápidamente—esa adver­ten­cia tiene aún más peso.

Godiya, Mana y Adetoro no tenían claro el con­cep­to de juego respon­s­able antes de que su com­por­tamien­to se volviera prob­lemáti­co.

“He escucha­do a gente decir ‘apues­ta respon­s­able­mente’, pero nun­ca entendí real­mente lo que sig­nifi­ca­ba”, dice Mana.

Adetoro dice que tenía una idea equiv­o­ca­da de cómo era una adic­ción al juego. “Pens­a­ba que un adic­to era alguien que apos­ta­ba todo el día. No me di cuen­ta de que inten­tar recu­per­ar tus pér­di­das con­stan­te­mente tam­bién es un prob­le­ma.”

¿Quién pro­tege al jugador?

Ladipo Abiose, fun­dador de la Gam­blePause Ini­tia­tive Africa y defen­sor con­tra el daño del juego, cree que muchas de las medi­das de seguri­dad de la indus­tria se enfo­can más en pro­te­ger a los oper­adores que a los jugadores.

GamblePause Africa
Ladipo Abiose, fun­dador de Gam­blePause Africa

“Yo solía ser jugador. Luché con­tra la adic­ción al juego y por eso hago esto”, dice.

Señala la autoex­clusión como un ejem­p­lo. Según Abiose, los peri­o­dos de exclusión pueden vari­ar mucho de una platafor­ma a otra; algu­nas tienen perío­dos tan cor­tos como 24 horas, mien­tras que otras requieren perío­dos más lar­gos.

Para alguien que ya enfrenta prob­le­mas con el juego, él cues­tiona si esas medi­das real­mente son una pro­tec­ción sig­ni­fica­ti­va.

Tam­bién cues­tiona el momen­to en que se real­izan los pro­ce­sos de ver­i­fi­cación de iden­ti­dad, ya que algunos oper­adores ponen más énfa­sis en la ver­i­fi­cación cuan­do los clientes inten­tan reti­rar sus ganan­cias que cuan­do abren una cuen­ta.

“Lo que veo es un sis­tema donde la pro­tec­ción está más enfo­ca­da en el oper­ador que en el jugador”, dice.

Las expe­ri­en­cias de Mana, Adetoro y Godiya plantean una pre­gun­ta rela­ciona­da: Si los jugadores no entien­den las pro­tec­ciones disponibles, ¿cuán efec­ti­vas pueden ser?

Brecha de conocimien­to

Abiose dice que la fal­ta de conocimien­to sigue sien­do una de las debil­i­dades más grandes.

La may­oría de los jugadores, afir­ma, no sabe si una platafor­ma está licen­ci­a­da o a qué pro­tec­ciones tienen dere­cho. Los men­sajes de juego respon­s­able tam­bién pueden ser fáciles de igno­rar.

“Nadie habla de apos­tar respon­s­able­mente. Es ese pequeño men­saje escrito, jus­to al final de un anun­cio, con letras pequeñas”, dice.

Su argu­men­to es que el juego respon­s­able no puede recaer en un solo sec­tor de la indus­tria; es una respon­s­abil­i­dad com­par­ti­da entre reg­u­ladores, oper­adores, jugadores y la sociedad civ­il.

Abiose hace ref­er­en­cia al mod­e­lo Reynolds, que ve el juego respon­s­able como una respon­s­abil­i­dad com­par­ti­da entre reg­u­ladores, oper­adores, jugadores y la sociedad civ­il.

Eso plantea una pre­gun­ta com­pli­ca­da para los reg­u­ladores.

¿Se debe exi­gir a los oper­adores que eduquen a sus clientes sobre her­ramien­tas que podrían, en últi­ma instan­cia, reducir su activi­dad de juego?

Y para los oper­adores, el desafío no es solo si se brin­da la infor­ma­ción, sino si lle­ga a los clientes en el momen­to ade­cua­do para influir en su com­por­tamien­to.

Las her­ramien­tas

Exis­ten inten­tos de crear respues­tas más dirigi­das.

Gam­blePause, por ejem­p­lo, ha desar­rol­la­do una apli­cación de blo­queo que ayu­da a los usuar­ios a restringir el acce­so a platafor­mas de juego, inclu­so aque­l­las que oper­an fuera de mer­ca­dos reg­u­la­dos.

Su exis­ten­cia rev­ela una cuestión más amplia: crear una her­ramien­ta no sig­nifi­ca que quienes la nece­si­tan sep­an que existe o la usen.

Pero hay his­to­rias de éxi­to.

Bet­Block­er, una her­ramien­ta de soft­ware y blo­queo de apues­tas gra­tui­ta orig­i­nar­ia del Reino Unido, recien­te­mente infor­mó haber super­a­do los 30,000 usuar­ios activos en Kenia y 20,000 en Sudáfrica.

BetBlocker South Africa

Gam­ble Alert en Nige­ria tam­bién se ha enfo­ca­do en pre­ven­ción, inves­ti­gación y tratamien­to, y en su informe de 2025 describe el daño por juego como cada vez más entre jóvenes, moti­va­do por el dinero y especí­fi­co de cada platafor­ma.

Sudáfrica ofrece otro indi­cador de la pre­sión sobre los sis­temas de apoyo. La South African Respon­si­ble Gam­bling Foun­da­tion trató a más de 4,600 per­sonas por adic­ción al juego en 2025, en com­para­ción a 2,600 el año ante­ri­or, y las lla­madas a su línea de ayu­da tam­bién aumen­taron.

¿A la par?

Mana, Adetoro y Godiya describen un sis­tema que facil­itó comen­zar a apos­tar y difi­cultó dejar­lo cuan­do las pér­di­das aumen­taron.

Sus expe­ri­en­cias tam­bién mues­tran que las con­se­cuen­cias no nece­sari­a­mente ter­mi­nan al cer­rar la app de apues­tas.

En el con­tex­to africano, el prob­le­ma no es sim­ple­mente si exis­ten her­ramien­tas de pro­tec­ción. Es si los jugadores las entien­den, si los oper­adores inter­vienen a tiem­po y si los reg­u­ladores miden el éxi­to por la disponi­bil­i­dad de las medi­das de pro­tec­ción o por si real­mente pre­vienen el daño.

La indus­tria del juego en África está cre­an­do pro­duc­tos, platafor­mas y mer­ca­dos a gran veloci­dad.

Aho­ra debe asig­nar la mis­ma impor­tan­cia al juego respon­s­able y cumplim­ien­to téc­ni­co.

La indus­tria ya tiene muchas de las her­ramien­tas nece­sarias para ofre­cer una pro­tec­ción efec­ti­va: restric­ción por edad, ver­i­fi­cación de iden­ti­dad, autoex­clusión, con­troles de depósi­to, mon­i­toreo de clientes e inter­ven­ciones de juego respon­s­able.

El reto es edu­car a los jugadores mien­tras se apli­can esos con­troles de man­era con­sis­tente y, lo más impor­tante, en el momen­to ade­cua­do del recor­ri­do del cliente.

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