Prohibición de apuestas en Brasil: clubes de fútbol enfrentan un golpe y el fin del gasto desmedido


De todas las indus­trias afec­tadas por la pro­hibi­ción de las apues­tas online impul­sa­da por Lula en Brasil, el sec­tor deporti­vo, y espe­cial­mente el fút­bol, ha sido uno de los más gol­pea­d­os financiera­mente. Los clubes de fút­bol brasileños reciben aprox­i­mada­mente $200 mil­lones de dólares por sus acuer­dos de patrocinio con com­pañías de apues­tas, muchos de los cuales con­tem­plan com­pro­misos a largo pla­zo que aho­ra han deja­do a los clubes inten­tan­do deter­mi­nar cómo podrán man­ten­er ese niv­el de inver­sión por parte de un socio com­er­cial.

Según dis­tin­tos informes, Fla­men­go recibe $46 mil­lones de dólares anuales de Betano, mien­tras que São Paulo percibe $20,5 mil­lones de Super­bet. Corinthi­ans obtiene alrede­dor de $18,7 mil­lones de Esportes da Sorte, mien­tras que Palmeiras fir­mó un acuer­do de $18,2 mil­lones con Sport­ing­bet. En menor medi­da, Atléti­co-MG recibe $10,9 mil­lones de H2bet, un acuer­do que supera el val­or del con­tra­to de Betano con el gigante argenti­no Riv­er Plate y del acuer­do de Bets­son con Boca Juniors.

Equipos de la tal­la de Fla­men­go, Grêmio y Flu­mi­nense han emi­ti­do comu­ni­ca­dos en los que sostienen que el abrup­to cam­bio reg­u­la­to­rio destruye su com­pet­i­tivi­dad inter­na­cional, limi­ta fuentes de finan­ciación fun­da­men­tales para las acad­e­mias juve­niles y los equipos femeni­nos, y soca­va por com­ple­to la seguri­dad jurídi­ca.

En lugar de imple­men­tar una pro­hibi­ción total que per­judique a las insti­tu­ciones deporti­vas legí­ti­mas, los clubes exi­gen una reg­u­lación estric­ta que apunte con­tra las platafor­mas no autor­izadas, al mis­mo tiem­po que pro­te­ja las aso­cia­ciones com­er­ciales fun­da­men­tales que sostienen la infraestruc­tura fut­bolís­ti­ca del país.

Una prohibición en pleno proceso de regulación y un impacto a largo plazo que podría perjudicar al mercado durante décadas

Antes de la pro­hibi­ción, afi­ciona­dos, políti­cos e inclu­so algunos miem­bros de la propia comu­nidad de las apues­tas online venían seña­lan­do que la sobre­ex­posi­ción de tan­tas casas de apues­tas durante los par­tidos de fút­bol brasileños parecía exce­si­va y que, tarde o tem­pra­no, era nece­sario algún tipo de reg­u­lación para recu­per­ar cier­to sen­ti­do de orden y equi­lib­rio.

Al ver un par­tido de fút­bol brasileño des­de casa, podían lle­gar a apare­cer has­ta cin­co com­pañías de apues­tas anun­cián­dose: des­de el patroci­nador de la liga has­ta los dos equipos que esta­ban en el cam­po, pasan­do por la pub­li­ci­dad en los carte­les del esta­dio y los espa­cios com­er­ciales de las trans­mi­siones tele­vi­si­vas.

Las casas de apues­tas se han con­ver­tido en una especie de parche para los clubes de fút­bol de toda Lati­noaméri­ca, una solu­ción ráp­i­da para gener­ar ingre­sos y, en muchos casos, cer­rar acuer­dos que lle­gan a valer has­ta diez veces su val­or de mer­ca­do.

Pero el rec­ha­zo de los afi­ciona­dos ya no podía igno­rarse y, en Brasil, comen­z­a­ba a quedar claro que era nece­sario hac­er algo para, al menos, reducir la exposi­ción de tan­tas casas de apues­tas durante los par­tidos.

Esas con­ver­sa­ciones están aho­ra en pausa mien­tras la indus­tria y los clubes de fút­bol se unen para luchar con­tra la pro­hibi­ción, pero, en últi­ma instan­cia, el men­saje ha queda­do claro: la sobre­ex­posi­ción es un prob­le­ma impor­tante para el deporte brasileño.

Más impor­tante aún, la reciente pro­hibi­ción podría per­ju­dicar al mer­ca­do brasileño y a la inver­sión en el país durante mucho tiem­po. Un provee­dor que tam­bién tra­ba­jó como oper­ador en Brasil y que solic­itó man­ten­er su iden­ti­dad en el anon­i­ma­to declaró a iGam­ing­Fu­turo el viernes:“El con­sen­so gen­er­al en el mer­ca­do era que había cier­to exce­so de gas­to en mar­ket­ing y que el mer­ca­do brasileño siem­pre ha sido poco fiable a la hora de man­ten­er sus com­pro­misos a largo pla­zo. Creo que aho­ra, inde­pen­di­en­te­mente de si se lev­an­ta o no la pro­hibi­ción, ver­e­mos a muchos oper­adores impor­tantes ter­mi­nar sus acuer­dos y nego­ciar mejores condi­ciones para sí mis­mos. Es sim­ple­mente demasi­a­do dinero y demasi­a­da incer­tidum­bre. En efec­to, la pro­hibi­ción puede haber acaba­do con el niv­el de gas­to del mer­ca­do brasileño durante los próx­i­mos años”.

Mien­tras el gas­to de los oper­adores puede ajus­tarse y muchas com­pañías podrían adop­tar un enfoque muy difer­ente hacia Brasil como mer­ca­do en el futuro, los clubes de fút­bol se pre­gun­tan aho­ra qué ocur­rirá con su “comi­da gratis” cuan­do el dinero proce­dente de las casas de apues­tas desa­parez­ca o se reduz­ca por com­ple­to.

Aunque los equipos han señal­a­do que los efec­tos de la pro­hibi­ción podrían ten­er un impacto severo en el fút­bol femeni­no y los pro­gra­mas juve­niles, además de afec­tar a futur­os ficha­jes de grandes nom­bres, lo cier­to es que el fút­bol brasileño está inten­tan­do volver a sus raíces. El fút­bol Brasileño ya ha puesto en mar­cha una ini­cia­ti­va para reducir de nueve a solo cin­co el número de jugadores extran­jeros per­mi­ti­dos para 2030, en un esfuer­zo por poten­ciar el tal­en­to nacional y lim­i­tar el gas­to bajo una filosofía de “gas­to inteligente”.

A niv­el guber­na­men­tal, se planteó la posi­bil­i­dad de pro­por­cionar a los clubes de fút­bol brasileños acce­so a crédi­tos a bajo interés para ayu­dar a amor­tiguar el impacto financiero provo­ca­do por la pér­di­da de los patrocin­ios de las casas de apues­tas. Sin embar­go, no se ha con­fir­ma­do ningún paque­te for­mal de com­pen­sación, y las autori­dades han indi­ca­do que primero man­ten­drán con­ver­sa­ciones con los clubes y las autori­dades del fút­bol antes de decidir si se pro­por­cionará algún tipo de apoyo financiero, mien­tras muchos se pre­gun­tan exac­ta­mente de dónde sal­drán esos fon­dos.

Las apues­tas online en Brasil, jun­to con toda la infraestruc­tura del fút­bol, se encuen­tran aho­ra en una encru­ci­ja­da. Si se lev­an­ta la pro­hibi­ción, los clubes brasileños ten­drán un respiro, pero sabi­en­do que podrían venir tiem­pos más difí­ciles a medi­da que los oper­adores recon­sid­eren sus grandes inver­siones en un mer­ca­do cono­ci­do por su inesta­bil­i­dad.

Por aho­ra, ambos sec­tores son ali­a­dos en una batal­la común, pero even­tual­mente el esce­nario podría cam­biar, con las casas de apues­tas inten­tan­do gas­tar de man­era más inteligente y los diri­gentes de los clubes de fút­bol oblig­a­dos a encon­trar otras fuentes de ingre­sos en lugar de depen­der de que las casas de apues­tas paguen de más por sus espa­cios pub­lic­i­tar­ios.

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