El presidente Luiz Inácio Lula da Silva firmó el viernes una prohibición de las apuestas deportivas online de cuota fija en el Brasil, el quinto mercado mundial de apuestas, con efecto inmediato.
La medida presidencial fue detallada en conferencia de prensa por el Ministro de Fazenda Dario Durigan quien declaró que la empresas operadoras de bet tendrá la obligación de devolver los saldos de los apostadores hasta el día 5 de octubre.
Durigan dijo que a partir de esa fecha no será permitido contratar publicidad o patrocinios de los operadorese, que financian a los principlaes clubes del futbol brasileño.
El anuncio se produce cuando las encuestas muestran una contienda ajustada entre Lula y el senador de derecha Flávio Bolsonaro, hijo mayor del expresidente Jair Bolsonaro, de cara a la primera vuelta del 4 de octubre.
El decreto presidencial prohíbe las operaciones de apuestas en línea en Brasil menos de dos años después de que el Gobierno pusiera en marcha un marco legal que permitía operar al sector. Entra en vigor de inmediato, pero deberá ser aprobado por el Congreso en un plazo de 120 días para seguir vigente.
La medida refleja la creciente preocupación del Gobierno por el efecto del gasto en apuestas sobre los presupuestos familiares y su posible contribución a niveles récord de endeudamiento. Encuestas recientes mostraron que cerca de tres cuartas partes de los brasileños apoyan una prohibición total de las apuestas en línea.
“Estamos ante un problema de salud pública relacionado con las apuestas en línea. Es un problema grave”, afirmó el ministro Durigan.
El senador Bolsonaro calificó la medida de «populista, hipócrita y motivada políticamente» durante un acto de campaña en Río de Janeiro.
El gobierno reforzará la fiscalización de las plataformas de bets dado que el gobierno antecipa que el mercado ilegal aumentará. “Tendremos que controlar el mercado ilegal que algunos van a fomentar,” dijo Durigan.
El martes, en su discurso ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, el presidente brasileño volvió a criticar al sector de las apuestas y el iGaming. Afirmó que “la multimillonaria industria de las apuestas convierte la adicción en lucro. Su vertiginosa expansión está endeudando y destruyendo hogares. Brasil no tolerará este modelo de negocio. Hemos aprobado una de las leyes más avanzadas del mundo para proteger a niños, adolescentes y mujeres en el entorno digital”.
La industria de apuestas reaccionó en unísono con una declaración de las asociaciones del sector contra el desmantelamiento abrupto del mercado regulado establecido el 1 de enero de 2025.
Las asociaciones sostuvieron que mantener la regulación es necesario para preservar la recaudación fiscal, los puestos de trabajo, la confianza de los inversores y la protección de los consumidores.
El manifiesto llamado “APOSTAMOS POR BRASIL” fue firmado por nueve asociaciones brasileñas vinculadas a las apuestas y el gaming: Associação Brasileira de Conformidade, Boas Práticas, Ética e Transparência em Apostas Esportivas (ABC-Bet), la Associação Brasileira de Fantasy Sports (ABFS), la Associação Brasileira dos Operadores e Provedores Internacionais de Jogos (ABRAJOGO), la Associação Internacional de Gaming (AIGAMING), la Associação de Mulheres da Indústria do Gaming (AMIG), la Associação Nacional de Jogos e Loterias (ANJL), el Instituto Brasileiro de Jogo Responsável (IBJR), el Instituto Brasileiro Jogo Legal (IJL), y el Sindicato das Empresas Operadoras de Apostas Esportivas e Jogos Online do Estado de São Paulo (SINDIBETS).
Las asociaciones sostuvieron que el mercado regulado de apuestas de Brasil debe preservarse en lugar de ser desmantelado. Según el documento, una prohibición de las apuestas legales y los casinos online podría llevar a los apostadores hacia plataformas ilegales, reducir la recaudación fiscal, poner puestos de trabajo en riesgo y debilitar la seguridad jurídica de las empresas que han invertido bajo el actual marco regulatorio del país.

Catástrofe económica
Una prohibición total de las apuestas online en Brasil provocará una importante contracción en el mercado global del juego y desmantelará lo que se había perfilado como uno de los mercados regulados más lucrativos del mundo.
Para los operadores internacionales que invirtieron fuertemente en licencias, infraestructura local y el establecimiento de sus negocios en Brasil, el cierre repentino representará una pérdida significativa de capital.
El impacto también iría más allá de los operadores. El deporte brasileño, especialmente el fútbol, se ha vinculado estrechamente con la industria de las apuestas, con las casas de apuestas convirtiéndose en una importante fuente de ingresos millonarios por patrocinio para clubes y competiciones.
Clubes como Flamengo criticaron la medida de Lula que causará una pérdida de hasta R$ 1,000 millones de reales (US$195 millones de dólares) por año, sin contar otros impactos de ingresos publicitarios y derechos de transmisión.
Operadores de bet ya advirtieron a algunos clubes de futbol que tendrán que rescindir os contratos de patrocínio. Los clubes van a necesitar líneas de crédito del gobierno para sobrevivir.









