Marjorie Soto Balbás se desempeña como VIP Customer Management en A2FBR, operador brasileño que gestiona varias marcas en el país. Pero ¿qué significa realmente ser un cliente VIP dentro del mercado de iGaming y qué requiere una atención verdaderamente diferenciada?
En una entrevista con IGF, Balbás analiza cómo ha evolucionado la gestión de clientes VIP en Brasil y cuáles son los principales elementos que definen hoy una experiencia excepcional. La ejecutiva aborda el equilibrio entre personalización, eficiencia y contacto humano, así como el creciente papel de la inteligencia artificial, la automatización y los datos.
Además, profundiza en la importancia del juego responsable y la protección del jugador dentro de la gestión VIP, y analiza cómo la regulación brasileña está transformando la relación entre operadores y clientes.
¿Qué caracteriza actualmente una experiencia verdaderamente excepcional para los clientes VIP en el mercado brasileño de iGaming, y cómo ha evolucionado esta definición en los últimos años?
Cuando empecé a trabajar con clientes VIP, en 2023, la agilidad, la personalización, la construcción de relaciones y la fidelización ya eran pilares fundamentales de este tipo de atención, y considero que siguen siéndolo. Lo que ha cambiado considerablemente es la forma en que trabajamos estos pilares.
Antes de la regulación, existía un enfoque mucho mayor en promociones, bonos y beneficios definidos de acuerdo con el perfil y el nivel de participación del cliente. La relación estaba muy orientada a la retención y a lograr que el jugador eligiera nuestra marca, y las promociones y la atención personalizada eran algunas de las principales formas de diferenciación.
Con la regulación del mercado brasileño, esta dinámica empezó a cambiar. Hoy, conocer al cliente sigue siendo esencial, pero ese conocimiento debe ir mucho más allá de entender qué beneficios ofrecerle. Es necesario conocer sus preferencias, su historial, la forma en que utiliza la plataforma, sus necesidades y también su comportamiento.
La agilidad sigue siendo indispensable, especialmente porque hablamos de una industria en la que gran parte de la experiencia ocurre en tiempo real. Si el juego ocurre en tiempo real, la atención VIP también debe acompañar esa dinámica. Al mismo tiempo, considero que el cliente VIP brasileño valora mucho la cercanía y una atención genuinamente humana.
Por eso, para mí, una experiencia VIP excepcional ha dejado de centrarse principalmente en el beneficio que podemos ofrecer y ha pasado a depender de cuánto somos capaces de comprender al jugador en su totalidad. Las promociones siguen formando parte de la experiencia, pero ya no son suficientes para definirla. El cliente quiere sentir que lo conocemos, que tenemos en cuenta sus preferencias y, principalmente, que su relación con la marca no está definida únicamente por cuánto juega.
¿Cómo pueden los operadores equilibrar la personalización para los jugadores VIP con la necesidad de mantener estándares consistentes de atención y eficiencia operativa?
Creo que el primer paso es entender que personalizar la experiencia no significa crear reglas diferentes para cada cliente. Existen aspectos que deben ser consistentes para todos, como los requisitos regulatorios, la seguridad, los procedimientos de registro, el juego responsable, la calidad de la atención y la fiabilidad de la información proporcionada.
El diferencial VIP está principalmente en la forma en que acompañamos al cliente y en cómo conducimos su experiencia dentro de esos parámetros. Una estructura dedicada permite ofrecer mayor agilidad, disponibilidad y seguimiento, pero la personalización se construye, sobre todo, a partir del conocimiento que desarrollamos sobre cada cliente.
Esto incluye entender cómo prefiere comunicarse, su nivel de conocimiento de la plataforma, qué productos o juegos prefiere, en qué promociones ha participado, su historial de contactos e incluso el tipo de atención con el que se siente más cómodo. Algunos clientes quieren respuestas rápidas y muy objetivas; otros valoran una conversación más cercana. Incluso la manera de explicar una funcionalidad debe adaptarse. Un cliente con menor familiaridad con la tecnología, por ejemplo, puede necesitar una orientación completamente diferente a la de alguien que conoce la plataforma en profundidad.
También creo mucho en la proactividad. Conocer bien al cliente permite, en determinadas situaciones, anticiparse a sus necesidades en lugar de simplemente esperar a que se ponga en contacto. Si sabemos, por ejemplo, que un determinado producto que utiliza pasará por un mantenimiento programado, podemos anticipar esa información y, cuando corresponda, ayudarlo a conocer alternativas compatibles con sus preferencias.
Sin embargo, para que esto sea escalable, el conocimiento no puede quedar únicamente en manos de un gerente. El historial, las preferencias y las interacciones relevantes deben estar registrados y ser accesibles para el equipo. De esta manera, el cliente no necesita volver a contar su historia cada vez que habla con otra persona.
Para mí, por lo tanto, la consistencia debe estar en las reglas, los procesos y el estándar de calidad; la personalización está en la manera en que conocemos, acompañamos y nos comunicamos con cada cliente. Ser VIP no significa tener reglas diferentes, sino recibir una experiencia diferenciada dentro de ellas.
Tradicionalmente, los clientes VIP reciben una atención altamente personalizada. ¿Cómo cree que evolucionará este modelo a medida que los operadores se enfoquen cada vez más en la escalabilidad y la eficiencia operativa?
No creo que la personalización y la eficiencia operativa deban plantearse como una elección. El cliente no debería tener que renunciar a una para recibir la otra. El desafío está precisamente en utilizar la eficiencia operativa para hacer posible una experiencia personalizada a una escala cada vez mayor.
En este sentido, considero que la inteligencia artificial, la automatización y el análisis de datos tendrán un papel cada vez más relevante. A medida que crecen las carteras de clientes VIP, resulta muy difícil procesar manualmente todo el historial de conversaciones, preferencias, interacciones y comportamientos. La tecnología puede ayudar a organizar ese volumen de información y ofrecer al gerente una visión macro mucho más completa de su cartera.
Pero existe un límite importante: no podemos poner a todos los clientes en la misma “caja”. Los datos pueden identificar patrones, pero cada persona tiene un contexto. Es en ese punto donde la mirada humana sigue siendo indispensable. El gerente necesita transformar la información en contexto y el contexto en relación.
Por eso, no imagino un futuro en el que el contacto humano quede reservado únicamente para las situaciones más importantes. Veo la tecnología y la atención humana trabajando de forma conjunta. La IA puede organizar información, resumir historiales, apoyar análisis e identificar patrones, mientras que el profesional utiliza ese conocimiento para comprender a esa persona y conducir la relación de manera individualizada.
De hecho, cuanto más asuma la tecnología tareas operativas y de procesamiento de datos, más importantes pueden volverse determinadas competencias humanas. La empatía, la comunicación, la capacidad de interpretar contextos y la gestión de relaciones tienden a adquirir aún más relevancia para el profesional VIP.
En situaciones sensibles, especialmente aquellas relacionadas con la protección del jugador, considero que la tecnología puede funcionar como una capa adicional de identificación y apoyo, pero no debería sustituir el análisis humano ni los procedimientos responsables de toma de decisiones.
El juego responsable añade una capa adicional de complejidad a la gestión de clientes VIP. ¿Cómo pueden los operadores ofrecer una experiencia premium garantizando que los objetivos comerciales nunca se antepongan a la protección del jugador?
Creo que debemos empezar por dejar de considerar el juego responsable como algo contrario a una experiencia premium. Para mí, debe formar parte de ella.
Un gerente VIP acompaña al cliente de forma continua y, por eso, tiene la posibilidad de conocer no solo sus preferencias, sino también su historial y su comportamiento a lo largo del tiempo. Esa continuidad puede ayudar a percibir cambios relevantes y señales que merezcan atención. Es una gran responsabilidad, porque el gerente está en primera línea y, muchas veces, es una de las personas dentro de la operación con quien ese jugador ha construido una mayor relación de confianza.
Por eso, cuando existe un conflicto entre una oportunidad comercial y la protección del jugador, la protección debe prevalecer. Una relación sostenible no puede construirse pensando exclusivamente en el resultado inmediato.
La regulación brasileña ha generado un cambio importante en este sentido. Herramientas como los límites, las pausas y la autoexclusión, además de los mecanismos de seguimiento y prevención, deben formar parte de la relación con el jugador. El papel del profesional también implica conocer estos recursos, comunicarlos de manera clara y saber identificar situaciones en las que es necesario seguir los procedimientos de protección adecuados.
Creo firmemente en abandonar una visión cortoplacista de la relación VIP. No siempre aquello que podría generar un mayor resultado comercial hoy será la mejor decisión para el cliente o para la sostenibilidad de la relación a largo plazo.
También existe una cuestión de confianza. El cliente necesita percibir que su valor para la empresa no depende únicamente de cuánto juega. Proteger al jugador cuando sea necesario no significa dejar de ofrecer una experiencia VIP. Desde mi punto de vista, es precisamente una de las formas más importantes de ofrecerla de manera responsable.
¿Qué importancia tiene la consistencia a lo largo de toda la experiencia del cliente —desde el registro y los pagos hasta la atención y la gestión VIP— para construir una relación de fidelidad a largo plazo?
Para el cliente no existen departamentos: existe una sola marca y una sola experiencia. Por eso, considero que la fidelización no puede ser responsabilidad únicamente del equipo VIP. El registro, los pagos, los retiros, la atención al cliente, el producto y la gestión VIP deben funcionar de manera integrada.
El gerente VIP debe conocer los procesos de las demás áreas y, principalmente, contar con canales eficientes de comunicación con ellas. Esto no significa eliminar etapas o controles necesarios, sino reducir la distancia entre el cliente y la solución.
Ya he vivido situaciones en las que tuve que realizar exactamente esa intermediación. Cuando ocurre un problema en otra área, el papel del gerente es entender qué sucedió, contextualizar correctamente la solicitud, contactar con quien puede solucionarla y hacer el seguimiento del caso, manteniendo al cliente informado. Incluso cuando la solución no depende directamente de nosotros, podemos asumir la conducción de la experiencia.
También considero muy importante que la información esté integrada. El cliente no debería tener que volver a explicar toda la situación cada vez que su solicitud pasa a otra persona o departamento. Cuanto mejor sea esa comunicación interna, más fluida será la experiencia externa.
Y consistencia no significa que nunca habrá problemas. Ninguna operación puede garantizar una experiencia completamente libre de fallos. Lo que marca una gran diferencia en la construcción de la confianza es cómo responde la empresa cuando ocurre algo: reconocer el problema, comunicarse con transparencia, hacer el seguimiento y buscar una solución posible.
A largo plazo, considero que esa sensación de continuidad y seguridad es fundamental para la fidelización. El cliente necesita saber que, independientemente del punto de la experiencia en el que se encuentre, existe una operación integrada detrás de ella.
Mirando hacia el futuro, ¿cuáles cree que serán los principales cambios en la experiencia de los clientes VIP en Brasil durante los próximos tres a cinco años?
Creo que esta evolución dependerá en gran medida de los próximos pasos de la regulación brasileña, que todavía está construyendo y madurando muchas de las directrices del sector. Mi expectativa es que avancemos hacia un mercado cada vez más profesionalizado, en el que los operadores deberán adaptar continuamente sus estructuras y procesos para acompañar esta evolución.
Dentro de la gestión VIP, considero que la tecnología, la inteligencia artificial y los datos tendrán una presencia cada vez mayor, permitiendo conocer grandes carteras de clientes de una manera más estructurada y ofrecer personalización a escala. Al mismo tiempo, no creo que esto disminuya la importancia del contacto humano. Al contrario: cuanto más digital y automatizada se vuelva la operación, mayor puede ser el valor percibido de las experiencias genuinamente humanas.
También creo que la experiencia VIP irá cada vez más allá del propio juego. Un cliente VIP no busca únicamente jugar; busca una experiencia y una relación con la marca. Los eventos, las experiencias presenciales y otras formas de relacionamiento, siempre dentro de las posibilidades y reglas aplicables al mercado, pueden ganar más espacio en este escenario.
Otro movimiento que espero ver es una integración aún mayor del juego responsable en la experiencia del cliente. Con más información, herramientas de protección y educación, creo que podemos avanzar hacia un mercado en el que el juego sea cada vez más entendido como una forma de entretenimiento que debe desarrollarse dentro de límites responsables.
En este escenario, también veo una transformación en el propio papel del gerente VIP. Tenderá a ser cada vez menos un profesional enfocado únicamente en beneficios y más un verdadero gestor de relaciones y experiencias, capaz de utilizar datos, comprender comportamientos, conocer la regulación, trabajar de manera integrada con otras áreas y, al mismo tiempo, preservar el elemento humano de la relación.
La tecnología seguramente transformará profundamente la forma como conocemos y acompañamos a los clientes. Pero creo que aquello que seguirá marcando la diferencia para un VIP será esencialmente humano: sentir que la marca lo conoce, lo comprende y lo valora.
Más temas para explorar:
-
- Compliance y regulación en Argentina: Gabriel Buenos analiza los desafíos de un mercado fragmentado
- Flutter Brazil y el futuro del Sportsbook: las claves que dejó el Mundial 2026 según Marcos Costa
- BC.GAME llega a México con una estrategia centrada en localización, experiencia y retención: entrevista con Erick Sapién, Country Manager









