Flutter Entertainment ha cerrado las operaciones de Betfair en Brasil para concentrar su negocio local en Betnacional según un comunicado de la empresa, que afirmó que la prohibición de las apuestas y juego en línea afectó sus operaciones e ingresos, obligándola a reducir costos y mantener una estructura más ágil.
La decisión de Flutter Entertainment viene en un momento crítico para la industria de las apuestas en Brasil, donde enfrenta un futuro aún más incierto tras la reelección de Luiz Inácio Lula da Silva en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales del domingo.
El cierre de Betfair, anunciado en vísperas de los comicios, es solo una parte de una crisis que ya venía golpeando al sector. Según estudios de la Asociación Nacional de Juegos y Loterías (ANJL) y la Asociación de Mujeres de la Industria del Gaming (AMIG), antes de la segunda vuelta electoral ya se habían registrado más de 3.500 despidos en al menos 36 marcas de apuestas.
Entre las empresas más afectadas se encuentra KTO Group, que habría despedido a unos 240 empleados, y H2Bet, que habría recortado alrededor de 170 puestos de trabajo. Por su parte, Rivalo habría eliminado casi toda su plantilla brasileña, compuesta por unas 100 personas. Estos recortes reflejan la magnitud del ajuste que atraviesa el sector, con trabajadores de distintas áreas expuestos a despidos o suspensiones.
Según una fuente de Stake Brasil, la empresa solo ha despedido a un número reducido de empleados y mantiene a su equipo principal a la espera de una decisión del Supremo Tribunal Federal (STF) sobre recursos presentados para que suspenda la Medida Provisional (MP) 1.394/2026 tomada por Lula hasta que el Congreso pueda decidir la legalidad de la prohibición.
Por su parte, representantes de BetMGM en Brasil declinaron hacer comentarios sobre los resultados electorales.
La reelección de Lula añade un nuevo elemento a la incertidumbre que rodea al mercado regulado de apuestas. La continuidad de las restricciones federales a las apuestas deportivas online y los casinos dependerá de su tramitación en el Congreso que tiene 120 días para rechazarlo, aprobarlo o modificarlo. El resultado electoral, por sí solo, no determina que la prohibición vaya a convertirse en permanente.
Para los operadores internacionales, el escenario plantea interrogantes sobre la continuidad de sus negocios y las inversiones realizadas en el país. También genera preocupación entre las organizaciones deportivas brasileñas, que dependen en parte de los acuerdos de patrocinio con empresas de apuestas. Si las restricciones se mantienen, los clubes tendrán que buscar nuevas fuentes de financiación.
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