Andréa Curral, nueva directora de Marketing de Esportes Gaming Brasil (EGB), grupo propietario de las marcas Esportes da Sorte, Onabet y Lottu, conversó con iGaming Futuro sobre cómo la regulación del mercado brasileño de apuestas está redefiniendo las estrategias de marketing, el posicionamiento de marca y la experiencia del usuario.
Durante la entrevista, Curral analiza los desafíos de diferenciar múltiples marcas en un entorno cada vez más competitivo, la importancia de construir confianza y reputación para impulsar un crecimiento sostenible, las lecciones que ha incorporado de su trayectoria en las industrias de medios y comercio digital, la evolución de las expectativas de los jugadores y el papel del juego responsable como un elemento clave dentro de la estrategia comercial y de comunicación de los operadores.
El mercado regulado de apuestas en Brasil es cada vez más competitivo. ¿Cómo planean diferenciar marcas como Esportes da Sorte, Onabet y Lottu en un escenario donde los costos de adquisición de clientes y las actividades de patrocinio continúan creciendo?
El mercado se ha vuelto más competitivo, más costoso y más sofisticado, por lo que la diferenciación ya no puede depender únicamente de campañas o patrocinios. Nuestra estrategia se basa en tres pilares: un posicionamiento claro para cada marca, una experiencia de usuario que funcione como ventaja competitiva y una gestión eficiente del portafolio.
Esportes da Sorte, Onabet y Lottu cuentan con propuestas diferentes dentro del grupo, y nuestro trabajo consiste precisamente en reforzar esa diferenciación a través del producto, la narrativa y la comunicación, para que cada marca ocupe un espacio propio en su relación con el público.
Al mismo tiempo, los patrocinios deben dejar de ser solo una herramienta de exposición de marca y convertirse en plataformas de relacionamiento, contenido y experiencias. En un contexto donde el costo de adquisición de clientes (CAC) es cada vez más alto, la eficiencia depende cada vez más de una retención saludable, la recurrencia y la integración entre el marketing, la experiencia del usuario y la atención al cliente.
Usted proviene de una trayectoria en los sectores de medios, entretenimiento y comercio digital. ¿Qué aprendizajes de empresas como Warner Bros. y Discovery considera más relevantes para la industria del gaming y las apuestas en la actualidad?
Uno de los principales aprendizajes de esos sectores es que una marca se construye con consistencia, experiencia y una relación continua con el consumidor, y no únicamente a través de grandes campañas. Esto es especialmente válido para el mercado de las apuestas, donde la confianza, la claridad y la calidad de la experiencia tienen un impacto directo en la relación con el usuario.
Otro aspecto importante es entender el contenido como un elemento estratégico y permanente, con una lógica editorial, segmentación y relevancia para distintos públicos. Esto mejora la eficiencia y reduce el ruido en la comunicación. Por su parte, el comercio digital aporta una sólida disciplina basada en métricas, gestión del embudo de conversión, experimentación y optimización constante.
En definitiva, el gran desafío del iGaming consiste en equilibrar el rendimiento con la reputación, el crecimiento con la responsabilidad y la velocidad con una construcción de marca sostenible a largo plazo.
Muchos operadores están invirtiendo fuertemente en branding, pero pocos hablan de construir confianza de marca a largo plazo. En un mercado regulado, ¿qué importancia tiene la gestión de la reputación para lograr un crecimiento sostenible?
En un mercado regulado, la reputación deja de ser únicamente un activo institucional y pasa a formar parte de la sostenibilidad del negocio. Es la confianza la que mantiene al usuario dentro del entorno autorizado, reduce fricciones y fortalece el propio ecosistema regulado.
Y esa confianza no se construye solo a través de la publicidad. También se refleja en la claridad de las reglas, la transparencia de la comunicación, la eficiencia del servicio de atención y la coherencia entre lo que la marca promete y lo que realmente ofrece.
Por eso, hoy ya no tiene sentido separar el marketing de la reputación. La comunicación también debe desempeñar un papel educativo, ayudando al consumidor a comprender el entorno regulado, las buenas prácticas y la importancia de operar en plataformas autorizadas.
Usted cuenta con una amplia experiencia en UX y experiencia del consumidor. ¿Cómo cree que evolucionarán las expectativas de los usuarios de plataformas de apuestas y gaming online en los próximos años?
Las expectativas de los usuarios seguirán evolucionando en torno a tres factores principales: simplicidad, confianza y personalización responsable.
El consumidor busca experiencias más fluidas, con menos fricción, reglas más claras, un soporte más ágil y una navegación más intuitiva. Al mismo tiempo, existe una expectativa creciente de seguridad, transparencia y capacidad para resolver problemas de manera rápida.
Desde el punto de vista de la experiencia de usuario (UX), esto implica diseñar plataformas que ayuden al usuario a tomar decisiones más conscientes, con interfaces más claras y herramientas que refuercen el control y la responsabilidad, sin convertir el riesgo en un elemento de incentivo.
El juego responsable está cada vez más vinculado a la percepción de marca a nivel global. ¿Cómo equilibrar los objetivos de crecimiento comercial con la comunicación sobre juego responsable?
El juego responsable no puede funcionar como un elemento aislado dentro de la operación. Debe estar presente en el producto, la atención al cliente, la comunicación y en toda la experiencia del usuario.
Ese equilibrio se logra cuando la empresa incorpora mecanismos de protección, mensajes claros, límites y prácticas responsables como parte natural del recorrido del usuario, y no únicamente como una obligación regulatoria.
Desde la perspectiva del marketing, esto significa comunicar con transparencia, evitar promesas irreales y desarrollar campañas alineadas con un entorno de entretenimiento responsable. A largo plazo, esto no limita el crecimiento; por el contrario, fortalece la confianza, mejora la calidad de la relación con el usuario y contribuye a un crecimiento más sostenible.
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