La ofensiva contra el juego en Indonesia golpea a las familias más pobres que reciben ayudas alimentarias


A comien­zos de agos­to, el Min­is­te­rio de Asun­tos Sociales de Indone­sia sus­pendió la dis­tribu­ción de ayu­das sociales a casi 1,5 mil­lones de famil­ias inscritas en el Pro­gra­ma de Ali­men­tos Bási­cos, en el mar­co de una amplia ofen­si­va con­tra el juego online. La medi­da se pro­du­jo después de que el cruce de datos con el Cen­tro de Informes y Análi­sis de Transac­ciones Financieras (PPATK) iden­ti­ficara cuen­tas ban­car­ias vin­cu­ladas a transac­ciones de apues­tas online.

Y en una actu­al­ización pub­li­ca­da la sem­ana pasa­da llegó una rev­elación aún más pre­ocu­pante: de los 1,5 mil­lones de reg­istros vin­cu­la­dos a transac­ciones de juego, “los niños rep­re­senta­ban el may­or número de transac­ciones de juego online: más de 1 mil­lón”.

El min­istro de Asun­tos Sociales, Sai­ful­lah Yusuf, con­fir­mó que 1.494.652 famil­ias ben­e­fi­cia­rias habían sido iden­ti­fi­cadas tras el cruce de datos con el PPATK.

De ellas, 794.475 famil­ias tam­bién reciben el Pro­gra­ma de Esper­an­za Famil­iar (PKH), un sis­tema de trans­fer­en­cias mon­e­tarias condi­cionadas dirigi­do a algunos de los hog­a­res más pobres de Indone­sia.

Por el momen­to, sus ayu­das han sido sus­pendi­das mien­tras las autori­dades lle­van a cabo una inves­ti­gación, dejan­do a famil­ias vul­ner­a­bles sin este apoyo.

“Hay 1.494.652 famil­ias ben­e­fi­cia­rias iden­ti­fi­cadas por juego online, según los datos que recibi­mos del PPATK.

“Es posi­ble que ya no cum­plan con los cri­te­rios para recibir asis­ten­cia social. Hay evi­den­cia de que las ayu­das están sien­do uti­lizadas para el juego online.

“Esta­mos inves­ti­gan­do el asun­to en may­or pro­fun­di­dad, lo que tam­bién for­ma parte de nue­stro pro­ce­so de actu­al­ización de datos”, declaró el min­istro de Asun­tos Sociales, Sai­ful­lah, a Bisnis.com.

Con alrede­dor de 23,36 mil­lones de indone­sios vivien­do por deba­jo del umbral nacional de pobreza, esta ofen­si­va afec­ta a una población que ya se encuen­tra en una situación económi­ca extremada­mente vul­ner­a­ble. Todas las for­mas de juego son ile­gales en este país de may­oría musul­mana.

Un millón

La his­to­ria tomó un giro con­sid­er­able­mente más oscuro cuan­do el Min­is­te­rio de Asun­tos Sociales pub­licó una actu­al­ización el pasa­do miér­coles (19 de agos­to) sobre las cuen­tas iden­ti­fi­cadas.

Las autori­dades indone­sias deter­mi­naron que más de un mil­lón de los 1,49 mil­lones de reg­istros de asis­ten­cia social vin­cu­la­dos al juego online cor­re­spondían a niños.

Des­de entonces, el Gob­ier­no ha abier­to un pro­ce­so de apelación.

Las famil­ias pueden solic­i­tar una revisión a través de sus gob­ier­nos locales o tra­ba­jadores sociales. Las autori­dades com­pro­barán si la transac­ción fue efec­ti­va­mente real­iza­da por el ben­e­fi­cia­rio reg­istra­do o si su iden­ti­dad o cuen­ta fue uti­liza­da por otra per­sona.

Sin embar­go, si la inves­ti­gación deter­mi­na que la asis­ten­cia social fue uti­liza­da efec­ti­va­mente para jugar online, los pagos serán sus­pendi­dos.

Brasil

Indone­sia no es el primer país que vin­cu­la las ayu­das sociales con el juego online.

Una situación sim­i­lar tuvo lugar en Brasil en 2024, cuan­do el Ban­co Cen­tral des­cubrió que alrede­dor de cin­co mil­lones de per­sonas pertenecientes a famil­ias ben­e­fi­cia­rias de Bol­sa Família habían trans­feri­do aprox­i­mada­mente R$3.000 mil­lones (£390 mil­lones) a platafor­mas de apues­tas solo durante agos­to.

Pero Brasil adop­tó un enfoque difer­ente.

En lugar de con­ge­lar las ayu­das, el Gob­ier­no optó por impedir que el dinero des­ti­na­do a asis­ten­cia social fuera uti­liza­do para apos­tar, incluyen­do restric­ciones sobre los méto­dos de pago basadas en los números de iden­ti­fi­cación CPF de los ben­e­fi­cia­r­ios.

Mis­mo prob­le­ma. Difer­entes solu­ciones.

La com­para­ción resul­ta rel­e­vante porque el enfoque actu­al de Indone­sia plantea una pre­gun­ta difí­cil: cuan­do los ben­e­fi­cia­r­ios de ayu­das sociales podrían estar apo­s­tan­do a través de cuen­tas com­par­tidas o cuen­tas uti­lizadas por otros miem­bros de la famil­ia, ¿qué tan fácil es deter­mi­nar quién real­izó real­mente la apues­ta?

La enorme economía infor­mal de Indone­sia, las cuen­tas ban­car­ias com­par­tidas y un sis­tema de reg­istro famil­iar que a menudo puede resul­tar com­ple­jo hacen que el nom­bre aso­ci­a­do a una cuen­ta no nece­sari­a­mente refle­je toda la real­i­dad.

Las cuen­tas pueden ser com­par­tidas, mien­tras que los mon­ederos dig­i­tales y los sis­temas de pago mod­er­nos pueden añadir otra capa de com­ple­ji­dad. Las tar­je­tas famil­iares tam­bién pueden incluir a pari­entes que ya no viv­en jun­tos. Además, los datos per­son­ales pueden ser uti­liza­dos de man­era inde­bi­da.

El Gob­ier­no parece recono­cer esta situación, de ahí la pues­ta en mar­cha del pro­ce­so de apelación.

Pero la rev­elación de que se encon­traron más de un mil­lón de transac­ciones de juego vin­cu­ladas a niños entre los ben­e­fi­cia­r­ios de ayu­das sociales apun­ta hacia un prob­le­ma mucho may­or.

Indone­sia lle­va años enfrentan­do una cri­sis rela­ciona­da con el juego entre menores de edad, y las autori­dades de pro­tec­ción infan­til ya habían adver­tido que cada vez más jóvenes están sien­do atraí­dos hacia el juego online a través de video­jue­gos, redes sociales y las cuen­tas de adul­tos de su entorno.

Has­ta aho­ra, los datos de este tipo proce­dentes del archip­iéla­go indone­sio habían sido esca­sos, por lo que encon­trar nive­les tan ele­va­dos de juego entre menores den­tro de famil­ias que reciben asis­ten­cia ali­men­ta­ria resul­ta pro­fun­da­mente pre­ocu­pante.

Problemas dentro del Ministerio

El prob­le­ma del juego parece exten­der­se mucho más allá de las 1,5 mil­lones de famil­ias que actual­mente están bajo escru­ti­nio del Min­is­te­rio.

Tan ráp­i­da­mente como esta ofen­si­va puso el foco sobre algunos de los sec­tores más pobres del país, tam­bién ter­minó ponien­do el espe­jo frente al pro­pio Min­is­te­rio, al rev­e­lar que, según datos del PPATK:

“Has­ta 1.900 emplea­d­os del Min­is­te­rio de Asun­tos Sociales eran sospe­chosos de par­tic­i­par en jue­gos de azar online (judol)”.

Legal o ile­gal, la com­ple­ja relación de Indone­sia con el juego demues­tra ten­er raíces mucho más pro­fun­das.

Más temas para explo­rar:

Publicado en:

Categories
Asia