Del código promocional al jugador verificado, así cambia el marketing de influencers en México


Durante años, una cam­paña con influ­encers podía con­sid­er­arse exi­tosa si con­seguía bue­nas visu­al­iza­ciones, inter­ac­ciones, algunos reg­istros y sufi­ciente movimien­to alrede­dor de un códi­go pro­mo­cional. En el gam­ing mex­i­cano, esa for­ma de medir resul­ta­dos empieza a quedarse cor­ta.

Un creador puede gener­ar miles de clics y reg­istros a un cos­to aparente­mente atrac­ti­vo y, aun así, con­ver­tirse en un canal de adquisi­ción caro. Entre el reg­istro y un jugador con val­or exis­ten varias eta­pas que cam­bian por com­ple­to la ecuación: ver­i­fi­cación de edad e iden­ti­dad, primer depósi­to, fraude, mul­ti­c­uen­ta, abu­so de bonos, reten­ción y com­por­tamien­to pos­te­ri­or.

Ahí está prob­a­ble­mente el sigu­iente reto del mar­ket­ing de creadores en el juego online mex­i­cano. La pre­gun­ta ya no debería ser sola­mente cuán­tas per­sonas siguen a un influ­encer o cuán­tos reg­istros pro­du­jo una pub­li­cación, sino cuán­tos de esos usuar­ios pueden con­ver­tirse en jugadores adul­tos, ver­i­fi­ca­bles y legí­ti­mos, y qué val­or gen­er­an pos­te­ri­or­mente para el oper­ador.

Méx­i­co es un mer­ca­do espe­cial­mente intere­sante para esta con­ver­sación. La cre­ciente adop­ción de platafor­mas dig­i­tales, el uso inten­si­vo del telé­fono móvil y el peso de las redes sociales han con­ver­tido a los creadores en una vía nat­ur­al para conec­tar con deter­mi­nadas audi­en­cias. Pero el gam­ing tiene una difer­en­cia fun­da­men­tal frente a otras cat­e­gorías de con­sumo: aquí una con­ver­sión no ter­mi­na con una com­pra. Un reg­istro tam­poco equiv­ale nece­sari­a­mente a una adquisi­ción.

Un canal de mar­ket­ing den­tro de una indus­tria reg­u­la­da

En Méx­i­co existe además otra con­sid­eración. La pub­li­ci­dad rela­ciona­da con jue­gos y sor­te­os no opera bajo las mis­mas condi­ciones que la pro­mo­ción de cualquier pro­duc­to.

El Reglamen­to de la Ley Fed­er­al de Jue­gos y Sor­te­os establece condi­ciones para la pub­li­ci­dad de jue­gos con apues­tas: debe ser clara y pre­cisa para no inducir a error, incluir el número del per­miso cor­re­spon­di­ente, indicar que las apues­tas están pro­hibidas para menores de edad e incor­po­rar men­sajes que inviten a jugar respon­s­able­mente y con fines de entreten­imien­to.

A ello se suman las reglas gen­erales de pro­tec­ción al con­sum­i­dor. La Guía de Pub­li­ci­dad para Influ­encers pub­li­ca­da por PROFECO en 2023 establece recomen­da­ciones para iden­ti­ficar clara­mente cuán­do el con­tenido de un creador tiene carác­ter pub­lic­i­tario y recuer­da la necesi­dad de pro­por­cionar infor­ma­ción clara, ver­az y com­pro­b­a­ble.

Para los oper­adores, esto tiene una con­se­cuen­cia prác­ti­ca: uti­lizar la cuen­ta de un ter­cero no debería sig­nificar perder con­trol sobre el men­saje.

Antes de una cam­paña impor­ta revis­ar la com­posi­ción de la audi­en­cia, par­tic­u­lar­mente edad y ubi­cación; definir con­trac­tual­mente entre­gables y dere­chos de uso; estable­cer pro­ce­sos de aprobación de con­tenido; incor­po­rar las leyen­das cor­re­spon­di­entes; y man­ten­er mecan­is­mos para cor­re­gir o reti­rar una pieza cuan­do exista un prob­le­ma de cumplim­ien­to. La traz­abil­i­dad no sirve úni­ca­mente para cal­cu­lar con­ver­siones. Tam­bién pro­tege a la mar­ca.

Influ­encer no sig­nifi­ca afil­i­a­do

Un creador pro­duce con­tenido. Un influ­encer apor­ta dis­tribu­ción y con­fi­an­za frente a una comu­nidad. Un afil­i­a­do gen­era trá­fi­co y resul­ta­dos atribuibles bajo un deter­mi­na­do mod­e­lo com­er­cial. Una mis­ma per­sona puede desem­peñar más de una fun­ción, pero eso no sig­nifi­ca que todos los creadores deban con­ver­tirse en afil­i­a­dos ni que deban eval­u­arse exclu­si­va­mente bajo un mod­e­lo de CPA. El cam­bio está en definir qué fun­ción cumple cada uno y medirla cor­rec­ta­mente.

Cuan­do el obje­ti­vo sea adquisi­ción, el oper­ador nece­si­ta poder seguir el trá­fi­co des­de el con­tenido has­ta la cuen­ta ver­i­fi­ca­da y analizar pos­te­ri­or­mente su cal­i­dad. Cuan­do el obje­ti­vo sea noto­riedad o pro­duc­ción de con­tenido, las métri­c­as serán dis­tin­tas, pero el cumplim­ien­to y el con­trol sobre el men­saje siguen sien­do nece­sar­ios.

Esta difer­en­cia puede pare­cer menor, pero sep­a­ra una estrate­gia pro­fe­sion­al de una colec­ción de pub­li­ca­ciones patroci­nadas.

La sigu­iente eta­pa en Méx­i­co

Una ini­cia­ti­va pre­sen­ta­da en la Cámara de Diputa­dos en abril de 2026 pro­pone reg­u­lar expre­sa­mente la pub­li­ci­dad de jue­gos con apues­tas difun­di­da medi­ante platafor­mas dig­i­tales, redes sociales y creadores de con­tenido. Entre otras medi­das, plantea exi­gir que influ­encers y otros ter­ceros rev­e­len sus rela­ciones com­er­ciales y establece dis­posi­ciones sobre la respon­s­abil­i­dad por pub­li­ci­dad difun­di­da a través de ellos. La prop­ues­ta per­manece en comi­siones y, por tan­to, no con­sti­tuye leg­is­lación vigente, pero mues­tra hacia dónde empieza a diri­girse el debate.

                 Rosa Ochoa

Para los oper­adores, el val­or de una cam­paña con creadores ya no debería medirse úni­ca­mente por alcance, reg­istros o códi­gos pro­mo­cionales uti­liza­dos, sino tam­bién por la cal­i­dad de los jugadores que real­mente incor­po­ra. Saber de dónde llegó el usuario, ver­i­ficar que cumple con los req­ui­si­tos para jugar, iden­ti­ficar posi­bles señales de fraude o abu­so de bonos y enten­der su com­por­tamien­to pos­te­ri­or per­mite ten­er una visión mucho más pre­cisa del resul­ta­do de la inver­sión.

En un nego­cio reg­u­la­do y cada vez más ori­en­ta­do a los datos, la influ­en­cia sigue sien­do una her­ramien­ta de adquisi­ción, pero su ver­dadero val­or está en con­ver­tir alcance en jugadores legí­ti­mos, ver­i­fi­ca­bles y sostenibles.

 

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