Uruguay: La final de la Copa Libertadores enfrenta un conflicto por los patrocinios de apuestas


En una situación con­fusa y casi cómi­ca, la final de la Copa Lib­er­ta­dores, pre­vista para dis­putarse en el Esta­dio Cen­te­nario de Mon­te­v­ideo, Uruguay, el sába­do 28 de noviem­bre, podría enfrentar un impor­tante prob­le­ma debido a los patrocin­ios de apues­tas que lle­van tres de los cua­tro semi­fi­nal­is­tas.

Flu­mi­nense es patroci­na­do por Super­bet, Palmeiras por Sport­ing­bet y Fla­men­go por Betano.

Para cuan­do llegue la final, solo uno o posi­ble­mente dos de estos tres equipos podrán estar pre­sentes. Flu­mi­nense y Palmeiras se enfrentarán en una de las semi­fi­nales, mien­tras que Fla­men­go jugará con­tra Estu­di­antes de La Pla­ta en la otra.

Entonces, ¿cómo lleg­amos has­ta aquí?

Uruguay mantiene des­de hace décadas una leg­is­lación estric­ta que pro­híbe la pub­li­ci­dad de sitios de apues­tas no autor­iza­dos y que no están reg­u­la­dos en el país. El sis­tema de juego uruguayo con­tinúa estando fuerte­mente con­tro­la­do por el Esta­do vía la Direc­ción Nacional de Loterías y Quinielas, mien­tras que los oper­adores pri­va­dos extran­jeros de apues­tas no pueden ofre­cer legal­mente sus ser­vi­cios en Uruguay.

El choque entre el fút­bol de élite y las leyes uruguayas sobre el juego ya llegó al despa­cho del pres­i­dente Yamandú Orsi, donde la Aso­ciación Uruguaya de Fút­bol (AUF) y la CONMEBOL bus­can una solu­ción que per­mi­ta pro­te­ger a la final de la Lib­er­ta­dores de posi­bles san­ciones estatales.

El prob­le­ma es que la nor­ma­ti­va uruguaya restringe la pub­li­ci­dad de platafor­mas de juego online que oper­an fuera del mar­co legal del país, cre­an­do un con­flic­to direc­to con los acuer­dos com­er­ciales de patrocinio del fút­bol inter­na­cional.

Para sortear las restric­ciones en el Esta­dio Cen­te­nario, las autori­dades del fút­bol argu­men­tan que estas mar­cas apare­cerían como parte de un even­to deporti­vo inter­na­cional y serían vis­tas por una audi­en­cia tele­vi­si­va de todo el con­ti­nente, en lugar de uti­lizarse especí­fi­ca­mente para cap­tar apos­ta­dores en Uruguay.

La solic­i­tud de lo que, en la prác­ti­ca, sería una especie de “zona libre de mul­tas” ha gen­er­a­do pre­ocu­pación entre el gremio de tra­ba­jadores de Loterías y Quinielas, AFAL, que ha cal­i­fi­ca­do la prop­ues­ta como un priv­i­le­gio ina­cept­able para cor­po­ra­ciones extran­jeras.

El sindi­ca­to sostiene que per­mi­tir una excep­ción gener­aría una con­tradic­ción en la políti­ca uruguaya sobre el juego, espe­cial­mente cuan­do el país mantiene estric­tos con­troles sobre las apues­tas pri­vadas mien­tras se ben­e­fi­cia de los impuestos gen­er­a­dos por su sis­tema de juego reg­u­la­do.

Aho­ra, el gob­ier­no uruguayo deberá decidir si las leyes vigentes sobre el juego deben apli­carse sin excep­ciones o si se debe estable­cer un rég­i­men espe­cial para uno de los even­tos deportivos más impor­tantes de Sudaméri­ca.

Las cifras involu­cradas son impor­tantes.

El val­or com­bi­na­do de los acuer­dos de patrocinio de Super­bet, Sport­ing­bet y Betano se esti­ma en unos US$73 mil­lones. Solo el acuer­do entre Fla­men­go y Betano está val­o­rado en aprox­i­mada­mente US$46 mil­lones, lo que lo con­vierte, por amplio mar­gen, en el may­or de los tres.

Esto sig­nifi­ca que una o posi­ble­mente dos de estas mar­cas podrían verse impe­di­das de apare­cer en el frente de la camise­ta durante lo que sería el par­tido más impor­tante del año para sus respec­tivos clubes.

Igna­cio Alon­so, pres­i­dente de la AUF, afir­mó en TV Ciu­dad que el gob­ier­no había sido infor­ma­do de la situación con sufi­ciente antelación. “Se advir­tió que pueden lle­gar dos equipos con pub­li­ci­dad en su remera. Yo creo que la solu­ción es una ade­cuación por decre­to como excep­ción para la final”.

Sin embar­go, la prop­ues­ta de Alon­so podría ser difí­cil de conc­re­tar.

Recien­te­mente, el Inter de Milán tuvo que jugar sin su prin­ci­pal patroci­nador en la camise­ta, Bets­son, durante su par­tido de la UEFA Cham­pi­ons League con­tra el Real Madrid. La razón fueron las restric­ciones españo­las sobre la pub­li­ci­dad de apues­tas, que impi­den que las mar­cas de juego aparez­can en las camise­tas de fút­bol durante even­tos deportivos ofi­ciales.

La situación demues­tra que las com­peti­ciones inter­na­cionales de fút­bol no están automáti­ca­mente por enci­ma de las leyes de juego y pub­li­ci­dad del país que alber­ga un par­tido. Aunque el his­to­r­i­al de Uruguay en estos asun­tos es tibio, vale recor­dar que Fla­men­go ya jugó en ter­ri­to­rio uruguayo en 2024, en el mis­mo tor­neo, con­tra Peñarol, con Pix­bet en su camise­ta. En la mis­ma edi­ción, Riv­er Plate, con Codere en su camise­ta, jugó ante Nacional en el Par­que Cen­tral.

¿La solu­ción? El cos­to de las infrac­ciones se diluye medi­ante una cade­na de traspa­so de cul­pas: el Gob­ier­no penal­iza a la CONMEBOL, la con­fed­eración le pasa la fac­tura a la AUF, y esta últi­ma descar­ga la cri­sis en el fút­bol local, asfix­i­an­do las ya gol­peadas arcas de las insti­tu­ciones uruguayas.

El error de la CONMEBOL y el futuro de las apuestas online en Uruguay

En últi­ma instan­cia, la ley uruguaya es la ley uruguaya, y estas restric­ciones lle­van décadas vigentes.

La CONMEBOL eligió Mon­te­v­ideo para alber­gar la final de la Lib­er­ta­dores a pesar de la posi­bil­i­dad muy real de que uno o inclu­so dos de los equipos que lle­garan al par­tido tuvier­an una empre­sa de apues­tas deporti­vas como prin­ci­pal patroci­nador de su camise­ta.

Esa posi­bil­i­dad no debería haber sido una sor­pre­sa.

Las empre­sas de apues­tas se han con­ver­tido en algunos de los prin­ci­pales socios com­er­ciales del fút­bol sudamer­i­cano, y cada vez más clubes impor­tantes del con­ti­nente depen­den de las mar­cas de juego como patroci­nadores de sus camise­tas.

La situación resul­ta todavía más intere­sante porque Uruguay está deba­tien­do actual­mente el futuro de las apues­tas online y si los oper­adores pri­va­dos extran­jeros deberían poder ingre­sar al mer­ca­do bajo un mar­co reg­u­la­to­rio estric­to.

Actual­mente exis­ten prop­ues­tas que podrían cam­biar de man­era sig­ni­fica­ti­va el panora­ma del juego online en Uruguay.

Una de ellas es la prop­ues­ta de Casi­nos Pri­va­dos, cono­ci­da como CUOASEC, que per­mi­tiría un número lim­i­ta­do de licen­cias de casi­no online exclu­si­va­mente a oper­adores que ya cuenten con con­ce­siones para casi­nos físi­cos. La prop­ues­ta tam­bién exi­giría a los oper­adores autor­iza­dos uti­lizar un dominio especí­fi­co .bet.uy.

Otra prop­ues­ta, aso­ci­a­da al proyec­to de Felipe Car­ballo, plantea un enfoque difer­ente y crearía un sis­tema mix­to que podría facil­i­tar un may­or acce­so a oper­adores dig­i­tales extran­jeros.

Este mod­e­lo estable­cería una platafor­ma estatal de juego online jun­to con un número lim­i­ta­do de licen­cias pri­vadas. Tam­bién crearía una Agen­cia Nacional de Reg­u­lación del Juego Online, intro­duciría reg­istros de jugadores y estable­cería un impuesto al juego des­ti­na­do a finan­ciar pro­gra­mas rela­ciona­dos con el juego prob­lemáti­co y la ludopatía juve­nil.

En otras pal­abras, la final de la Lib­er­ta­dores ha queda­do direc­ta­mente en medio de un debate mucho más amplio.

Uruguay está inten­tan­do definir cómo será su futuro mer­ca­do de apues­tas online, mien­tras que la CONMEBOL y la AUF están pidi­en­do al gob­ier­no una excep­ción para un even­to inter­na­cional de fút­bol cuyo mod­e­lo com­er­cial depende cada vez más de los patrocin­ios de empre­sas de apues­tas.

La final seguirá dis­pután­dose en el Cen­te­nario el 28 de noviem­bre. Pero antes de que ruede la pelota, Uruguay ten­drá que decidir exac­ta­mente cómo se apli­carán sus leyes sobre el juego cuan­do los clubes más impor­tantes de Sudaméri­ca lleguen al país.

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