La siguiente en la lista de objetivos es la próxima carrera de caballos en el Reino Unido, advierte Fred Done, propietario de Betfred


Ape­nas recu­per­a­da de la pal­iza fis­cal propina­da por la ex can­ciller británi­ca Rachel Reeves en el últi­mo Pre­supuesto de Otoño, la indus­tria del juego en el Reino Unido–liderada por su estadista vet­er­a­no, Fred Done, fun­dador de la icóni­ca casa de apues­tas Betfred–se prepara para librar la madre de todas las batal­las por la super­viven­cia.

Done y su her­mano, Peter Done, cofun­dador de Bet­fred, son los may­ores con­tribuyentes del país, habi­en­do paga­do jun­tos £400 mil­lones (US$531.21 mil­lones) al Tesoro el año pasa­do.

Además de oper­ar 1,100 casas de apues­tas icóni­cas en las prin­ci­pales calles, la may­oría en las zonas obr­eras del noroeste de Inglaterra–una dis­min­u­ción des­de el máx­i­mo de 1,650 tien­das–, los her­manos Done tam­bién son grandes patroci­nadores de las car­reras de cabal­los y, has­ta aho­ra, del rug­by league.

Comen­tan­do sobre los recientes ataques del gob­ier­no a los locales de apues­tas físi­cas, com­parán­do­los con tien­das de vapeo no deseadas y cor­ner shops que venden dro­gas y taba­co ile­gal, así como sobre los fuertes aumen­tos de impuestos del Pre­supuesto de Otoño del año pasa­do, Done comen­tó:

El impuesto mata la inver­sión

“No pido que nadie sien­ta lás­ti­ma por los corre­dores de apues­tas. Pero sí le pido al gob­ier­no que abra los ojos. Ya no se puede sacar más de esta indus­tria. 

“Cada cen­ta­vo más de impuestos matará la inver­sión, los empleos y las car­reras de cabal­los”.

Fred Done, leg­en­dario cofun­dador de Bet­fred, en tiem­pos más felices como gran patroci­nador del fút­bol de la Rug­by Super League.

En declara­ciones a la pren­sa nacional, Done ha con­fir­ma­do que Bet­fred ya no apo­yará financiera­mente al rug­by league, con­sid­er­a­do el deporte favorito del Primer Min­istro laborista y tam­bién norteño, Andy Burn­ham.

“Por mucho que me duela, hemos deci­di­do no ren­o­var nue­stro patrocinio del rug­by league”, dijo el mul­ti­mil­lonario octo­ge­nario, hijo de un corre­dor de apues­tas de Sal­ford, Man­ches­ter, quien, según la leyen­da, con­struyó su impe­rio de apues­tas tras ganar £200 (US$265.39) apo­s­tan­do a que Inglater­ra ganaría el Mundi­al de fút­bol de 1966.

El otoño pasa­do, la entonces can­ciller Reeves–respaldada por sus cole­gas par­la­men­tar­ios, el ex primer min­istro y líder laborista Gor­don Brown, y el Insti­tute for Pub­lic Pol­i­cy Research (IPPR)–, aumen­tó el impuesto al juego online del 21% al 40% y subió el grava­men sobre apues­tas deporti­vas dig­i­tales del 15% al 25%.

Tier­ra que­ma­da

Los aumen­tos de impuestos al juego, vigentes des­de abril, han gol­pea­do al sec­tor de apues­tas del Reino Unido como un ataque de vikin­gos en mis­ión de ven­gan­za.

Aplas­ta­da por este peso fis­cal y ya ago­b­i­a­da por las deu­das, la prob­lemáti­ca evoke británi­ca, reba­ja­da des­de hace tiem­po del índice FTSE250 pero aún propi­etaria de la históri­ca William Hill, fue ven­di­da a Intralot, con sede en Ate­nas, por solo £243 mil­lones (US$322.43) en junio, tras cer­rar unas 250 de sus 1,500 casas de apues­tas.

Bet­fred tam­bién ha cer­ra­do 132 locales en el últi­mo año, Pad­dy Pow­er (Flut­ter Enter­tain­ment) ha cer­ra­do 57 tien­das en el Reino Unido e Irlan­da y Entain ha cer­ra­do 70 de sus prin­ci­pales tien­das de Lad­brokes Coral.

Y aho­ra, con la lle­ga­da de un nue­vo Pre­supuesto de Otoño (28 de octubre), la indus­tria británi­ca de apues­tas se prepara para nuevos incre­men­tos de impuestos y leg­is­lación anti-juego.

Gente tra­ba­jado­ra

Fred Done, aún muy acti­vo y tra­ba­jan­do pese a su edad, ha adver­tido sobre una “masacre de cier­res de tien­das y pér­di­da de empleos”.

“Cada tien­da que cer­ramos deja un vacío en la comu­nidad.” Los clientes de Bet­fred no son grandes apos­ta­dores, dice Fred Done; su apues­ta prome­dio es de £10.87.

“Nue­stros clientes no son grandes apos­ta­dores ni jugadores com­pul­sivos”, afir­mó Done.

“Son gente tra­ba­jado­ra que dis­fru­ta de una apues­ta y una taza de té con ami­gos. Tras vis­i­tar nues­tras tien­das, sue­len gas­tar dinero en los com­er­cios veci­nos. La apues­ta prome­dio en nues­tras tien­das es de £10.87 (US$14.42).

“Cada tien­da que cer­ramos deja un hue­co en su comunidad–recibo car­tas muy emo­ti­vas de ex ger­entes. Por eso fue tan decep­cio­nante que el gob­ier­no nos pusiera en el mis­mo grupo que tien­das de vapeo y ‘oper­adores piratas’.”

Con Bet­fred, cuya sede aho­ra está en War­ring­ton, Cheshire, como patroci­nador prin­ci­pal de las lla­madas “Clási­cas Británicas”–el Der­by, las Oaks, St Leg­er, 2,000 Guineas y 1,000 Guineas–, el futuro de las car­reras de cabal­los nacionales per­manece incier­to.

Déjen­nos res­pi­rar

Done advir­tió: “Si el pre­supuesto de octubre va en la ‘direc­ción equiv­o­ca­da’, tam­bién ten­dremos que aban­donar esos patrocin­ios”.

El dueño de Bet­fred se refer­ía especí­fi­ca­mente a la posi­ble y tan men­ciona­da alza en el MGD, el impuesto sobre jue­gos mecáni­cos, prop­uesto por el think-tank Social Mar­ket Foun­da­tion, que sug­iere duplicar el impuesto a las máquinas cat­e­goría B has­ta el 40%.

Las casas de apues­tas depen­den en al menos un 50% de sus ingre­sos de las máquinas de juego, y cualquier aumen­to en el MGD, que actual­mente va del 5 al 25% según el cos­to de juego y el pre­mio máx­i­mo, ten­dría un impacto dev­as­ta­dor en la rentabil­i­dad, men­cionó Done.

Y muy prob­a­ble­mente lle­varía a la destruc­ción de las casas de apues­tas tradi­cionales del Reino Unido.

“Sin ellas [las ter­mi­nales de apues­tas de cuo­ta fija], no hay indus­tria minorista, es imposi­ble”, con­cluyó Fred Done.

“No se puede sacar ni un cen­ta­vo más de esta indus­tria. Cada impuesto adi­cional matará la inver­sión, los empleos, las car­reras de cabal­los y empu­jará a los jugadores prob­lemáti­cos a oper­adores de mer­ca­dos negros o gris­es, no reg­u­la­dos.”

“Estoy en mi nove­na déca­da. Sigo dis­fru­tan­do tra­ba­jar duro. Sigo que­rien­do estar en este país. Sigo que­rien­do pagar mis impuestos. Pero, por favor, déjen­nos res­pi­rar. Denos algu­na opor­tu­nidad para seguir invir­tien­do.”

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