El envoltorio fue una porquería pero Rooney anota en grande

Al sonar el pita­zo final, fue Wayne Rooney, el pro­lí­fi­co delantero inglés y del Man­ches­ter Unit­ed, tan­tas veces apo­da­do “Shrek” por su gus­to por las fies­tas, sus aven­turas con pros­ti­tu­tas y su cabellera trasplan­ta­da, quien tuvo la razón.

Fue, para no andarnos con rodeos, sim­ple­mente “¡una basura!”

Rooney se refer­ía al show de medio tiem­po en la final de la Copa Mundi­al FIFA 2026, en el esta­dio de Nue­va York-Nue­va Jer­sey.

Pero bien podría haber esta­do hablan­do del par­tido, que—gracias a los dios­es del deporte—terminó con una ajus­ta­da pero mere­cidísi­ma vic­to­ria 1–0 para España en tiem­po extra.

Estrel­las de la suerte

En todo el mun­do, las casas de apues­tas tam­bién agradecían a sus estrel­las de la suerte.

Porque nada les gus­ta más que un empate 0–0 en tiem­po reglamen­tario, que descar­ta la may­oría de los pagos fuertes aso­ci­a­dos a una vic­to­ria en 90 min­u­tos.

Y des­de la per­spec­ti­va del nego­cio de las apues­tas, fue un respiro después de que prác­ti­ca­mente todos los favoritos del tor­neo cumpli­eron con su papel en 104 par­tidos durante seis sem­anas de fút­bol may­or­mente espec­tac­u­lar en Canadá, Esta­dos Unidos y Méx­i­co.

Según esti­ma­ciones pre­lim­inares de la fir­ma de análi­sis de apues­tas Mac­quar­ie, se apos­taron unos US$50 mil mil­lones (£37,26 mil mil­lones) en mer­ca­dos y resul­ta­dos durante el may­or even­to fut­bolís­ti­co del mun­do: la may­or can­ti­dad en la his­to­ria para un solo even­to deporti­vo, equiv­a­lente a US$500,000 (£372,652) por par­tido.

España se con­sagró como jus­to campeón, pero aún fal­tan las cifras finales de ganan­cias para la indus­tria de apues­tas tras el Mundi­al FIFA 2026

¿Las grandes con­clu­siones? Sin duda, el crec­imien­to de los mer­ca­dos de apues­tas deporti­vas reg­u­ladas de EE. UU. y Brasil. El reem­pla­zo de las apues­tas tradi­cionales antes del par­tido por apues­tas en vivo y com­bi­nadas. Y, imposi­ble de igno­rar, la lle­ga­da de los mer­ca­dos de predic­ción.

Aunque la platafor­ma ofi­cial de predic­ciones de la FIFA, ADI Pre­dict­street, fun­cionó como un petar­do moja­do, o como Inglater­ra después de pon­erse 1–0 arri­ba ante Argenti­na en su semi­fi­nal.

Muerte por tiki-taka

A pesar de la inter­minable y abur­ri­da final España-Argenti­na, com­para­da con una inquisi­ción españo­la de muerte por mil pas­es; de las teorías con­spir­a­ti­vas pro-Argentina—ninguna de las 15 deci­siones VAR en que estu­vieron impli­ca­dos fue en su contra—y de las man­io­bras de cier­to Sr. Trump y su acól­i­to Gian­ni Infan­ti­no, pres­i­dente de la FIFA; el “Deporte Rey”, el “fút­bol, maldito fút­bol”, tri­un­fó.

El tiem­po dirá si las casas de apues­tas se lle­van el ver­dadero pre­mio gor­do de todo gran tor­neo: miles de nuevos y leales clientes.

En la can­cha, por lo pron­to, fue refres­cante ver que ganó el mejor equipo.

Y en la cab­i­na de comen­taris­tas fue un plac­er dar la bien­veni­da a una nue­va super­estrel­la del análi­sis: nada más y nada menos que Wayne Rooney.

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