Roberta Cinti es la responsable de Personas y Cultura del Grupo Esportes Gaming Brasil y se tomó el tiempo de conversar con IGF sobre los principales desafíos que enfrentan las empresas de iGaming en una etapa de crecimiento y transformación.
Cinti analiza cómo construir una cultura organizacional sólida, desarrollar nuevos liderazgos, medir el impacto de las estrategias de gestión de personas y preparar a los equipos para el avance de la inteligencia artificial. También reflexiona sobre el futuro de las habilidades profesionales, el employer branding, la seguridad psicológica y la importancia de contar con una estructura humana capaz de acompañar el crecimiento del sector regulado de apuestas con innovación, responsabilidad y una visión a largo plazo.
¿Qué desafíos relacionados con la gestión de personas surgen cuando una empresa pasa de un crecimiento acelerado a una expansión sostenible a largo plazo? ¿Cómo se está preparando el Grupo EGB para esta próxima etapa?
El principal desafío en esta transición es transformar la velocidad en consistencia. Durante la etapa de crecimiento acelerado, muchas decisiones se toman para atender necesidades inmediatas —y eso es natural, forma parte del momento que atraviesa la empresa—. Pero, a medida que la organización madura, es necesario ir más allá: consolidar procesos, desarrollar liderazgos y establecer responsabilidades claras dentro de la organización.
Escalar no significa únicamente ampliar la operación o contratar más personas. Si la cultura no evoluciona junto con el crecimiento, la empresa se vuelve más grande, pero también más frágil internamente. Por eso, en el Grupo EGB, uno de nuestros focos para esta próxima etapa es trabajar la cultura organizacional de manera intencional y continua, no como un discurso institucional, sino como una práctica incorporada al día a día de los equipos.
También es fundamental desarrollar a las personas en la misma proporción en que crece la organización. Hemos invertido en capacitación, en ampliar la autonomía de los equipos con responsabilidad y en preparar a quienes ya están con nosotros para los desafíos que vienen. No existe crecimiento sostenible sin equipos preparados para sostenerlo.
En síntesis, las empresas pueden crecer rápidamente, pero las instituciones sólidas llevan tiempo en construirse. Nuestro objetivo es conducir esta transición con responsabilidad, preservando la agilidad que nos trajo hasta aquí, pero colocando la cultura y las personas en el centro de esta construcción.
¿Qué KPIs consideras que demuestran mejor que las inversiones en cultura organizacional y experiencia del colaborador están generando resultados concretos para el negocio?
Ningún indicador por sí solo puede traducir la fortaleza de una cultura. Lo más adecuado es observar un conjunto de métricas que combine percepción, comportamiento y resultados de negocio.
Las encuestas de clima y compromiso son importantes, pero deben analizarse junto con la retención de talento, la rotación voluntaria, el ausentismo, la movilidad interna, el tiempo necesario para cubrir posiciones, la evolución de los liderazgos y la participación en programas de desarrollo.
También es importante evaluar si los equipos están logrando entregar resultados con calidad, colaborar entre áreas y tomar decisiones con mayor claridad.
El reconocimiento del Grupo EGB con la certificación Great Place to Work por segundo año consecutivo funciona como una referencia externa relevante.
Sin embargo, el valor de la certificación está menos en el sello y más en la capacidad de transformar la escucha de los colaboradores en planes de acción y mejoras perceptibles en el día a día.
La IA está transformando prácticamente todas las áreas de las empresas. ¿Cómo están incentivando a los colaboradores a adoptar la inteligencia artificial como una herramienta de productividad, garantizando al mismo tiempo que el pensamiento crítico y el criterio humano sigan siendo ventajas competitivas?
Vemos la inteligencia artificial como una herramienta para ampliar la capacidad humana, y no como un sustituto de la responsabilidad, el conocimiento o el criterio. La adopción debe estar acompañada de educación, criterios claros y comprensión de los riesgos involucrados. De lo contrario, corremos el riesgo de ganar velocidad y perder calidad.
El primer paso es incentivar a las personas a experimentar con la tecnología en actividades en las que pueda reducir tareas repetitivas, organizar información, apoyar análisis o acelerar una primera versión de un trabajo. Al mismo tiempo, todo resultado producido por IA debe pasar por una revisión humana, contextualización y validación. La herramienta acelera, pero quien decide sigue siendo la persona.
Antes de capacitar a las personas para utilizar bien la inteligencia artificial, necesitamos capacitarlas en habilidades que potencien el uso de esta tecnología. Me refiero al pensamiento crítico, la empatía y la presencia, competencias que no son reemplazadas por la IA, sino que se vuelven aún más determinantes precisamente por su aparición.
Sin este conocimiento y criterio humano, la herramienta pierde eficacia, porque no existe el criterio necesario para saber qué aceptar, cuestionar o descartar.
También tratamos con mucha seriedad la gobernanza de las IAs y la capacitación continua de los equipos. Esto incluye reglas claras sobre qué puede y qué no puede ser expuesto, cómo proteger la información de la empresa y de los clientes, y cómo garantizar que el uso de la IA esté alineado con nuestros valores y con nuestra forma de hacer negocios.
No sirve de nada adoptar tecnología de punta si no está respaldada por la gobernanza y la cultura. Eso es lo que garantiza un uso responsable y sostenible en el día a día.
¿Qué habilidades consideras que quedarán obsoletas en los próximos cinco años y en qué competencias está invirtiendo el Grupo EGB para preparar a su equipo para el futuro?
Creo que será más común ver tareas que se vuelvan obsoletas que profesiones enteras. Las actividades basadas únicamente en la repetición, la consolidación manual de información o la ejecución sin análisis tienden a ser cada vez más automatizadas.
En cambio, competencias como el pensamiento crítico, la capacidad analítica, la comunicación, la colaboración, la creatividad aplicada, la interpretación del contexto y la toma de decisiones se vuelven aún más importantes. También aumenta la necesidad de alfabetización en datos e inteligencia artificial, incluso en funciones que originalmente no sean tecnológicas.
En el Grupo EGB, el desafío es combinar conocimiento técnico con madurez profesional. Queremos personas capaces de aprender continuamente, trabajar en entornos multidisciplinarios y comprender las consecuencias de sus propias decisiones.
En un sector regulado, esta combinación de innovación, responsabilidad y capacidad de adaptación será determinante.
El employer branding está cada vez más cerca del marketing dirigido al consumidor. ¿Cómo trabajan RR. HH., Marketing y Comunicación para construir una propuesta de valor consistente para los colaboradores?
El employer branding comienza con la experiencia real del colaborador. Una campaña puede presentar la propuesta de valor de la empresa, pero solo será sostenible si está alineada con lo que las personas encuentran en el día a día.
El área de Personas ayuda a estructurar esta experiencia, identificar los atributos culturales y escuchar a los colaboradores. Marketing y Comunicación contribuyen a transformar estas características en una narrativa clara, coherente y relevante para los diferentes públicos.
Esta construcción también debe considerar los momentos más concretos del recorrido del colaborador: reclutamiento, integración, desarrollo, reconocimiento, movilidad y salida.
El objetivo es reducir la distancia entre la marca que se comunica con el consumidor y la organización que experimenta quien trabaja en ella. Cuando el propósito, las prácticas de gestión y la comunicación avanzan juntos, los propios colaboradores se convierten en los principales agentes de reputación de la empresa.
A medida que la empresa crece en diferentes regiones y áreas de actividad, ¿cómo garantizan que la cultura organizacional se mantenga consistente y no se fragmente?
La consistencia cultural no significa uniformidad absoluta. Una organización necesita tener principios comunes, pero también permitir que diferentes regiones y equipos expresen esos principios de acuerdo con sus propias realidades.
Para ello, es fundamental traducir los valores en comportamientos observables y decisiones concretas. La cultura debe estar presente en la manera de contratar, integrar, reconocer, desarrollar liderazgos y afrontar problemas. También requiere una comunicación frecuente y canales de escucha que permitan identificar dónde existe desalineación.
Los liderazgos tienen un papel especialmente importante, porque son ellos quienes transforman los conceptos institucionales en experiencias diarias. A medida que el Grupo EGB crece, nuestro esfuerzo es fortalecer esta alineación sin eliminar la diversidad de perspectivas que también impulsa la innovación.
La seguridad psicológica se ha convertido en un tema central en el liderazgo ejecutivo. ¿Cómo creas un entorno en el que las personas se sientan cómodas cuestionando ideas y asumiendo riesgos calculados?
La seguridad psicológica comienza por la manera en que el liderazgo reacciona ante los cuestionamientos, los errores y las opiniones divergentes. No basta con decir que las personas pueden hablar; necesitan percibir, en la práctica, que serán escuchadas con respeto y que estar en desacuerdo no provocará represalias.
Esto no significa ausencia de exigencia ni tolerancia con la negligencia. Significa crear un entorno en el que sea posible plantear riesgos, admitir dudas y proponer caminos diferentes antes de que los problemas se vuelvan mayores.
El liderazgo debe dar el ejemplo, reconociendo cuando no tiene todas las respuestas, pidiendo aportes y diferenciando los errores derivados de una experimentación responsable de aquellos provocados por falta de cuidado.
Los entornos seguros no eliminan la responsabilidad. Aumentan la calidad de las decisiones porque permiten que llegue más información a la mesa.
Por último, ¿cuál es el mayor error que los ejecutivos todavía tienen sobre el área de Personas y Cultura y que consideras que debe superarse?
El mayor error es considerar a Personas y Cultura únicamente como un área de soporte o como responsable de las iniciativas de compromiso. En organizaciones maduras, esta área participa directamente en la capacidad de ejecución del negocio.
Las estrategias no se implementan mediante organigramas; se implementan mediante personas que necesitan comprender las prioridades, trabajar de manera coordinada y tomar decisiones. Por eso, la planificación del talento, la formación de líderes, el diseño organizacional, la cultura y la gestión del desempeño son temas estratégicos.
La regulación del mercado de apuestas ha hecho que esta visión sea aún más importante.
No basta con tener un buen producto o una tecnología eficiente. Es necesario construir una organización capaz de operar con integridad, controles, responsabilidad institucional y una visión de largo plazo.
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