El senador Flávio Bolsonaro mantiene una ligera ventaja sobre el actual presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, de cara a la segunda vuelta de las elecciones presidenciales del domingo, que son un momento clave para el futuro del mercado regulado de apuestas en Brasil.
Según una encuesta de Quaest publicada hace dos días,Bolsonaro tiene el 45% de la intención de voto, frente al 44% de Lula, lo cual es un empate técnico por estar dentro del margen de error de dos puntos porcentuales, y muestra una contienda muy reñida sin un favorito claro.
La ventaja de Bolsonaro se ha reducido respecto a la semana anterior, según el sondeo, el primero de Quaest realizado tras el debate televisivo entre ambos candidatos.
La campaña de Bolsonaro se centra en conseguir una amnistía política para su padre, el expresidente Jair Bolsonaro, aplicar una política de disciplina fiscal para impulsar el crecimiento económico y endurecer las medidas contra el crimen organizado.
En materia de iGaming, su sector político se opone a las amplias restricciones a las apuestas impulsadas por Lula y defiende un enfoque más selectivo. Bolsonaro ha prometido eliminar los casinos en línea y los juegos de tragamonedas, al tiempo que favorece preservar el mercado regulado de apuestas deportivas, una fuente importante de ingresos por patrocinio para los clubes de fútbol brasileños.
Por su parte, Lula aspira a un cuarto mandato presidencial con una agenda centrada en las reformas laborales, el aumento de la inversión pública, la ampliación de los programas sociales y la defensa de las instituciones democráticas. Entre sus propuestas figuran la eliminación progresiva de la tradicional semana laboral de seis días y la implementación del transporte público gratuito los fines de semana en los municipios urbanos.
El actual presidente también ha adoptado una postura firme frente al juego en línea. Las recientes restricciones impulsadas por su Gobierno apuntan a las apuestas digitales y los casinos virtuales, en respuesta a la preocupación por el endeudamiento de los hogares y los riesgos financieros que el juego puede representar para los consumidores más vulnerables.
Las medidas han generado gran incertidumbre en la industria del iGaming en Brasil, especialmente para los operadores que han hecho grandes inversiones para establecerse en Brasil y para los clubes de fútbol que dependen de los patrocinios de las casas de apuestas.
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