Al final —gracias a los dioses del fútbol— el deporte más hermoso del mundo salió triunfante.
Para muchos, era solo cuestión de tiempo antes de que el venerado presidente de Estados Unidos, respaldado por su complaciente aliado, el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, intentara inclinar la balanza en el Mundial de este año.
El movimiento, anticipado desde hace tiempo, llegó justo antes del duelo de octavos de final entre Estados Unidos y Bélgica, cuando el delantero estrella estadounidense Folarin Balogun fue autorizado ilegalmente para jugar pese a haber recibido una tarjeta roja por una dura entrada en la victoria del país anfitrión sobre Bosnia y Herzegovina el 1 de julio.
Intenso lobby
Ahora se ha revelado que el presidente Trump impulsó cinco días de intensas gestiones ante la FIFA —organismo que, de manera controvertida, le otorgó un Premio de la Paz creado especialmente para él el pasado diciembre— con el objetivo de revocar la sanción de un partido impuesta a Balogun para que pudiera disputar el encuentro ante Bosnia y ayudar a su selección a avanzar a los cuartos de final.
Ayer —en lo que seguramente sea la definición perfecta de justicia poética— el equipo estadounidense, con una actuación extrañamente apática y cargada de presión, fue derrotado con contundencia por 4–1 ante Bélgica en el Seattle Stadium.
Charles De Ketelaere fue la gran figura del conjunto belga al marcar dos goles en la primera mitad antes de asistir a Hans Vanaken en el segundo tiempo, guiando al equipo de Rudi Garcia hacia un enfrentamiento de cuartos de final contra España, que derrotó a la vecina Portugal por 1–0 en un duelo muy disputado.
La eliminación de Estados Unidos fue recibida con un enorme alivio por aficionados al fútbol de todo el mundo.

Fair Play
¿Qué habría significado para el juego limpio si Estados Unidos hubiera derrotado a Bélgica?
¿Ver al fútbol rebautizado oficialmente como “soccer”, la introducción de pausas obligatorias para hidratarse, convertir el partido en cuatro cuartos al estilo del fútbol americano en lugar de dos tiempos, o que instancias superiores anularan tarjetas rojas inconvenientes? ¿Hasta dónde habría llegado todo esto?
¿Bosnia y Herzegovina dejándose vencer porque fue salvada por una campaña de bombardeos liderada por Estados Unidos contra los serbios en los años 90? ¿O Bélgica rindiéndose porque fue liberada por tropas estadounidenses durante la Segunda Guerra Mundial?
El señor Trump ha utilizado argumentos transaccionales similares para justificar, por ejemplo, su reclamación sobre Groenlandia.
Afortunadamente, fue el fútbol el que terminó imponiéndose sobre la polémica tarjeta roja de Balogun y la inoportuna intervención del señor Trump.
Un Mundial de clase mundial
Este Mundial ha ofrecido un auténtico festín de goles espectaculares y fútbol de la más alta calidad. Sin embargo, el Financial Times —esa “biblia” de la excelencia en el periodismo deportivo— sostiene que las casas de apuestas están perdiendo dinero a un ritmo acelerado: en el caso de DraftKings, las pérdidas ya superarían los 50 millones de dólares (37,35 millones de libras), según estimaciones de Bank of America.
Por supuesto, lo que el Financial Times no comprende es que, durante y especialmente después de un megaevento deportivo como la Copa del Mundo —que, por naturaleza, atrae a una enorme cantidad de apostadores primerizos— lo verdaderamente importante es la retención. Retención. Y más retención.
Conservar a esos nuevos jugadores y convertirlos en clientes fieles es donde realmente reside la riqueza y el éxito del negocio.
Las últimas cuotas
En cuanto a las cuotas más recientes sobre quién levantará el trofeo de la Copa del Mundo el próximo 19 de julio, Inglaterra, tras su vibrante victoria en octavos de final frente al coanfitrión México en el imponente Estadio Azteca, ha escalado posiciones y la mayoría de las casas de apuestas ya la sitúan como la tercera o cuarta favorita para conquistar el torneo más importante del fútbol mundial.
Polymarket otorga a Francia un 33 por ciento de probabilidades, seguida por Argentina con un 17 por ciento; Inglaterra con un 14 por ciento y España con un 13 por ciento. Marruecos y Noruega también continúan ganando terreno.
¡Disfruten los partidos… y no pierdan de vista este espacio!
Más temas para explorar:
-
- El futuro de las apuestas deportivas en Ecuador: avances, desafíos y oportunidades
- Juan Ignacio Juanena, COO de Azar Latino: No se puede operar Paraguay igual que Brasil, Colombia o México
- Ludopatía, IA y juego responsable: las advertencias que la industria no puede ignorar con Cristiano Costa









