El Presidente de Brasil Lula da Silva declaró esta semana que las apuestas online representan un mal para la sociedad y que evalúa adoptar una decisión drástica, incluida la prohibición de las casas de apuestas.
Lula se reunió este martes (1 de septiembre), en el Palacio de Planalto, con representantes de distintos sectores de la sociedad civil para debatir el impacto de las apuestas online. El sector de las apuestas virtuales no fue invitado al encuentro.
Lula afirmó que está a favor de prohibir las apuestas deportivas, ya que considera que la regulación actual no ha sido suficiente. Su gobierno analiza los efectos negativos del endeudamiento de las familias y los daños a la salud mental provocados por la expansión de las plataformas.
Sin embargo, ejecutivos del sector de juegos dijeron a iGamingFuturo que hay preocupación por la amenaza presidencial, aunque es imprevisible lo que vendrá después de las elecciones en octubre.
La mayoría de los ejecutivos no daría por sentado que un resultado concreto esté garantizado, y algunos ven la retórica actual como una señal clara de que este proceso NO va a terminar necesariamente en una prohibición.
En el contexto electoral, las críticas del auge de los bets en Brasil no vienen solamente de la izquierda y el Partido de los Trabajadores de Lula. Ya se alzan voces de la derecha contra las apuestas digitales y los posibles efectos sociales del iGaming.
El gobernador de São Paulo, Tarcísio de Freitas, potencial fuerte candidato a la presidencia en 2030, ha defendido abiertamente una prohibición o una fuerte reducción de las plataformas de apuestas online en Brasil, consolidándose como otra de las voces políticas que cuestionan la expansión de la industria.
El candidato en la actual elección y rival de Lula, Flavio Bolsonaro, no ha pedido una prohibición total, sino que ha centrado sus críticas en la forma en que se está ejecutando la regulación, con especial énfasis en la protección de los sectores más vulnerables. Entre sus principales propuestas se encuentra la implementación de medidas estrictas para impedir que los beneficiarios de programas de asistencia social utilicen estos recursos en plataformas de apuestas. Bolsonaro se ha referido a la creciente preocupación social por el endeudamiento de los hogares para cuestionar la supervisión del mercado por parte del gobierno y una regulación deficiente.
“Creo que en este momento es difícil hacer una predicción con certeza. Estamos a un mes de las elecciones y el debate sobre posibles cambios adicionales en la regulación de las apuestas se ha convertido claramente en parte de la agenda política”, dijo en entrevista André Gelfi, director del Instituto Brasileiro de Jogo Responsável (IBJR) y gerente general de Betsson Brasil.
“Uno de los principales problemas actuales es que el debate político todavía tiene dificultades para distinguir entre el mercado regulado y el ilegal. Muchos de los problemas relacionados con los operadores ilegales se incorporan repetidamente al debate más amplio sobre las apuestas y, como consecuencia, la industria regulada termina inevitablemente involucrada. Estamos haciendo todo lo posible para aclarar esta distinción y contribuir de forma constructiva”, aclaró.
“Mi impresión es que, después de las elecciones, la tensión debería disminuir y habrá más espacio para un debate de mayor calidad: mejorar la regulación cuando sea necesario, pero, sobre todo, hacer que sea mucho más eficaz contra el mercado ilegal”, afirmó Gelfi.

Próximos pasos
Luego de la reunión con la sociedad civil, el gobierno de Lula indicó que va a celebrar nuevas reuniones y adoptar medidas más estrictas para contener al sector de los bets.
El formato de estas medidas es el principal punto de discusión dentro del gobierno, porque la evaluación interna es que una propuesta presentada mediante un proyecto de ley tendría dificultades para avanzar en el Congreso Nacional, donde el sector del juego cuenta con sus partidarios.
Una medida provisional, por otro lado, permitiría ofrecer una respuesta más rápida, aunque tendría un plazo determinado para ser analizada y aprobado por el Congreso y podría perder su vigencia si no fuera aprobada. Un sector del gobierno contempla incluso judicializar el asunto y llevar una eventual disputa ante el Supremo Tribunal Federal (STF).
Se espera que el presidente Lula vuelva a abordar el asunto con integrantes del gobierno en los próximos días.
Su gobierno ya impuso restricciones al sector del juego online, como nuevas normas para la publicidad de las casas de apuestas y el bloqueo del acceso a las plataformas para los beneficiarios de Bolsa Família y del Beneficio de Prestación Continua (BPC).
“Decisión más drástica”
Lula afirmó que considera las casas de apuestas “un mal para la sociedad” y señaló que el Gobierno debe evaluar cómo responder. En su opinión, el coste social de las apuestas puede superar los ingresos fiscales generados por la actividad.
El presidente dijo que la reunión sirvió para escuchar diferentes testimonios antes de definir una medida, y aseguró que ya tiene ya tien casi tomada su decision. “Tenemos que tomar la decisión más drástica”, declaró Lula.
La tributación de los operadores de bets es millonaria y una razón fuerte para que el gobierno no prohíba las apuestas digitales.
Según los datos más recientes de la Receita Federal, la industria generó aproximadamente R$ 9.950 millones (USD $1.950 millones) en impuestos federales en 2026, y pagó aproximadamente R$ 8.700 millones (USD 4 1.704 millones) en los primeros siete meses de este año.
Estas cifras corresponden a la tributación general pagada por las empresas —incluidos IRPJ, CSLL, PIS/Cofins y otros conceptos—, no únicamente al porcentaje aplicado sobre el GGR ni a los repartos o destinaciones sociales establecidos en la legislación. Tampoco incluyen los impuestos sobre las ganancias de los apostadores.
Según Lula, el gobierno ha intentado regular todo el sector del juego, pero enfrenta dificultades para fiscalizar decenas de miles de plataformas clandestinas. Se estima que entre 30 y 50% del mercado brasileño es ilegal aún, pese a los esfuerzos de la Secretaría de Premios y apuestas (SPA) de controlarlo.









