Los 54 Mercados de Juego de África, Un Manto de Muchos Colores


Cor­re­spon­sal de iGF Africa, Tooni Wale

África es descri­ta ruti­nar­i­a­mente como la próx­i­ma gran his­to­ria de crec­imien­to de la indus­tria del juego.

Pero si le pre­gun­tas a los oper­adores que inten­tan expandirse en el con­ti­nente, surge una defini­ción difer­ente y mucho más com­ple­ja. África no es un mer­ca­do estandariza­do, sino 54 juris­dic­ciones sep­a­radas y úni­cas, cada una con su pro­pio reg­u­lador, rég­i­men fis­cal y nor­ma­ti­va de cumplim­ien­to.

Y la mag­ni­tud del reto al que se enfrentan las casas de apues­tas, oper­adores, sports­books, en fin, cualquier actor de la indus­tria que espera “con­quis­tar” África, puede ser abru­mado­ra.

Según Gam­ing Com­pli­ance Inter­na­tion­al, el mer­ca­do de iGam­ing en África gen­eró en 2025 unos US$23 mil mil­lones (£18.1 mil mil­lones) en ingre­sos bru­tos por juego (GGR). Pero la may­or parte de esta activi­dad —alrede­dor del 77 por cien­to, de hecho— se llevó a cabo a través de oper­adores no reg­u­la­dos.

Más de 4,100 platafor­mas off­shore están acti­va­mente dirigién­dose a con­sum­i­dores africanos, mien­tras que los gob­ier­nos con­ti­nen­tales podrían estar per­di­en­do aprox­i­mada­mente US$4,450 mil­lones (£3,500 mil­lones) al año en ingre­sos fis­cales.

La respues­ta de African iGam­ing Alliance al informe sostiene que la apli­cación de la ley por sí sola no resolverá el prob­le­ma.

La fis­cal­i­dad, los sis­temas de pagos y la disponi­bil­i­dad de pro­duc­tos tam­bién deter­mi­nan si los con­sum­i­dores tienen una alter­na­ti­va reg­u­la­da que estén dis­puestos a ele­gir.

La diver­si­dad no es el prob­le­ma

“África no es una solu­ción úni­ca para todos”, dice Peter Emole­mo Kesi­til­we, CEO de African iGam­ing Alliance, una aso­ciación que rep­re­sen­ta a oper­adores licen­ci­a­dos en 21 país­es.

La fal­ta de inter­op­er­abil­i­dad —y no la diver­si­dad— es el ver­dadero prob­le­ma, argu­men­ta Peter Emole­mo Kesi­til­we, CEO de African iGam­ing Alliance.

Ex reg­u­lador y respon­s­able de la tran­si­ción de Bot­sua­na a las licen­cias online, Kesi­til­we sostiene que la diver­si­dad en sí mis­ma no es el prob­le­ma.

“El prob­le­ma surge cuan­do hay muy poca inter­op­er­abil­i­dad reg­u­la­to­ria”, expli­ca.

“[Por ejem­p­lo], un oper­ador que inten­ta ingre­sar a cin­co mer­ca­dos africanos puede enfrentar cin­co pro­ce­sos de licen­ci­amien­to, cin­co requer­im­ien­tos téc­ni­cos dis­tin­tos, difer­entes expec­ta­ti­vas de cer­ti­fi­cación, dis­tin­tos sis­temas de reporte, req­ui­si­tos difer­entes de juego respon­s­able y, muy a menudo, estruc­turas fis­cales dramáti­ca­mente difer­entes”, argu­men­ta Kesi­til­we.

African iGam­ing Alliance pro­mueve el cumplim­ien­to rig­uroso. Pero tam­bién hacen una clara dis­tin­ción.

“La dupli­ci­dad no es nece­sari­a­mente lo mis­mo que una reg­u­lación más fuerte”, afir­ma Kesi­til­we.

Incer­tidum­bre reg­u­la­to­ria

Y la impre­vis­i­bil­i­dad reg­u­la­to­ria agra­va el prob­le­ma.

Kesi­til­we afir­ma que ha vis­to a oper­adores, incluyen­do miem­bros de su alian­za, aban­donar Kenia, Ruan­da y Ugan­da por com­ple­to, a veces en solo 48 horas tras recibir avi­so reg­u­la­to­rio de cam­bios inmi­nentes en impuestos o licen­cias.

Etiopía es su ejem­p­lo más extremo: el país can­celó de for­ma abrup­ta todas las licen­cias de juego el pasa­do diciem­bre.

“¿Dónde están esos jugadores? Aho­ra mis­mo no sabe­mos dónde están. [Solo podemos supon­er] que los canal­izamos hacia oper­adores off­shore”, declara el diri­gente.

Ese es el desafío que enfrentan quienes quieren jugar el may­or “juego de apues­tas” de África.

Si el 77 por cien­to de la activi­dad de apues­tas online ya ocurre a través de oper­adores no reg­u­la­dos, la pre­gun­ta no es solo cómo los gob­ier­nos pueden cer­rar estos oper­adores, sino por qué los con­sum­i­dores los eli­gen en primer lugar.

Cada país, su propia real­i­dad

Ladipo Abiose Ako­lade, fun­dador de Gam­blepause Ini­tia­tive Africa (con sede en Nige­ria), y prin­ci­pal impul­sor del primer cen­tro gra­tu­ito de reha­bil­itación de adic­ciones al juego en el país, sostiene que África sigue sien­do 54 mer­ca­dos sep­a­ra­dos en parte porque sus país­es tienen leyes difer­entes, dis­tin­tas acti­tudes cul­tur­ales y con­sid­era­ciones reli­giosas sobre el juego, lo que difi­cul­ta cualquier coop­eración reg­u­la­to­ria cer­cana.

Ladipo Abiose Ako­lade bus­ca están­dares com­par­tidos a través de ECOWAS o la UA. “Yo solía ser jugador. Luché con­tra una adic­ción al juego y por eso hago esto”, dice.

Esa frag­mentación tiene con­se­cuen­cias más allá de cómo los oper­adores ingre­san a cada mer­ca­do. Tam­bién impacta la pro­tec­ción al jugador, ya que las políti­cas de juego respon­s­able, la apli­cación de la ley y el acce­so a apoyos varía con­sid­er­able­mente de una juris­dic­ción a otra.

Su per­spec­ti­va se basa tam­bién en su expe­ri­en­cia per­son­al.

“Yo solía ser jugador. Luché con­tra la adic­ción al juego y por eso hago esto”, expli­ca.

¿Coop­eración o armo­nización?

Tan­to Abiose como Kesi­til­we rec­haz­an el lla­ma­do a crear un úni­co reg­u­lador con­ti­nen­tal, y ambos pro­po­nen alter­na­ti­vas sim­i­lares.

Abiose pro­pone estable­cer están­dares com­par­tidos a través de estruc­turas ya exis­tentes, como la Comu­nidad Económi­ca de Esta­dos de África Occi­den­tal (ECOWAS) o la Unión Africana (UA).

Pero Kesi­til­we pre­fiere lla­mar­lo difer­ente. “Pre­fiero coop­eración que armo­nización”, dice.

“Porque cada juris­dic­ción tiene leyes dis­tin­tas, sería muy, muy difí­cil armo­nizar”, advierte.

Kesi­til­we men­ciona a Sudáfrica y Nige­ria como los mer­ca­dos más esta­bles y maduros del con­ti­nente. Kenia, en con­traste, ha per­di­do ter­reno.

“Kenia solía ser el mer­ca­do insignia de iGam­ing en África”, afir­ma. “Pero con tan­tos ajustes, parece haber con­fusión, por decir­lo de algu­na man­era”.

Fac­tores sociales

Los mer­ca­dos más pequeños de África, como Sudán del Sur, Eswa­ti­ni y Leso­to, aún nece­si­tan bases más sól­i­das.

Las entre­vis­tas y las cifras de GCI señalan el mis­mo diag­nós­ti­co: los 54 mer­ca­dos de apues­tas de África son el resul­ta­do de leyes nacionales difer­entes, enfo­ques reg­u­la­to­rios y con­sid­era­ciones sociales propias.

Y uno de los may­ores desafíos para el iGam­ing africano es la lim­i­ta­da coor­di­nación entre esos sis­temas, en muchos casos, tan dis­tin­tos.

¿Pueden los 54 mer­ca­dos de África coop­er­ar y con­stru­ir un eco­sis­tema de iGam­ing conec­ta­do?

Para los oper­adores sig­nifi­ca enfrentar dis­tin­tos pro­ce­sos de licen­ci­amien­to, requer­im­ien­tos téc­ni­cos, obliga­ciones de reporte, están­dares de juego respon­s­able y regímenes fis­cales en mer­ca­dos que, com­er­cial­mente, pueden pare­cer sim­i­lares.

Esa com­ple­ji­dad tiene con­se­cuen­cias que van más allá del cos­to de expan­sión. Puede desalen­tar la inver­sión, difi­cul­tar la plan­i­fi­cación a largo pla­zo y dejar a los reg­u­ladores con difi­cul­tades para estable­cer están­dares coher­entes entre los dis­tin­tos país­es.

Tam­bién puede gener­ar vacíos que los oper­adores off­shore están dis­puestos a aprovechar.

Un eco­sis­tema conec­ta­do

Como señala Kesi­til­we, cuan­do la reg­u­lación se vuelve impre­deci­ble: “El may­or ben­e­fi­cia­rio a menudo no es otro mer­ca­do africano reg­u­la­do. Es el oper­ador ile­gal off­shore”.

Es poco prob­a­ble que África se con­vier­ta en una úni­ca juris­dic­ción para el juego.

Como sostiene Kesi­til­we, armo­nizar las dis­tin­tas leyes nacionales sería extremada­mente difí­cil.

La pre­gun­ta más real­ista es si esos 54 mer­ca­dos pueden coop­er­ar de man­era más efec­ti­va sin renun­ciar a sus respec­tivos mar­cos reg­u­la­to­rios.

Esto podría tra­ducirse en una may­or inter­op­er­abil­i­dad reg­u­la­to­ria y menos dupli­cación de pro­ce­sos para los oper­adores, así como en un enfoque más coher­ente en cues­tiones como la pro­tec­ción del jugador, la trib­utación y la apli­cación de la nor­ma­ti­va.

África puede seguir sien­do 54 mer­ca­dos de juego, “un man­to de muchos col­ores bril­lantes”.

Pero si la indus­tria del juego del con­ti­nente quiere alcan­zar todo su poten­cial de crec­imien­to, esos mer­ca­dos deberán comen­zar a fun­cionar más como un eco­sis­tema conec­ta­do que como 54 opor­tu­nidades ais­ladas.

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