El sábado por la noche es perfecto para pelear, promociona Polymarket

Wash­ing­ton, ¿ten­emos un prob­le­ma? El edi­tor en jefe de iGF repasa lo bueno, lo loco y lo pre­ocu­pante del dis­rup­ti­vo mun­do de los mer­ca­dos de predic­ción

Desafian­do la cre­ciente indi­gnación moral —pero quizás en sin­tonía con el espíritu degrada­do de la época— el con­tro­ver­tido mer­ca­do de predic­ciones Poly­mar­ket, ya bajo inves­ti­gación por pre­sun­tas infrac­ciones rela­cionadas con apues­tas ile­gales, ha abier­to un bar pop-up en Wash­ing­ton D.C., a solo min­u­tos de la Casa Blan­ca, donde pro­mueve resul­ta­dos de even­tos como el posi­ble fin de la actu­al guer­ra con Irán, el próx­i­mo asesina­to políti­co e inclu­so la posi­bil­i­dad de un armagedón nuclear.

Fun­da­do en 2020 por el neoy­orquino de 28 años Shayne Coplan —el mul­ti­mil­lonario hecho a sí mis­mo más joven del mun­do— Poly­mar­ket, impul­sa­do por crip­tomonedas, operó ini­cial­mente en la zona gris del iGam­ing off­shore, sien­do declar­a­do for­mal­mente legí­ti­mo recién en noviem­bre del año pasa­do para opera­ciones den­tro de Esta­dos Unidos.

Des­de entonces, su val­or se ha dis­para­do de unos 2.000 mil­lones de dólares a 20.000 mil­lones, la mis­ma val­o­ración que su prin­ci­pal rival, Kalshi, que está emergien­do ráp­i­da­mente como el “policía bueno” frente a la ima­gen de “policía malo” de Poly­mar­ket.

El bar pop-up, bau­ti­za­do “The Sit­u­a­tion Room” —en alusión al cen­tro de con­trol de cri­sis de la Casa Blan­ca— cuen­ta con trans­mi­siones en vivo de X, radar de vue­los, ter­mi­nales de Bloomberg y pan­tallas de Poly­mar­ket.

Abrió el viernes en el com­ple­jo de bares y restau­rantes cono­ci­do como Prop­er 21, en F Street, en el cen­tro de Wash­ing­ton D.C., a solo dos cuadras de la Casa Blan­ca, des­de donde el pres­i­dente Trump libra actual­mente una guer­ra con­tra Irán, tra­ma el der­ro­camien­to del gob­ier­no comu­nista de Cuba y ges­tiona el nue­vo y debil­i­ta­do gob­ier­no de Venezuela, tras la cap­tura del dic­ta­dor Nicolás Maduro por fuerzas espe­ciales de la Mari­na esta­dounidense el pasa­do 3 de enero.

Apos­tar y pre­sumir

“Imag­i­nen un bar deporti­vo, pero ded­i­ca­do exclu­si­va­mente al mon­i­toreo de situa­ciones: trans­mi­siones en vivo de X, radar de vue­los, ter­mi­nales de Bloomberg y pan­tallas de Poly­mar­ket”, pre­sumía la empre­sa en mate­r­i­al pro­mo­cional pre­vio a la inau­gu­ración.

Fue la operación de Trump en Venezuela, denom­i­na­da “Oper­a­tion Absolute Resolve”, la que desató el últi­mo escán­da­lo en los mer­ca­dos de predic­ción, al rev­e­larse que par­tic­i­pantes pre­sun­ta­mente cer­canos a la admin­is­tración realizaron apues­tas con infor­ma­ción priv­i­le­gia­da sobre el momen­to de la caí­da del gob­ier­no chav­ista del país petrolero.

Poly­mar­ket fue fun­da­da en 2020 por su CEO, Shayne Coplan, el mul­ti­mil­lonario hecho a sí mis­mo más joven del mun­do.

Como ya infor­mó este medio, un apos­ta­dor que colocó una apues­ta —o, en tér­mi­nos más suaves, un “resul­ta­do de even­to”— en Poly­mar­ket sobre la caí­da de Maduro, ape­nas horas antes de la acción de fuerzas espe­ciales, obtu­vo aprox­i­mada­mente 400.000 dólares en ganan­cias.

Sem­anas después, tam­bién surgieron sospe­chas de que Poly­mar­ket habría acep­ta­do una operación dudosa sobre el momen­to de los ataques aére­os con­jun­tos de Esta­dos Unidos e Israel con­tra insta­la­ciones nuclear­es iraníes en junio del año pasa­do, cam­paña cono­ci­da como la Guer­ra de los 12 Días.

Ser­vi­cios secre­tos

El ser­vi­cio secre­to israelí Shin Bet inves­ti­ga actual­mente si uno de sus pro­pios agentes ganó 100.000 dólares con esa apues­ta ilíci­ta.

Tal ha sido la indi­gnación por las apues­tas sobre asesinatos, vio­len­cia y caos que Kalshi, prin­ci­pal rival de Poly­mar­ket, anun­ció explíci­ta­mente que dejará de acep­tar apues­tas sobre este tipo de even­tos.

Por su parte, la leg­is­lación esta­dounidense pro­híbe apos­tar direc­ta­mente sobre la guer­ra y la muerte.

Sin embar­go, impul­sa­dos por una admin­is­tración que parece desafi­ar nor­mas y con­ven­ciones tradi­cionales, los mer­ca­dos de predic­ción —que alcan­zaron noto­riedad al antic­i­par el regre­so de Trump— han aprovecha­do un cli­ma de “todo vale” pro­pio del Lejano Oeste.

El nue­vo iGam­ing

De hecho, la propia famil­ia pres­i­den­cial está pro­fun­da­mente vin­cu­la­da al eco­sis­tema de crip­tomonedas y mer­ca­dos de predic­ción: Trump ha incor­po­ra­do una ver­ti­cal de predic­ciones de “Nue­vo Mun­do iGam­ing” en su platafor­ma Truth Social, mien­tras que su hijo Don­ald J. Trump Jr. actúa como asesor e inver­sor tan­to en Kalshi como en Poly­mar­ket.

“La esquina más cor­rup­ta de Wash­ing­ton D.C. podría ser la inter­sec­ción entre los mer­ca­dos de predic­ción y el gob­ier­no fed­er­al”, afir­mó una fuente de alto niv­el a iGam­ing­Fu­ture.

Mien­tras tan­to, Poly­mar­ket y Kalshi se encuen­tran en una inten­sa batal­la leg­isla­ti­va con­tra esta­dos y reg­u­ladores del juego en Ari­zona, Neva­da, Michi­gan, Nue­va Jer­sey, Mass­a­chu­setts, entre otros, mien­tras el mun­do espera el fal­lo de la Comisión de Com­er­cio de Futur­os de Pro­duc­tos Bási­cos de Esta­dos Unidos (CFTC), su reg­u­lador fed­er­al, que actual­mente tra­ba­ja en nor­mas más estric­tas para estos dis­rup­tores del mer­ca­do de apues­tas.

Para cuan­do la CFTC emi­ta su vere­dic­to, hay algo seguro: habrá nuevas guer­ras, cri­sis e inter­ven­ciones al esti­lo Trump sobre las cuales apos­tar… y arries­gar­lo todo.

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