El gran desafío regulatorio de Nigeria: Un mercado, muchos libros de reglas


INFORME ESPECIAL: Nige­ria es el may­or mer­ca­do de apues­tas de África por población, con esti­ma­ciones de la indus­tria que sug­ieren que casi 60 mil­lones de nige­ri­anos par­tic­i­pan en apues­tas deporti­vas. Tam­bién se está con­vir­tien­do en uno de los entornos reg­u­la­to­rios más com­ple­jos del con­ti­nente, lo que hace que la relación entre el crec­imien­to del mer­ca­do y la reg­u­lación sea cada vez más difí­cil de igno­rar, escribe Tooni Wale.

Esa com­ple­ji­dad existe en el con­tex­to de un mer­ca­do que todavía está solo par­cial­mente reg­u­la­do.

Gam­ing Com­pli­ance Inter­na­tion­al esti­ma que el mer­ca­do de jue­gos de azar en línea de África gen­eró US$23 mil mil­lones (£17.2 mil mil­lones) en ingre­sos durante 2025, aunque solo US$5.2 mil mil­lones (£3.9 mil mil­lones) fluyeron a través de oper­adores licen­ci­a­dos.

Nige­ria, el país más pobla­do de África, con 242.2 mil­lones de habi­tantes, reg­istró el niv­el más bajo de activi­dad en línea no reg­u­la­da en África Occi­den­tal, con un 56 por cien­to, com­para­do con el prome­dio region­al del 69 por cien­to, desta­can­do tan­to la escala de la opor­tu­nidad como el desafío que los reg­u­ladores siguen enfrentan­do.

Opor­tu­nidad Com­er­cial

Sin embar­go, la opor­tu­nidad com­er­cial sigue sien­do difí­cil de igno­rar.

Según la fir­ma de inteligen­cia de mer­ca­do Blask, Sporty­Bet, Bet9ja y BetK­ing rep­re­sen­tan más del 86 por cien­to de la deman­da de apues­tas de mar­ca en Nige­ria, sub­rayan­do el dominio de las mar­cas locales estable­ci­das, inclu­so a medi­da que evolu­ciona el panora­ma reg­u­la­to­rio.

Se esti­ma que aprox­i­mada­mente 60 mil­lones de per­sonas, de una población de 242.2 mil­lones, apues­tan en deportes en Nige­ria, la nación más pobla­da de África

Y los oper­adores inter­na­cionales siguen sien­do mucho menos dom­i­nantes que las mar­cas locales estable­ci­das, lo que sug­iere que nave­g­ar el mar­co reg­u­la­to­rio de Nige­ria se ha vuel­to tan impor­tante como adquirir clientes.

Ese mar­co cam­bió fun­da­men­tal­mente tras la decisión de la Corte Supre­ma en noviem­bre de 2024, que le quitó la autori­dad nacional a la Comisión Reg­u­lado­ra de Lotería Nacional (NLRC por sus siglas en inglés) y con­fir­mó que la reg­u­lación del juego recae en los esta­dos. Los oper­adores pasaron de nave­g­ar un solo rég­i­men reg­u­la­to­rio a enfrentar 37 juris­dic­ciones.

“Des­de 2024, aunque tra­jo clar­i­dad a la indus­tria, tam­bién creó muchos prob­le­mas de frag­mentación que tuvi­mos que abor­dar”, dice Fisayo Oke, CEO de Gam­ble Alert y ex Jefe de Opera­ciones de la Jun­ta de Jue­gos del Esta­do de Oyo, a iGam­ing­Fu­ture.

Antes del fal­lo, los oper­adores en gran medi­da asumían que una sola licen­cia de la NLRC cubría todo el país. Esa suposi­ción ya no es vál­i­da. “De los 36 esta­dos, más el Ter­ri­to­rio de la Cap­i­tal Fed­er­al, solo hay entre seis y ocho esta­dos que tienen algo sóli­do en cuan­to a reg­u­lación”, afir­ma Oke.

Inver­sión

Oke cree que la incer­tidum­bre reg­u­la­to­ria no ha dis­ua­di­do la inver­sión como muchos esper­a­ban. Él dice que los oper­adores de jue­gos de azar evalúan a Nige­ria de man­era difer­ente a los inver­sores de la may­oría de las otras indus­trias. En su opinión, la joven población del país y la opor­tu­nidad com­er­cial a largo pla­zo con­tinúan superan­do la incer­tidum­bre reg­u­la­to­ria.

Él esti­ma que el mer­ca­do negro de África rep­re­sen­ta casi el 70 por cien­to de la activi­dad, lo que sug­iere que los oper­adores están dis­puestos a entrar en mer­ca­dos con o sin un mar­co de licen­cias ple­na­mente desar­rol­la­do. Lo que la frag­mentación ha fre­na­do, sostiene, no es el apeti­to, sino la emisión, ya que los nuevos par­tic­i­pantes que no pueden pagar las nuevas tar­i­fas de licen­cia per­manecen sin licen­cia en lugar de quedar fuera.

Otros lo ven de for­ma difer­ente.

Los prob­le­mas de frag­mentación reg­u­la­to­ria deben ser aten­di­dos con urgen­cia, afir­ma Fisayo Oke, CEO de Gam­ble Alert y ex Jefe de Opera­ciones de la Jun­ta de Jue­gos del Esta­do de Oyo

“El aspec­to más desafi­ante fue la incer­tidum­bre oper­a­ti­va en el peri­o­do entre noviem­bre de 2024 y mayo de 2025”, afir­ma Adewu­mi Sala­mi, direc­tor legal de DLA Piper Africa en Lagos, descri­bi­en­do un peri­o­do con­flic­ti­vo en el que muchos oper­adores sigu­ieron fun­cio­nan­do bajo pape­les antigu­os de la NLRC mien­tras los esta­dos resolvían cómo aplicar su nue­va autori­dad reg­u­la­to­ria, si es que lo hacían.

Frente a este laber­in­to legal, la indus­tria del juego nige­ri­ana ha apoy­a­do a la recién crea­da Fed­eración de Reg­u­ladores Estatales de Jue­gos de Nige­ria (FSGRN, por sus siglas en inglés), que ya cuen­ta con más de 20 esta­dos miem­bros y lanzó un Mar­co de Licen­cia de Rec­i­pro­ci­dad Sub­na­cional en mayo de 2025.

Lo cru­cial es que el Cer­ti­fi­ca­do de Rec­i­pro­ci­dad Uni­ver­sal de la FSCRN per­mite a un oper­ador solic­i­tar una sola vez y oper­ar en todos los esta­dos miem­bros.

Solu­ción Alter­na­ti­va

Pero es una solu­ción alter­na­ti­va, no una ley, y la ten­sión es real.

Lagos, donde se encuen­tran la may­oría de las sedes de la indus­tria, ha uti­liza­do su peso para argu­men­tar por una may­or parte de la tar­i­fa recau­da­da. Los esta­dos del norte, que históri­ca­mente recaud­a­ban casi nada, en algunos casos tan solo ₦500,000(£242/US$327) al año, aho­ra tienen garan­ti­za­da una parte sim­ple­mente por unirse.

Esta­dos como Oyo, que están entre esos dos extremos, son poten­cial­mente los más expuestos.

“Si ellos emi­tier­an cin­co licen­cias por sí solos, ¿cuán­to habrían gana­do com­para­do con lo que reciben de esta fór­mu­la de repar­to?”, pre­gun­ta Oke.

Tam­bién existe una pre­gun­ta legal: La Corte Supre­ma le dio el poder a los esta­dos, no a una fed­eración de ellos, y muchos oper­adores se pre­gun­tan quién autor­izó real­mente a la FSGRN a emi­tir cualquier cosa.

No obstante, la may­oría de los oper­adores cumplen de todas man­eras, como la mejor for­ma de hac­er nego­cios en ausen­cia de otras opciones.

Odunayo Ibitoye, Aso­ci­a­do en Tem­plars Law en Lagos, ve el mod­e­lo de rec­i­pro­ci­dad como una mejo­ra gen­uina, con el poten­cial de “elim­i­nar la car­ga de licen­cias dupli­cadas y mejo­rar la coor­di­nación reg­u­la­to­ria”, aunque por aho­ra solo cubre licen­cias en línea y deja a las opera­ciones de iGam­ing en esta­dos no miem­bros con el viejo prob­le­ma de la dupli­ci­dad.

Los oper­adores tam­bién están rec­hazan­do algunos tér­mi­nos.

Cuan­do la FSGRN infor­mó la indus­tria sobre un impuesto fijo del 11 por cien­to al GGR y un impuesto prop­uesto de reten­ción a las ganan­cias de los jugadores, Bet9ja se opu­so a través de Ade­wale Akande, su Jefe de Legal y Cumplim­ien­to, argu­men­tan­do que per­ju­di­caría a los esta­dos que pre­tende finan­ciar, y que exi­gir a los apos­ta­dores el número de iden­ti­fi­cación fis­cal vio­la los tér­mi­nos de pri­vaci­dad con los clientes.

La Frag­mentación Tiene Dos Caras

El pres­i­dente de la FSGRN, Bashir Are, recono­ció esas pre­ocu­pa­ciones, dicien­do que el pun­to era váli­do.

“Si ganas un pre­mio gor­do, eso puede ser com­pren­si­ble”, argu­men­ta, agre­gan­do que tal vez los impuestos solo deban apli­carse a ganan­cias supe­ri­ores a ₦5 mil­lones (£2,420/US$3,270) o un umbral posi­ble de ₦10 mil­lones (£4,840/US$6,540), en lugar de gravar cada pago.

En mate­ria de pro­tec­ción al jugador, la frag­mentación tiene dos caras.

La juris­dic­ción de Lagos, por ejem­p­lo, opera Safe­Play, un sis­tema que iden­ti­fi­ca de for­ma instan­tánea a un jugador autoex­clu­i­do en todos los oper­adores con licen­cia del esta­do.

Sin embar­go, si ese mis­mo jugador cruza a Oyo, Ondo o cualquier otro esta­do, esa pro­tec­ción deja de apli­carse.

“El día que via­je a Ibadan, puedo hac­er todo lo que quiera”, afir­ma Oke.

Para él, esta brecha demues­tra que la fed­eración ha hecho más por armo­nizar las licen­cias y la recau­dación que por unificar los están­dares de pro­tec­ción al jugador.

Lecciones para África

Oke com­para esta situación con el lla­ma­do “trasla­do de ben­efi­cios” (prof­it shift­ing), medi­ante el cual los oper­adores pueden diri­gir su activi­dad hacia el esta­do con los req­ui­si­tos reg­u­la­to­rios más flex­i­bles.

El prob­le­ma se agra­va por la lim­i­ta­da capaci­dad de fis­cal­ización.

Oke describe jun­tas estatales del juego que oper­an con ape­nas un puña­do de emplea­d­os para super­vis­ar dece­nas de áreas de gob­ier­no local, con pre­supuestos de via­je demasi­a­do reduci­dos como para realizar un mon­i­toreo efec­ti­vo.

“Si tienes 10 per­sonas en la ofic­i­na, ¿cómo puedes super­vis­ar real­mente si alguien está jugan­do en la fron­tera entre Ibadan y el esta­do de Oyo?”, cues­tiona. “A veces los reg­u­ladores sim­ple­mente no tienen capaci­dad para hac­er mucho más que cobrar tasas y enviar car­tas”.

Y Nige­ria no es el úni­co país africano que enfrenta los desafíos de una super­visión frag­men­ta­da.

John Mutua, CEO de la Asso­ci­a­tion of Gam­ing Oper­a­tors Kenya, señala que Kenia tam­bién divide la super­visión del sec­tor entre cin­co organ­is­mos difer­entes: la GRA, la KFCB, la FRC, la KRA y la Autori­dad de Comu­ni­ca­ciones, un mod­e­lo que, según él, deja un sis­tema donde “no existe un úni­co respon­s­able de todo el con­jun­to”.

Su con­clusión para otros reg­u­ladores es clara: con­stru­ir la insti­tu­ción antes de que el mer­ca­do la supere, no después.

Musa Mnga­di, de la African Lot­ter­ies and Gam­ing Asso­ci­a­tion, advierte además que el éxi­to reg­u­la­to­rio no debe medirse úni­ca­mente por el GGR.

Claridad, certeza y consistencia

Robin Ben­nett, direc­tor de cumplim­ien­to del West­ern Cape Gam­bling and Rac­ing Board, lo resume de for­ma sen­cil­la: la reg­u­lación fun­ciona mejor cuan­do se basa en clar­i­dad, certeza y con­sis­ten­cia, respal­dadas por una apli­cación prác­ti­ca y efec­ti­va.

La indus­tria de las apues­tas en Nige­ria ha segui­do cre­cien­do a pesar de su agi­ta­do panora­ma reg­u­la­to­rio.

Los oper­adores locales se han adap­ta­do con rapi­dez. Los inver­sores con­tinúan mostran­do interés. Sin embar­go, la próx­i­ma eta­pa del país podría depen­der menos de la deman­da del mer­ca­do que de la capaci­dad de dece­nas de reg­u­ladores para con­vencer a los oper­adores de que siguen hacien­do nego­cios en un solo mer­ca­do y no en muchos dis­tin­tos.

La Corte Supre­ma puede haber resuel­to la cuestión con­sti­tu­cional.

Pero si el frag­men­ta­do sis­tema reg­u­la­to­rio de Nige­ria será capaz de ofre­cer la certeza que inver­sores y oper­adores nece­si­tan sigue sien­do, en últi­ma instan­cia, la may­or incóg­ni­ta de la indus­tria.

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