Dentro del ‘Ras Vegas’ de los Emiratos Árabes Unidos: entre el haram y la hospitalidad

En la primera entre­ga de nues­tra nue­va y adic­ti­va colum­na, “Open Book”, la peri­odista de inves­ti­gación de iGam­ing­Fu­ture, Tril­by Browne, anal­iza el megaproyec­to de casi­no de Wynn Resorts en la isla Al Mar­jan, en el emi­ra­to de Ras Al Khaimah, y la con­tro­ver­ti­da dico­tomía que supone intro­ducir el juego en una sociedad cuya religión lo pro­híbe expre­sa­mente.

Bajo la ley islámi­ca o Sharia, el juego está ter­mi­nan­te­mente pro­hibido, con­sid­er­a­do haram. Sin embar­go, en abril de 2027 los Emi­ratos Árabes Unidos (EAU) inau­gu­rarán su primer casi­no. Y no será uno cualquiera.

Ya bau­ti­za­da como una “Dubai alter­na­ti­va”, la isla Al Mar­jan alber­gará un Resort Inte­gra­do val­u­a­do en US$5.100 mil­lones, con­stru­i­do y oper­a­do por el gigante esta­dounidense Wynn Resorts, con sede en Neva­da. Será el primero de su tipo en los opu­len­tos Esta­dos del Gol­fo.

Tras la reciente legal­ización de los sitios de iGam­ing, con el lan­za­mien­to de la platafor­ma Play971 a finales de noviem­bre del año pasa­do, y la pues­ta en mar­cha de la lotería nacional ofi­cial en 2024, la incur­sión de los EAU en el mun­do del juego reg­u­la­do deja al des­cu­bier­to una con­tradic­ción clave.

Una ten­sión que puede resumirse como el choque entre haram y hos­pi­tal­i­dad: la nue­va aceptación de los ingre­sos prove­nientes del juego —ori­en­ta­dos a tur­is­tas, expa­tri­a­dos y élites— frente a las pro­hibi­ciones reli­giosas y legales que históri­ca­mente han definido la tradi­ción cul­tur­al de la región.

Al frente del pro­ce­so de legal­ización del juego se encuen­tra la Autori­dad Gen­er­al Reg­u­lado­ra del Juego Com­er­cial (GCGRA), crea­da en sep­tiem­bre de 2023 y dirigi­da por un con­se­jo com­puesto may­ori­tari­a­mente por fig­uras esta­dounidens­es de peso en la indus­tria del juego. Entre ellos desta­ca Mark Lip­par­el­li, ex senador del esta­do de Neva­da, ex pres­i­dente del Neva­da Gam­ing Con­trol Board y actu­al chair­man de Galaxy Gam­ing Inc., con sede en Las Vegas.

Estrategia más amplia

Este giro for­ma parte de una estrate­gia más amplia de lib­er­al­ización selec­ti­va en los Emi­ratos, donde la aper­tu­ra económi­ca avan­za sin una refor­ma políti­ca equiv­a­lente, un mod­e­lo que algunos anal­is­tas describen como lib­er­al­is­mo autori­tario.

Ampara­do en un sis­tema legal híbri­do que com­bi­na prin­ci­p­ios de la Sharia con dere­cho civ­il y com­er­cial sec­u­lar, el Esta­do ha podi­do rela­jar restric­ciones de base reli­giosa en sec­tores con­sid­er­a­dos estratégi­cos des­de el pun­to de vista económi­co. En los últi­mos cin­co años, esto se ha tra­duci­do en pro­fun­dos cam­bios sociales y reg­u­la­to­rios, mien­tras las nor­mas con­ser­vado­ras y el con­trol políti­co per­manecen firme­mente intac­tos. Entre ellos se incluyen la lib­er­al­ización de las leyes sobre alco­hol, la expan­sión de la vida noc­tur­na y la con­viven­cia pre­mat­ri­mo­ni­al para expa­tri­a­dos.

Y aho­ra, el juego.

Con el resort inte­gra­do de Wynn en Al Mar­jan proyec­ta­do para gener­ar ingre­sos anuales cer­canos a los US$1.600 mil­lones y pagar una tasa impos­i­ti­va com­bi­na­da de entre el 10% y el 12% del GGR, la con­tención reli­giosa demues­tra ser alta­mente nego­cia­ble.

Poder político

Aun así, según la may­oría de los indi­cadores políti­cos, los EAU siguen sien­do un Esta­do autori­tario.

El poder políti­co está fuerte­mente con­cen­tra­do en manos de los gob­er­nantes hered­i­tar­ios de sus siete emi­ratos, quienes con­for­man el Con­se­jo Supre­mo Fed­er­al y ejercen la máx­i­ma autori­dad ejec­u­ti­va. Las escasas insti­tu­ciones rep­re­sen­ta­ti­vas exis­tentes cumplen fun­ciones may­or­mente con­sul­ti­vas, sin un ver­dadero plu­ral­is­mo políti­co.

Además, el país posee la may­or población migrante del mun­do.

Se esti­ma que los ciu­dadanos emi­ratíes rep­re­sen­tan ape­nas el 11% de los 11,4 mil­lones de habi­tantes, y la economía depende casi por com­ple­to del tra­ba­jo migrante y expa­tri­a­do, sosteni­da por cap­i­tal extran­jero.

En la prác­ti­ca, los ciu­dadanos comunes no tienen influ­en­cia algu­na sobre la políti­ca social o económi­ca.

Esta com­bi­nación de una población dese­qui­li­bra­da y una autori­dad cen­tral­iza­da per­mite al Esta­do avan­zar en una lib­er­al­ización selec­ti­va: ampli­ar las fuentes de ingre­sos y el pres­ti­gio glob­al, mien­tras se limi­ta el impacto social y cul­tur­al, con escasas o nulas reper­cu­siones inter­nas.

El París de Oriente

Aunque no se ha emi­ti­do ningún comu­ni­ca­do ofi­cial al respec­to, se espera ampli­a­mente que los emi­ratíes locales —y otros migrantes musul­manes— ten­gan pro­hibido jugar en el casi­no. De for­ma sim­i­lar, solo los expa­tri­a­dos no musul­manes pueden uti­lizar Play971, que por aho­ra solo está disponible en Abu Dhabi y Ras Al Khaimah.

Lo que se legal­iza, entonces, no es el juego como activi­dad social, sino el juego como fun­ción económi­ca delim­i­ta­da espa­cial­mente.

La isla Al Mar­jan mar­cará el prece­dente de una nue­va economía del ocio ges­tion­a­da por oper­adores extran­jeros, reg­u­la­da por el Esta­do, con­sum­i­da por vis­i­tantes y con­stru­i­da por la vas­ta fuerza lab­o­ral migrante del país. El juego ha exis­ti­do des­de hace tiem­po en la región, pero siem­pre bajo fuertes restric­ciones.

El primer casi­no de Medio Ori­ente abrió sus puer­tas en Líbano en 1959, entonces glam­orosa­mente apo­da­do “El París de Ori­ente” y aún hoy con­sid­er­a­do, pese a décadas de con­flic­to civ­il, el Esta­do árabe más lib­er­al. El Casi­no du Liban con­ser­va has­ta hoy un monop­o­lio explíc­i­to otor­ga­do por el Esta­do, a cam­bio de trib­u­tar el 50% de sus ben­efi­cios.

Monopolio

Ese monop­o­lio se extiende tam­bién a su bra­zo de iGam­ing, BetAra­bia, lan­za­do en 2023.

Más lejos, en Egip­to, los casi­nos exis­ten para ali­men­tar la poderosa indus­tria turís­ti­ca, pero los ciu­dadanos tienen pro­hibido el acce­so, con estric­tos con­troles de pas­aporte en la entra­da. Muchos miem­bros de la élite local, ben­e­fi­ci­a­dos con doble ciu­dadanía, optan igual­mente por jugar, uti­lizan­do sus segun­dos pas­aportes para sortear las nor­mas. No exis­ten platafor­mas de iGam­ing reg­u­ladas, aunque —como en otros país­es con restric­ciones sim­i­lares— los usuar­ios pueden recur­rir fácil­mente a VPN.

El juego selec­ti­vo y ori­en­ta­do al extran­jero, por tan­to, puede con­sid­er­arse un patrón region­al en Medio Ori­ente y el norte de África, y no una excep­ción propia de los Emi­ratos.

Sin embar­go, ningún otro proyec­to en la región se acer­ca a las ganan­cias colos­ales que se esper­an en Al Mar­jan.

El resort inte­gra­do con­tará con 174 suites de lujo, 24 restau­rantes, bares de playa e inclu­so una dis­cote­ca.

Lujo

Con los siete emi­ratos habil­i­ta­dos para otor­gar una licen­cia a un úni­co casi­no físi­co y una licen­cia para una úni­ca platafor­ma de iGam­ing, el país podría exper­i­men­tar una explosión de rentabil­i­dad tan grande que, según algunos obser­vadores, lo con­ver­tiría en un com­peti­dor direc­to de Macau. No es casu­al­i­dad que gigantes del sec­tor como MGM ya estén a la espera de la aprobación para desar­rol­lar su pro­pio Resort Inte­gra­do frente al mar en Dubai.

En los EAU, el juego será legal, rentable y —si se repli­can seis tor­res de 280 met­ros como la de Wynn en Al Mar­jan— alta­mente vis­i­ble.

Pero exi­s­tirá como una her­ramien­ta económi­ca des­ti­na­da a tur­is­tas adin­er­a­dos, expa­tri­a­dos y élites glob­ales, no como una prác­ti­ca social nor­mal­iza­da entre los emi­ratíes.

La lle­ga­da del juego a los Emi­ratos deja al des­cu­bier­to una economía de dos nive­les: un mun­do de lujo ori­en­ta­do al exte­ri­or, dis­eña­do para expa­tri­a­dos y élites inter­na­cionales, y una minoría local sin voz.

Y, de for­ma cru­cial, demues­tra la mag­ni­tud y la rentabil­i­dad de una indus­tria tan lucra­ti­va que inclu­so los Esta­dos más con­ser­vadores, que la con­sid­er­an cul­tural­mente pecaminosa, están dis­puestos a aco­modar­la.

Haram o no haram.

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