Carolina Luna, Head de Compliance de Grupo Esportes Gaming Brasil, conversó con IGF sobre el potencial de Brasil para convertirse en un referente regulatorio del iGaming en América Latina, siempre que logre combinar normas claras con una ejecución consistente, pese a los riesgos de fragmentación regional.
En este contexto, destacó que la industria presenta distintos niveles de preparación y que el verdadero avance dependerá de integrar el compliance como parte central de la operación, más allá de su rol tradicional en la gestión de riesgos.
Asimismo, señaló que el endurecimiento del discurso político refuerza la necesidad de mayor fiscalización, combate al mercado ilegal y adopción de prácticas responsables. También subrayó la importancia de incorporar el compliance en la estrategia comercial y de avanzar hacia modelos de juego responsable basados en datos.
De cara a 2028, el desafío será consolidar una cultura de cumplimiento sólida, apalancada en tecnología, cooperación institucional y estándares elevados que fortalezcan el sector.
IGF: Desde su perspectiva, ¿Brasil puede convertirse en un referente regulatorio en América Latina o ve riesgos de fragmentación?
CL: Brasil tiene el potencial de convertirse en un referente regional, especialmente por la escala del mercado y la oportunidad de consolidar un modelo basado en gobernanza, trazabilidad y supervisión continua. El punto de inflexión no es solo “tener reglas”, sino tener una ejecución consistente: fiscalización, rutinas estructuradas de reporting y combate efectivo al mercado ilegal. En este sentido, el país reúne condiciones para exportar buenas prácticas e influir en los estándares de la región.
Al mismo tiempo, la fragmentación es un riesgo estructural en América Latina, ya que cada país combina distintos niveles de enforcement, madurez institucional e integración con el sistema financiero. El camino más realista es posicionar a Brasil como un polo de convergencia en principios —KYC, AML, juego responsable e integridad— aunque la implementación pueda variar entre jurisdicciones.
IGF: ¿Qué tan preparada está la industria local para cumplir con los nuevos estándares de supervisión y reporting?
CL: La industria presenta distintos niveles de madurez. Hay operadores que ya venían preparándose antes de la regulación y estructuraron equipos, procesos y tecnología para sostener la supervisión y el reporting; otros están atravesando ahora esta transición, con una curva de aprendizaje natural.
El factor determinante será la capacidad de transformar la norma en rutina: controles consistentes, trazabilidad auditable, gobernanza clara y evidencia estructurada. El mercado madura cuando el compliance deja de ser una capa de validación y pasa a ser parte de la infraestructura de la operación.
IGF: ¿Cómo interpretan el reciente discurso del presidente Lula sobre medidas más estrictas contra la industria en Brasil? ¿Qué puede significar para el sector?
CL: El discurso indica que el tema seguirá bajo alta atención pública e institucional, especialmente ante preocupaciones sociales y de protección de públicos vulnerables. Al defender mayor control y fiscalización, se refuerza la expectativa de rigor regulatorio y fortalecimiento del enforcement.
Para el mercado regulado, esto implica dos prioridades claras: intensificar el combate al mercado ilegal y consolidar prácticas robustas en publicidad responsable, juego responsable basado en datos y gobernanza de riesgos. La respuesta institucional más adecuada es asumir este contexto como una oportunidad para elevar estándares, dar transparencia a las prácticas adoptadas y mantener una postura colaborativa con autoridades y reguladores.
IGF: ¿Qué tan importante es que el área de Compliance tenga voz en la estrategia comercial y no solo en la gestión de riesgos?
CL: Cuando el compliance participa desde el inicio de la estrategia, deja de ser solo un mitigador de riesgos y pasa a actuar como habilitador del negocio. Contribuye a estructurar adquisición, CRM, bonificaciones y alianzas de forma sostenible, reduciendo la exposición regulatoria y reputacional y evitando retrabajos operativos.
En un sector donde la confianza del consumidor y la credibilidad institucional son activos estratégicos, el compliance debe estar integrado en la toma de decisiones. Suelo decir que funciona como un “árbitro invisible”: no para limitar el juego, sino para garantizar que todos operen dentro de las reglas y que el crecimiento sea sostenible a largo plazo.
IGF: En términos de juego responsable, ¿Brasil está listo para implementar modelos más proactivos y basados en datos?
CL: El entorno regulado crea las condiciones para evolucionar de mecanismos reactivos a un modelo proactivo y orientado por datos. Esto incluye límites inteligentes, intervenciones graduales, monitoreo de señales de riesgo y protocolos claros de actuación, siempre con transparencia y protección de la privacidad.
La tecnología ya permite este avance. Sin embargo, el elemento central es cultural: políticas internas claras, capacitación continua y gobernanza estructurada para que el juego responsable esté efectivamente integrado en la operación y en la atención al cliente.
IGF: De cara a 2028, ¿qué debería haber alcanzado Esportes Gaming Brasil en compliance para ser considerado un caso de éxito?
CL: Para 2028, un caso de éxito en compliance significa sostener cuatro entregables de forma consistente e integrada en la operación. Primero, una cultura de compliance consolidada: procesos estandarizados, gobernanza clara, trazabilidad auditable y evidencias estructuradas en KYC, AML, monitoreo y reporting. Segundo, un juego responsable maduro y medible, con un enfoque proactivo basado en datos e integración efectiva con atención al cliente y gestión de riesgos. Tercero, integración con el ecosistema regulatorio, cooperando con autoridades, entidades y socios para fortalecer el entorno regulado y reducir brechas para el mercado ilegal. Y, por último, tecnología aplicada a la gestión de riesgos, utilizando automatización e inteligencia analítica para escalar controles, mejorar la trazabilidad y aumentar la eficiencia operativa.
Si logramos combinar cultura, métricas, cooperación institucional y tecnología con consistencia y previsibilidad, no solo estaremos en cumplimiento: estaremos contribuyendo a elevar el estándar del sector en Brasil.
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