La prohibición de las apuestas deportivas y los casinos online en Brasil comienza a tener un impacto cada vez mayor en el empleo dentro de la industria del iGaming.
La Associação Nacional de Jogos e Loterias (ANJL) informa que más de 3.500 trabajadores fueron despedidos y que 23% de la fuerza laboral del sector ya fue despedido. La ANJL advierte que la cifra de despidos podría llegar a 5,600 en los próximos 90 días.
La industria de apuestas atraviesa un escenario de creciente incertidumbre mientras los operadores revisan sus estructuras y estrategias comerciales — se tienen que ir o no de Brasil — tras las restricciones impuestas por el presidente Luiz Inácio Lula da Silva.
La prohibición podría ser levantada por vía judicial o el Congreso tendrá la última palabra aprobando, modificando o rechazando la medida el año que viene.
El impacto alcanza a distintas áreas, entre ellas atención al cliente, marketing, asuntos legales y tecnología. La pérdida de estos puestos de trabajo resulta especialmente significativa si se tienen en cuenta los salarios relativamente elevados que ofrece la industria. Según los datos reportados, los empleados directos del sector perciben entre US$1.400 y US$1.640 mensuales en promedio, mientras que los trabajadores de atención al cliente ganan alrededor de US$720 a US$750.
Empresas pequeñas presionadas
Al menos 36 de las 188 empresas que estaban autorizadas a operar en Brasil ya han comenzado a reducir sus plantillas, según un informe de Folha de S.Paulo. H2Bet habría despedido a unos 170 empleados, mientras que, según otro reporte, un proveedor de servicios de atención al cliente de Betano en Curitiba desvinculó a 500 trabajadores.
Sin embargo, no todos los operadores han comenzado a recortar personal. Una fuente de Blaze Brasil aseguró a iGaming Futuro que la compañía todavía no había realizado despidos y que sus empleados continuaban trabajando de forma remota mientras el Supremo Tribunal Federal (STF) analiza recursos contra la prohibición.
Las consecuencias también se extienden a las empresas que prestan servicios a las plataformas de apuestas. Varias agencias de relaciones públicas perdieron clientes después de que marcas como 1pra1, luck.bet, Casa de Apostas y StartBet suspendieran temporalmente sus contratos de comunicación. Otra fuente del sector confirmó a IGF que Ana Gaming también había despedido a empleados directos.
Aunque algunos operadores se comprometieron a proteger sus plantillas mientras buscan vías para revertir las restricciones, aunque una fuente de la industria advirtió a IGF que estas promesas deben interpretarse con cautela.
“Por supuesto, existe el compromiso de evitar los despidos, pero esa promesa depende de las circunstancias. Si las condiciones del mercado siguen siendo adversas, hay un límite a lo que las empresas pueden hacer para cumplirla”, señaló.

Operadoras grandes pueden aguantar
La misma fuente explicó que las estrategias de los grandes operadores internacionales difieren de las de las compañías más pequeñas. Grupos como Betano, Superbet, Entain y bet365 cuentan con recursos financieros que les permiten priorizar su posicionamiento a largo plazo frente a la rentabilidad inmediata, incluso cuando enfrentan presiones sobre su flujo de caja.
“No pueden operar indefinidamente sin flujo de caja, pero su estrategia actual sugiere que están priorizando la cuota de mercado futura por encima de la rentabilidad inmediata”, explicó la fuente. Como ejemplo, mencionó la adquisición de Betnacional por parte de Flutter, una operación en la que se proyectaban resultados negativos en términos de ganancias antes de intereses e impuestos (EBIT) para todo el año.
Según el análisis, este tipo de decisiones demuestra que algunos grandes grupos están dispuestos a asumir pérdidas a corto plazo con el objetivo de consolidar su posición en el mercado brasileño de cara al futuro.
Mientras los grandes operadores pueden disponer de recursos para resistir un período prolongado de dificultades, las empresas más pequeñas enfrentan un desafío mucho más urgente: mantener el flujo de caja necesario para seguir operando.
“Los operadores más grandes pueden sobrevivir durante períodos prolongados sin flujo de caja, incluso si sus negocios están prácticamente cerrados. Pero para las empresas más pequeñas, especialmente las de Tier 2 en adelante, quedarse sin ingresos, sin salarios, sin GGR y sin entrada de dinero puede convertirse en una amenaza crítica para su supervivencia”, advirtió la fuente a IGF.
Las compañías con mayores reservas financieras pueden estar mejor preparadas para enfrentar la incertidumbre, mientras que los operadores más pequeños disponen de menos recursos para cubrir sus costos operativos y conservar a sus empleados si la interrupción de los ingresos se prolonga.
Decisión del Congreso en marzo
La crisis laboral se desarrolla en paralelo a una disputa política y jurídica sobre el futuro del mercado brasileño de apuestas. El Congreso dispone de un plazo de 120 días para decidir si las restricciones se convertirán en permanentes. Debido al receso legislativo de fin de año, la medida podría continuar vigente hasta principios de marzo de 2027, salvo que los legisladores actúen antes o que la prohibición expire sin ser ratificada.
Los principales clubes de fútbol brasileños también se oponen a la medida y advierten sobre los riesgos financieros y los posibles incumplimientos contractuales si desaparecen los patrocinios de empresas de apuestas. Estos acuerdos se han convertido en una fuente importante de ingresos para los equipos del país.
Más temas para explorar:









