Tatiana Vásquez Pastrana advierte sobre el impacto del caso Brasil en la industria de LATAM


IGF se volvió a cruzar con Tatiana María Vásquez Pas­trana, abo­ga­da espe­cial­ista en reg­u­lación de jue­gos de azar y exas­eso­ra de Coljue­gos en Colom­bia, durante el SBC de Lis­boa. 

En una char­la sobre lo que sig­nifi­ca pro­hibi­ción de las apues­tas en Brasil, Vásquez Pas­trana anal­iza el impacto de la medi­da sobre el mer­ca­do de apues­tas, sus con­se­cuen­cias jurídi­cas y el posi­ble efec­to en la inver­sión y la reg­u­lación de la indus­tria en Améri­ca Lati­na.

¿Cuál es tu per­spec­ti­va sobre lo que está ocur­rien­do actual­mente en Brasil y cuáles con­sid­eras que son sus prin­ci­pales impli­ca­ciones jurídi­cas y para la indus­tria?

Lo que está ocur­rien­do com­pro­m­ete algo esen­cial para cualquier mer­ca­do reg­u­la­do: la con­fi­an­za en las deci­siones del Esta­do. Las empre­sas en Brasil invirtieron bajo un mar­co legal, pagaron los altos cos­tos de la licen­cia, con­trataron per­son­al y des­ti­naron recur­sos a tec­nología, cer­ti­fi­ca­ciones y cumplim­ien­to, e invirtieron en pub­li­ci­dad y patrocin­ios. Los provee­dores tam­bién com­pro­metieron recur­sos y desar­rol­laron rela­ciones com­er­ciales sobre esa base. Un cam­bio de esta mag­ni­tud afec­ta a toda esa estruc­tura.

El Gob­ier­no ha fun­da­men­ta­do la medi­da en la pro­tec­ción de la salud y en el endeu­damien­to de las famil­ias, que sin duda son pre­ocu­pa­ciones que mere­cen una respues­ta seria. Pre­cisa­mente por eso, debe­mos pre­gun­tarnos si una pro­hibi­ción gen­er­al es la her­ramien­ta más efi­caz y pro­por­cional, qué alter­na­ti­vas reg­u­la­to­rias se eval­u­aron y cómo se pro­te­gen las situa­ciones que el pro­pio Esta­do autor­izó.

Des­de mi per­spec­ti­va jurídi­ca, el debate tiene tres ejes: la jus­ti­fi­cación de la medi­da, la sufi­cien­cia de la tran­si­ción y la pro­tec­ción de la con­fi­an­za legí­ti­ma. El Esta­do puede mod­i­ficar su políti­ca públi­ca, pero debe jus­ti­ficar cómo lo hace y cómo dis­tribuye las con­se­cuen­cias de ese cam­bio. La coheren­cia estatal impor­ta espe­cial­mente cuan­do se han pro­movi­do inver­siones y exigi­do com­pro­misos de largo pla­zo.

Tam­bién me pre­ocu­pa el efec­to de esta decisión sobre la canal­ización, enten­di­da como la capaci­dad de atraer y man­ten­er la deman­da de juego den­tro de la ofer­ta legal y super­visa­da. Una pro­hibi­ción no garan­ti­za que esa deman­da desa­parez­ca; al cer­rar la ofer­ta autor­iza­da, se elim­i­na pre­cisa­mente el canal a través del cual el Esta­do puede super­vis­ar la activi­dad, exi­gir traz­abil­i­dad de los recur­sos y pro­te­ger al jugador. Por eso, el éxi­to de una políti­ca públi­ca debe eval­u­arse tam­bién por su capaci­dad de lograr que una may­or pro­por­ción del juego se desar­rolle den­tro del mer­ca­do reg­u­la­do. La pre­gun­ta es si esta medi­da pro­tege mejor a las per­sonas o ter­mi­na favore­cien­do que la deman­da sea cap­ta­da por la ofer­ta ile­gal.

Des­de lo legal, Es pre­vis­i­ble, que se ini­cien las con­tro­ver­sias sobre las autor­iza­ciones extin­guidas, los recur­sos paga­dos y la pro­tec­ción de las inver­siones real­izadas, inclu­idas las extran­jeras.

En con­clusión, mi posi­ción es que una decisión de esta trascen­den­cia debe eval­u­arse por sus resul­ta­dos pre­vis­i­bles, por su pro­por­cional­i­dad y por sus efec­tos sobre la con­fi­an­za insti­tu­cional. La pro­tec­ción del con­sum­i­dor y la seguri­dad jurídi­ca deben sosten­erse con­jun­ta­mente.

¿Cómo podría cam­biar la situación de Brasil el panora­ma reg­u­la­to­rio y de inver­sión para la indus­tria a niv­el region­al?

Brasil cam­bia la con­ver­sación region­al porque pone el “ries­go políti­co” en el cen­tro de la eval­u­ación de los mer­ca­dos. Su medi­da no mod­i­fi­ca automáti­ca­mente las leyes de otros país­es, pero sí puede influir en las deci­siones de inver­sión y en los debates sobre el futuro de la activi­dad.

Para eval­u­ar un mer­ca­do hay que mirar sus reglas, sus condi­ciones económi­cas y tam­bién el entorno políti­co y la con­sis­ten­cia de las políti­cas públi­cas que lo sostienen. Mi lec­tura es que los inver­sion­istas van a exi­gir may­or pre­vis­i­bil­i­dad: insti­tu­ciones sól­i­das, reglas claras y una per­spec­ti­va razon­able de con­tinuidad. Esto puede tra­ducirse en proyec­tos aplaza­dos, may­or cautela o una revisión de las estrate­gias de expan­sión. No asumiría que los recur­sos que dejan de inver­tirse en Brasil nece­sari­a­mente lle­garán a otro país; tam­bién pueden dejar de inver­tirse en la región.

Es por ello que con­sidero que sobre ese esce­nario, el papel de los gremios de la indus­tria cobra todavía más rel­e­van­cia. Su par­tic­i­pación debe ser per­ma­nente, tan­to en la con­struc­ción de la reg­u­lación como en la dis­cusión de las políti­cas públi­cas rela­cionadas con salud, pub­li­ci­dad, trib­utación y pre­ven­ción de la ile­gal­i­dad. Esa inter­locu­ción con­tínua per­mite apor­tar evi­den­cia, adver­tir con­se­cuen­cias y man­ten­er una dis­cusión infor­ma­da con los gob­ier­nos. Tam­bién es una for­ma de defend­er la insti­tu­cional­i­dad y de evi­tar que el sec­tor solo ten­ga voz cuan­do ya enfrenta una cri­sis.

A los gob­ier­nos hay que exi­girles coheren­cia. Cuan­do un Esta­do decide reg­u­lar una activi­dad, invi­ta a las empre­sas a for­malizarse y les exige inver­siones impor­tantes, asume una respon­s­abil­i­dad frente a las condi­ciones que ha crea­do. Los prob­le­mas del mer­ca­do requieren respues­tas sus­ten­tadas, pro­por­cionales y con una eval­u­ación seria de sus efec­tos.

Una pro­hibi­ción puede cer­rar las empre­sas vis­i­bles sin con­seguir que la activi­dad desa­parez­ca. La deman­da puede con­tin­uar en la clan­des­tinidad, donde es mucho más difí­cil ejercer con­trol. Por eso con­sidero más sóli­do estable­cer reglas claras, cor­re­gir las fal­las del mod­e­lo y perseguir efi­caz­mente la ofer­ta ile­gal. Tam­bién hay que preser­var condi­ciones económi­cas que hagan viable oper­ar den­tro de la ley.

La indus­tria, por su parte, tiene una respon­s­abil­i­dad conc­re­ta: demostrar con resul­ta­dos el val­or de la for­mal­i­dad y del juego respon­s­able. La pre­ven­ción del acce­so de menores, la detec­ción de com­por­tamien­tos de ries­go y la respues­ta efec­ti­va al jugador deben poder ver­i­fi­carse.

La lec­ción region­al es que la sosteni­bil­i­dad exige com­pro­miso de ambos lados: empre­sas que cum­plan y Esta­dos que actúen con con­sis­ten­cia. Una políti­ca públi­ca sól­i­da debe poder trascen­der los cic­los elec­torales.

¿Cuáles fueron tus sen­sa­ciones tras par­tic­i­par en el SBC Lis­boa y cuáles fueron las prin­ci­pales pre­ocu­pa­ciones que percibiste entre los asis­tentes respec­to a Brasil?

Brasil fue uno de los temas que más mar­caron esta edi­ción del SBC Lis­boa. En las con­ver­sa­ciones en las que par­ticipé percibí la pre­ocu­pación y desconcier­to nor­males que gen­era una decisión tan drás­ti­ca y tan impen­sa­da, pero a su vez percibí mucha unión entre los empre­sar­ios brasileños y una sol­i­dari­dad muy clara del resto de la indus­tria con ellos.

Es com­pren­si­ble por la dimen­sión de Brasil y por el lugar que ocu­pa en los planes de expan­sión region­al. Pero tam­bién porque detrás de cada decisión reg­u­la­to­ria hay per­sonas, empre­sas y proyec­tos que han com­pro­meti­do años de tra­ba­jo. Hablam­os de recur­sos des­ti­na­dos a autor­iza­ciones, tec­nología y cumplim­ien­to, de equipos de tra­ba­jo y de rela­ciones com­er­ciales con­stru­idas con una expec­ta­ti­va de con­tinuidad.

La pre­gun­ta que aparecía con­stan­te­mente era qué va a pasar. Entre las per­sonas con las que con­ver­sé había un cues­tion­amien­to muy fuerte a la coheren­cia de la medi­da, una lec­tura exten­di­da sobre el peso del con­tex­to elec­toral y una expec­ta­ti­va com­par­ti­da de que la pro­hibi­ción no se con­solide durante el debate en el Con­gre­so. Esa fue la per­cep­ción que recogí en la feria; jurídica­mente, el desen­lace sigue abier­to.

Tam­bién escuché una inqui­etud recur­rente: si ya existe una ofer­ta ile­gal impor­tante, ¿cómo se espera resolver ese prob­le­ma cer­ran­do pre­cisa­mente a quienes están iden­ti­fi­ca­dos y suje­tos a con­troles? Esa pre­gun­ta resume bue­na parte de la pre­ocu­pación del sec­tor.

Para mí, como abo­ga­da ded­i­ca­da a esta indus­tria, fue espe­cial­mente sig­ni­fica­ti­vo ver el lugar que ocupó la seguri­dad jurídi­ca en las con­ver­sa­ciones. La inno­vación, la tec­nología y el crec­imien­to nece­si­tan reglas e insti­tu­ciones que per­mi­tan plan­i­ficar. Lo que sucede en Brasil hace que todos nos pre­gun­te­mos por la esta­bil­i­dad de los mer­ca­dos en los que tra­ba­jamos.

Tam­bién me lle­vo una reflex­ión sobre nues­tra respon­s­abil­i­dad: debe­mos explicar mejor qué impli­ca oper­ar legal­mente y demostrar, con hechos, el val­or de la reg­u­lación y de la pro­tec­ción al jugador. El tra­ba­jo gremi­al y el diál­o­go con las autori­dades deben ser con­tin­u­os y estar respal­da­dos por infor­ma­ción.

Me lle­vo la ima­gen de un sec­tor unido y con­sciente de lo que está en juego. La con­fi­an­za para inver­tir y con­stru­ir proyec­tos de largo pla­zo depende de reglas con­sis­tentes, cumplim­ien­to efec­ti­vo y resul­ta­dos que la sociedad pue­da recono­cer.

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