Prohibidos los POGOs mientras continúa la represión en Filipinas


El pres­i­dente fil­ipino Fer­di­nand “Bong­bong” Mar­cos Jr. ha fir­ma­do la Ley de la Repúbli­ca 12312, tam­bién cono­ci­da como la Ley Anti-POGO de 2025, que pro­híbe ofi­cial­mente a los con­tro­ver­tidos Oper­adores de Jue­gos Off­shore de Fil­ip­inas (POGOs), y revo­ca todas las licen­cias restantes con efec­to inmedi­a­to.

Todas las activi­dades de juego en el extran­jero aho­ra están clasi­fi­cadas como “ile­gales” bajo la Ley Antilava­do de Dinero del país.

El proyec­to de ley, fir­ma­do “en cámara” el 23 de octubre, se hizo públi­co el 29 de octubre.

Las penas para los infrac­tores incluyen mul­tas y penas de prisión. Para los infrac­tores por primera vez, esto podría sig­nificar de seis a ocho años de prisión y mul­tas de ₱300,000 a ₱15 mil­lones. Los rein­ci­dentes cor­ren el ries­go de has­ta 12 años de prisión y san­ciones de ₱50 mil­lones.

Si el infrac­tor es un res­i­dente extran­jero, se le pro­hibirá per­ma­nen­te­mente volver a Fil­ip­inas.

La Ley for­mal­iza el cierre de la indus­tria POGO, que algu­na vez fue lucra­ti­va —esti­ma­da en gener­ar ₱166.5 mil mil­lones en ingre­sos anual­mente— orde­na­do por primera vez por el pres­i­dente Mar­cos Jr. en noviem­bre de 2024.

Hay una amplia oposi­ción a los POGOs, ya que se han vin­cu­la­do con el crimen orga­ni­za­do, el deli­to financiero, el tra­ba­jo ile­gal y la explotación gen­er­al­iza­da.

Auge y caí­da de los POGOs

La indus­tria de los POGOs se legal­izó en 2007 bajo la Ley de Jue­gos Off­shore de Fil­ip­inas — Ley de la Repúbli­ca 9487.

Pero real­mente despegó en 2021 cuan­do el entonces pres­i­dente Rodri­go Duterte aprobó la RA 11590, que otorgó licen­cia y gravó a las platafor­mas bajo la Cor­po­ración de Entreten­imien­to y Jue­gos de Fil­ip­inas (PAGCOR), provo­can­do un auge que trans­for­mó el sec­tor de la noche a la mañana.

En su apo­geo, había alrede­dor de 400 POGOs reg­u­la­dos, con cien­tos de provee­dores de ser­vi­cios que facil­ita­ban sus opera­ciones. El sec­tor emplea­ba a unas 40,000 per­sonas.

Pres­i­dente Mar­cos Jr.

Pero para diciem­bre de 2024, un mes después de la orden ejec­u­ti­va del pres­i­dente Mar­cos Jr. para que todos los POGOs cesaran opera­ciones, solo qued­a­ban siete.

Con los POGOs fuera, lo que que­da es la cat­e­goría de licen­cias de Oper­adores de Jue­gos en Tier­ra de Fil­ip­inas (PIGOs), para casi­nos y platafor­mas en línea dirigi­das a jugadores nacionales, lan­za­da en 2020.

En el últi­mo recuen­to en mar­zo de 2025, PAGCOR infor­mó que se habían emi­ti­do 61 licen­cias de PIGO.

Reac­ciones

Los leg­is­ladores fil­ipinos han cel­e­bra­do el desar­rol­lo legal, con el senador Sher­win Gatchalian, un opo­nente vocal clave de la indus­tria de los POGO, dicien­do: “Los POGOs no han traí­do más que un aumen­to en la crim­i­nal­i­dad que incluye secue­stros, tra­ta de per­sonas y pros­ti­tu­ción, entre otros. Esta ley no es solo un prob­le­ma económi­co sino un imper­a­ti­vo moral”.

El rep­re­sen­tante de la Cámara, Eddie Vil­lanue­va, uno de los autores de la ver­sión de la Cámara de la ley y fun­dador del Par­tido Ciu­dadanos en la Lucha con­tra la Cor­rup­ción, cal­i­ficó su aprobación como “una vic­to­ria moral y social larga­mente esper­a­da”.

Ten­sión cre­ciente

La Ley Anti-POGO surge en medio de una cre­ciente pre­sión de fac­ciones guber­na­men­tales, como el Depar­ta­men­to de Economía, Plan­i­fi­cación y Desar­rol­lo, para endure­cer el con­trol sobre el juego en línea, o inclu­so pro­hibir­lo por com­ple­to.

Medi­das recientes, incluyen­do un umbral mín­i­mo de depósi­to y la pro­hibi­ción de la inte­gración de bil­leteras elec­tróni­cas, intro­duci­das en agos­to, han, según PAGCOR, con­tribui­do a una fuerte caí­da en los ingre­sos y empu­ja­do a los jugadores hacia oper­adores no reg­u­la­dos, que, a pesar de la pro­hibi­ción, per­manecen activos.

Durante una audi­en­cia del Comité de la Cámara de Jue­gos y Diver­sión el miér­coles pasa­do (22 de octubre), que se con­vocó para dis­cu­tir medi­das más estric­tas y una posi­ble pro­hibi­ción, la vicepres­i­den­ta asis­tente del Depar­ta­men­to de Licen­cias de Jue­gos Off­shore de PAGCOR, Jes­sa Fer­nan­dez, dijo a los asis­tentes que los ingre­sos del reg­u­lador se habían reduci­do en un 49 por cien­to des­de agos­to.

Dado que los ingre­sos de PAGCOR provienen de impuestos, la dis­min­u­ción indi­ca una reduc­ción sus­tan­cial en el gas­to de los jugadores nacionales.

Fer­nán­dez dijo que el req­ui­si­to de depósi­to mín­i­mo de ₱500 hizo que los jugadores aban­donaran el mer­ca­do legal, agre­gan­do que antes del umbral mín­i­mo, muchos deposita­ban entre ₱100 y ₱500, desta­can­do el impacto sig­ni­fica­ti­vo de la políti­ca en el mer­ca­do.

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