COMENTARIO: Bien entrenada en el arte de la autopromoción, con su muy publicitado “Efecto Flutter”, Flutter Entertainment —conocida sobre todo por ser la empresa matriz de FanDuel, el principal sportsbook de EE.UU.— está teniendo su “momento” mientras las plataformas emergentes de mercados predictivos como Kalshi, Polymarket y Robinhood le pisan los talones.
A pesar de su brillo —y de su alarde— las acciones de la irlandesa-estadounidense Flutter han caído alrededor de un 17% en el último año, especialmente desde la segunda ascensión de Donald Trump al trono presidencial en Washington.
Y los mercados no mienten.
La Organización Trump, un paraguas de 200 compañías dirigidas por sus hijos Donald Jr. y Eric, está profundamente entrelazada con la industria emergente de los mercados predictivos, ese ingenioso atajo legal que permite a los usuarios “predecir” y no “apostar”, porque técnicamente solo juegan contra sí mismos en una transacción binaria.
Incestuoso
Trump Junior, por ejemplo, es tanto “asesor estratégico” de Kalshi como inversor y miembro del directorio de Polymarket.
Flutter, al igual que DraftKings y el resto de los operadores tradicionales del iGaming, observa con preocupación todos estos desarrollos incestuosos.
¿Cómo recuperar el Zeitgeist? ¿Cómo interrumpir a los disrruptores antes de estrellarte, arder y tener que reinventarte como la desafortunada ESPN Bet?
Bajo la premisa de que “si no puedes contra ellos, úneteles”, tanto Flutter como DraftKings han encontrado una solución simple: lanzar sus propios mercados predictivos. FanDuel Predicts, en conjunto con CME Group, saldrá en vivo este diciembre, y DraftKings Predict, construido sobre la base de la recientemente adquirida Railbird, despegará a principios del nuevo año.
California Dreamin’
Pero siendo compañías dinámicas de iGaming lideradas por empresarios brillantes, su apuesta por los mercados predictivos va más allá de bloquear a estos rivales recién llegados.
Los mercados predictivos son también el Caballo de Troya que —tal vez, solo tal vez— les permita conquistar los dos últimos grandes mercados de apuestas deportivas del iGaming aún sin domar en el territorio estadounidense: California y Texas.
Entre ambos estados concentran alrededor del 20% de los 340 millones de habitantes de EE.UU.
Si California, el Estado Dorado, fuera un país, sería la cuarta nación más rica del mundo; Texas, la estrella solitaria, probablemente estaría en el top 10.
Así que California Dreamin’, Texas Hold ’Em: los mercados predictivos, envueltos en los ropajes prestados de FanDuel y DraftKings, van por ustedes… si la ley lo permite.
¡Estén atentos!
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