El Instituto Brasileiro de Jogo Responsável (IBJR) lanzó una campaña para concientizar al público contra las apuestas ilegales que en Brasil se llevan más del 51% del mercado de las apuestas deportivas en línea, un verdadero problema para el crecimiento del sector y para el gobierno que pierde en recaudación fiscal.
La campaña usa un video genial que ya se ha divulgado en los principales canales de televisión encabezado “Basta de cabras en la sala. Apuestas clandestinas, no da.”
El video usa una expresión bien brasileña “Tem bode na sala” que significa que hay un problema evidente, incómodo, indeseado, que estorba el ambiente hasta que alguien se lo enfrenta y lo saca de allí, equivalente a la expresión “the elephant in the room” en inglés.
Mientras que las 80 operadores autorizadas siguen una regulación de las más rígidas del mundo y generan millares de empleos y millones en impuestos, los bets clandestinos fraudan a los apostadores, no crean empleos ni pagan impuestos ya que en su mayoría operan desde el exterior. Resultado: dejan de pagar 10.000 millones de reales que deberían destinarse a financiar hospitales, escuelas, la seguridad pública y deportes, dice el presentador.
“El problema es evidente, pero es necesario abordarlo. Las apuestas ilegales representan un riesgo para los jugadores, que pueden perder su dinero sin protección, y también una pérdida para la sociedad, ya que no recaudan impuestos que podrían destinarse a beneficios públicos”, afirmó Fernando Vieira, presidente ejecutivo del IBJR.

El video de 30 segundos se divulgará en televisión abierta hasta fin de año, con una versión más corta para radio y otra para plataformas digitales y redes sociales. También se planea vallas publicitarias en aeropuertos.
Para ayudar al público a diferenciar entre plataformas legales y las que son clandestinas, el video avisa que las casas de apuestas autorizadas por el gobierno se identifican con la extensión .bet.br.
“Queremos acercar la información al público en general de forma sencilla y objetiva, pero también con impacto visual. La metáfora de la cabra materializa esta incomodidad que está presente en la sala de estar de todos y que ya no puede ocultarse”, dijo Vieira.









