Olha Yatsyna: La igualdad no es caridad


Olha Yat­sy­na, CMO de VeliTech, com­parte su expe­ri­en­cia como líder femeni­na en la indus­tria del iGam­ing y por qué cree que las mujeres no nece­si­tan un tra­to espe­cial, solo la opor­tu­nidad de demostrar lo que ya pueden hac­er.

Como líder femeni­na en la indus­tria del iGam­ing, es impor­tante para mí com­par­tir mi expe­ri­en­cia para inspi­rar a otras per­sonas a con­sid­er­ar seguir una car­rera en este sec­tor.

Esto se debe a que la indus­tria todavía se con­sid­era dom­i­na­da por hom­bres, aunque ese no sea com­ple­ta­mente el caso, espe­cial­mente en orga­ni­za­ciones como el Grupo Veli y la división VeliTech donde tra­ba­jo.

La mejor man­era de demostrar­lo es hablan­do sobre mi trayec­to­ria en el Grupo Veli, que comen­zó de una man­era muy humana: cuan­do recibí la lla­ma­da para ofre­cerme el puesto de CMO en VeliTech, esta­ba esperan­do un bebé.

Así que me encon­tré en una situación en la que quería acep­tar la ofer­ta, pero sabía que inmedi­ata­mente después, tenía que decir­le al CEO que esta­ba embaraza­da, algo que pen­sé que resul­taría en la reti­ra­da de la ofer­ta.

La may­oría de las empre­sas no quieren con­tratar a alguien que pron­to se ausen­tará, ya que esto puede ten­er un impacto neg­a­ti­vo en las opera­ciones e incur­rir en cos­tos adi­cionales sig­ni­fica­tivos.

Pero eso no fue lo que sucedió. El CEO sim­ple­mente son­rió, me felic­itó, y dijo que la ofer­ta seguía en pie. Inclu­so me dijo que tomara todo el tiem­po que nece­si­tara.

Ese momen­to definió la cul­tura del Grupo Veli, una empre­sa que ve a las per­sonas, no solo a los car­gos.

Des­de entonces, he tra­ba­ja­do en un ambi­ente donde puedes cre­cer, cues­tionar ideas y aun así ten­er una vida fuera de tu tra­ba­jo, sin sen­tirte cul­pa­ble por ello.

Esta cul­tura de con­fi­an­za y propiedad me ha per­mi­ti­do con­stru­ir mi car­rera en mis pro­pios tér­mi­nos y me ha per­mi­ti­do alcan­zar mi pleno poten­cial.

Por supuesto, no ha esta­do exen­to de desafíos en el camino: cier­tas partes de la indus­tria todavía están dom­i­nadas por hom­bres, a pesar del pro­gre­so que están hacien­do orga­ni­za­ciones pio­neras como el Grupo Veli.

Por ejem­p­lo, en reuniones de lid­er­az­go o en exposi­ciones, a menudo te das cuen­ta de que eres una de las pocas mujeres en la sala. Per­sonal­mente, no he enfrenta­do ningu­na situación desagrad­able, pero he sido tes­ti­go de momen­tos que me recuer­dan cuán­to nos que­da por avan­zar.

Una vez, durante una reunión con un posi­ble cliente, a una de mis cole­gas, una pro­fe­sion­al exper­i­men­ta­da con un títu­lo en tec­nología, le dijeron algo así como “está bien, niña, aho­ra deja que los grandes chicos de la tec­nología hablen”.

Eso es un buen recorda­to­rio de que esta es aún una indus­tria que está apren­di­en­do a acep­tar com­ple­ta­mente a mujeres fuertes y pro­fe­sion­ales como iguales.

En el Grupo Veli, la dinámi­ca es difer­ente. La orga­ni­zación real­mente da espa­cio a la com­pe­ten­cia en lugar del género. Ten­emos direc­toras ejec­u­ti­vas, jefas de pro­duc­to y líderes en múlti­ples divi­siones. Y nadie hace un gran prob­le­ma por eso, que es pre­cisa­mente el pun­to.

El género no te define; tu con­tribu­ción lo hace.

Pero, ¿por qué es tan impor­tante que las orga­ni­za­ciones y la indus­tria en gen­er­al adopten la diver­si­dad?

Para mí, se debe a que la uni­formi­dad cría estancamien­to. Y en esta indus­tria, el estancamien­to sig­nifi­ca que te quedas muy atrás, muy ráp­i­da­mente.

Si te rodeas de per­sonas que se ven, pien­san y actúan igual, seguirás pro­ducien­do los mis­mos resul­ta­dos. La diver­si­dad (de género o de otro tipo) intro­duce fric­ción, nuevas per­spec­ti­vas y con­duce a deci­siones difer­entes.

La igual­dad no es cari­dad; es estrate­gia. La indus­tria del iGam­ing espe­cial­mente nece­si­ta más voces diver­sas porque esta­mos desar­rol­lan­do pro­duc­tos para audi­en­cias que no son uni­formes. Cuan­do el lid­er­az­go refle­ja esa real­i­dad, la cre­ativi­dad y la toma de deci­siones se vuel­ven más agu­das y refi­nadas.

Esto es algo de lo cual el Grupo Veli se ha ben­e­fi­ci­a­do real­mente.

Ten­er mujeres en puestos de alta direc­ción ha apor­ta­do un tono difer­ente al lid­er­az­go: más empatía pero sin perder clar­i­dad.

Por ejem­p­lo, var­ios de nue­stros equipos de pro­duc­to y opera­ciones lid­er­a­dos por mujeres son cono­ci­dos inter­na­mente por su cohe­sión excep­cional­mente alta y un rit­mo de inno­vación inigual­able.

No se tra­ta de “habil­i­dades blandas”, se tra­ta de un lid­er­az­go equi­li­bra­do. Cuan­do tienes diver­si­dad en la cima, tomas deci­siones mejores y más sostenibles porque ves los prob­le­mas a través de más de una per­spec­ti­va.

Como líder femeni­na en la indus­tria del iGam­ing, tomo mi respon­s­abil­i­dad de inspi­rar a otros muy en serio y tra­ba­jo duro para apo­yar a otras per­sonas. Creo que la mejor man­era de hac­er esto es lid­eran­do con el ejem­p­lo.

A menudo escu­cho de mis miem­bros del equipo y cole­gas que verme equi­li­brar ser madre de dos hijos, via­jar por el mun­do, hac­er deporte, horn­ear gal­letas para mis hijos y aún así man­ten­er un rol de niv­el C, lo hace sen­tir real para ellos, que no es algún con­cep­to abstrac­to de “equi­lib­rio entre tra­ba­jo y vida”, sino algo alcan­z­able cuan­do la cul­tura empre­sar­i­al real­mente lo apoya.

Para mí, se tra­ta de mostrar que no tienes que ele­gir entre ser ambi­cioso y ser humano. Puedes con­stru­ir y lid­er­ar equipos efi­cientes, ten­er una car­rera que te desafíe, y aún así man­ten­er el resto de tu vida intac­ta, siem­pre que la cul­tura de la empre­sa y el entorno lab­o­ral lo per­mi­tan.

Más allá de eso, tra­to de abrir puer­tas para otras mujeres: recomendán­dolas para opor­tu­nidades, invitán­dolas a pan­e­les o sim­ple­mente recordán­doles que no nece­si­tan per­miso para ser vis­i­bles.

A veces, el apoyo más poderoso es nor­malizar el éxi­to que se ve difer­ente del pro­totipo mas­culi­no tradi­cional.

No creo que las mujeres nece­siten un “tra­to espe­cial” en el iGam­ing, solo nece­si­ta­mos las mis­mas condi­ciones para demostrar lo que ya podemos hac­er. Y el Grupo Veli es un ejem­p­lo de cómo se ve eso en la prác­ti­ca.

En últi­ma instan­cia, cuan­tas más empre­sas pasen de los esló­ganes a la sus­tan­cia, más rápi­do dejare­mos de hablar de “líderes femeni­nas” y sim­ple­mente hablare­mos de líderes.

Más temas para explo­rar:

Publicado en:

Categories
Noticias de Socios