El presidente Luiz Inácio Lula da Silva cumplió su amenaza de campaña electoral y prohibió las apuestas deportivas y los juegos en línea en Brasil, una medida drástica que tendrá un impacto devastador en el quinto mayor mercado de apuestas del mundo que había avanzado rápidamente después de que su gobierno regulara la industria hace menos de dos años.
La prohibición ya está en vigor, pero el efecto duradero de la Medida Provisional 1.394/2026 es incierto. Para convertirse en ley, debe ser aprobada por el Congreso en un plazo de 120 días, de lo contrario quedará sin efecto.
Aun así, los operadores de 188 sitios de apuestas licenciados en la próspera industria brasileña de apuestas deportivas de cuota fija están en pánico, al igual que el fútbol, el deporte favorito del país. Prácticamente todos los principales clubes dependen de patrocinios multimillonarios de operadores de apuestas para pagar a sus jugadores.
Actualmente, este mercado valorado en US$7.000 millones (los ingresos GGR de las empresa legales alcanzó R$37.000 millones en 2025) tiene apenas 10 días para cerrar sus operaciones.
Los apostadores ya no se pueden realizar depósitos. Toda la publicidad debe ser retirada antes del 6 de octubre, cuando los sitios y aplicaciones serán bloqueados. Y los bancos utilizados por los operadores tendrán del 9 al 14 de octubre para devolver los saldos restantes, apuestas pendientes y los premios de apuestas ya resueltas. La publicidad de apuestas deportivas quedará prohibida a partir del 6 de octubre, con penas de cárcel de hasta seis años para quienes infrinjan la ley.
Grandes marcas mundiales en la mira
La medida no hace mención a la devolución de los R$30 millones de reales (US$5.79 millones) pagados al gobierno por cada licencia para operar en Brasil cuando el mercado de apuestas de cuota fija y juegos en línea fue formalmente regulado por este mismo gobierno desde el 1 de enero del año pasado. Algunas de las marcas más grandes del mundo, como Betano (Kaizen Gaming), bet365, Flutter Entertainment, Entain y Superbet, se enfrentan a la posibilidad de tener que abandonar Brasil poco tiempo después de haber iniciado sus operaciones legales en el país.
Con reglas claras establecidas en Brasil, operadores nacionales e internacionales instalaron operaciones en el país, pagaron las licencias correspondientes al Estado e invirtieron en tecnología, cumplimiento normativo y creación de empleos, invirtiendo millones de dólares que ahora están en peligro de perderse.
Lula anunció la prohibición cuando las encuestas muestran que está perdiendo la reelección frente al senador de derecha Flávio Bolsonaro, el hijo mayor del expresidente Jair Bolsonaro, en las elecciones del 4 de octubre. Su rival acusó a Lula de practicar una “estafa electoral” por anunciar la prohibición de las apuestas deportivas online a solo nueve días de los comicios.
En las últimas semanas, Lula intensificó sus ataques contra las apuestas como un “cancer” social que debía ser extirpado,. “La sociedad quedó completamente desprotegida. Este país, que estaba en contra de los casinos y las peleas de gallos, llevó el casino a las casas de las personas”, dijo Lula en campaña.
Quebrantamiento de confianza
Para la industria de apuestas, revocar autorizaciones otorgadas por el propio Estado es una ruptura de confianza que genera un ambiente de profunda inseguridad jurídica. Este giro total genera una enorme responsabilidad de indemnización y litigios judiciales para el Estado, ya que se espera que las empresas demanden ante los tribunales. La Asociación Nacional de Juegos y Loterías (ANJL) anunció que impugnará la medida en la justicia.
Expertos no ven que los tribunales reviertan la prohibición de Lula sobre las apuestas en línea, aunque el Congreso podría abolirla o al menos modificarla para excluir las apuestas deportivas y solo prohibir los juegos en línea.
La prohibición total de exhibir marcas y patrocinios, que entrará en vigor el 6 de octubre, provocará la cancelación inmediata de cientos de contratos deportivos y mediáticos a lo largo de todo el mayor mercado deportivo de América Latina.
Y si no se revierte la prohibición, se prevén despidos masivos y una contracción inmediata en sectores paralelos —como tecnología, métodos de pago, turismo, medios, publicidad y la propia industria deportiva. Nada menos que (14 de los 20 principales clubes de fútbol de Brasil tienen como principal patrocinador a una casa de apuestas. La prohibición de la publicidad y patrocinios eliminará una enorme fuente de ingresos que ahora dependerá del reemplazo de patrocinadores y cualquier decisión judicial.
Favorece al mercado negro
Para el gobierno, cuyo Ministerio de Hacienda había mostrado preocupación por el impacto negativo en la recaudación fiscal, los ingresos tributarios del sector de apuestas caerán a cero, ya que los apostadores se trasladarán a plataformas clandestinas offshore no autorizadas. Reuters reportó que el gobierno recaudó cerca de BRL$10.000 millones (US$1.93 mil millones) en impuestos y licencias del sector en 2025.
Aunque el ministerio advirtió sobre esta pérdida fiscal multimillonaria en un país con un importante déficit presupuestario, Lula restó importancia a esa pérdida de ingresos. El presidentea sostiene que la sociedad brasileña se beneficiará de una menor exposición a los daños relacionados con el juego debido a la adicción a las apuestas y el endeudamiento de los hogares.
Pero organizaciones de apuestas como ANJL y el Instituto Brasileño de Juego Responsable (IBJR), que agrupa a los mayores operadores internacionales, aseguran que la demanda de apuestas no desaparecerá.
Advierten que los apostadores brasileños simplemente trasladarán su actividad al mercado clandestino, eximiendo así a las empresas del pago de impuestos en Brasil.
Los clientes buscarán plataformas ilegales para apostar, y hay muchas, a pesar de los esfuerzos del gobierno para bloquear sitios extranjeros. Ya las autoridades han bloqueado 66,000 dominios ilegales, y vuelve a surgir.
Golpe a la recaudación fiscal
Un estudio de LCA Consultoria, la mayor consultora económica de Brasil, proyecta que prohibir todo el mercado regulado eliminaría hasta R$73.000 millones de reales (unos US$14.000 millones) en recaudación tributaria entre 2027 y 2030, considerando la migración del 100% de la demanda hacia el mercado ilegal, que actualmente representa el 41% del volumen de apuestas en el país.
La prohibición suma a Brasil a un escenario global de inestabilidad en la industria mundial de apuestas. Se ha registrado una pérdida progresiva de capitalización de mercado entre los principales operadores multinacionales que cotizan en las bolsas internacionales (NYSE, Nasdaq, LSE), agravado por las crecientes regulaciones y aumentos fiscales en Reino Unido y Estados Unidos.
Las empresas multinacionales de juego están anunciando recortes de ingresos tras los aumentos de impuestos en mercados clave y reveses regulatorios en India y ahora en Brasil, que se ha convertido en una fuente de inestabilidad, en lugar del mercado maduro y regulado que prometía ser.
Fortalece redes criminales
Los datos muestran que prohibir la actividad no protege a la sociedad. Por el contrario, deja a los ciudadanos desprotegidos y fortalece a las plataformas extranjeras y a las redes criminales. La migración de las apuestas hacia operadores no autorizados reduce la trazabilidad y la supervisión financiera del gobierno.
La existencia de empresas identificadas y sujetas a obligaciones en Brasil provee de instrumentos de fiscalización y rendición de cuentas que se pierden bajo la prohibición.
“La prohibición no acaba con las apuestas en Brasil, pero sí con la protección de quienes apuestan. Prohibirlas no protege al apostador; solo lo empuja a entornos sin supervisión,” dijo la Asociación Nacional de Juegos y Loterías.
“Estas apuestas no cesarán con una medida provisional; simplemente se trasladarán a entornos no controlados que aceptan menores y tarjetas de crédito. Además, el mercado ilegal brasileño presenta un factor agravante: ha sido explotado por el crimen organizado para perpetrar estafas digitales contra la población más vulnerable”, subrayó el comunicado de la ANJL.








