Sorpresivamente, comandos especiales enviados por Donald Trump “capturaron” al presidente autoritario de Venezuela, Nicolás Maduro, en la madrugada del sábado y lo llevaron esposado a Nueva York para enjuiciarlo por corrupción ligado al narcotráfico.
Su remoción por Estados Unidos abre oportunidades para el poco conocido sector de juego en Venezuela, donde hay casinos pero las apuestas online se hacen mayormente con operadores autorizados offshore en lugares como Curazao.
Esta apertura dependerá de la estabilidad económica, política y regulatoria que consigan establecer los sucesores de Maduro en un país muy dividido por el chavismo y en una transición aún por definir.
Lo fundamental para el sector es cuán rápido se pueda reducir el aislamiento internacional de Venezuela, levantar sanciones, abrir el acceso bancario y atraer inversión extranjera para que surja una industria de iGaming y apuestas deportivas.
Transisión ordenada
Para esto el mejor escenario es una transición ordenada con pleno reconocimiento internacional. Los pagos y la liquidez mejorarán rápidamente si un nuevo gobierno logra un alivio más amplio de las sanciones y recupera la confianza de la banca corresponsal. De esta manera, a los operadores y proveedores les será más fácil mover dinero, incorporar PSP, liquidar afiliados y operar con canales de tarjetas y billeteras más limpios.
Las sanciones a Venezuela son administradas por la OFAC norteamericana que puede decidir qué instituciones financieras y proveedores están dispuestos a operar en el mercado.
En una transición ordenada, es más probable que se establezca un marco real y transparente para el juego online que no existe hoy en día.
Venezuela cuenta con una base legal establecida para el juego presencial con las ley de 1997 que permitió a los casinos operar, y existe una estructura con una comisión nacional que regula a los casinos, salas de bingo y tragamonedas, pero el mercado online ha tenido durante mucho tiempo una situación irregular dominada por la incertidumbre y la crisis económica del país.
Se espera que un gobierno de transición interesado en generar ingresos fiscales impulsaría licencias claras para el iGaming y apuestas deportivas. Esto reduciría el actual riesgo país, atrayendo a operadores internacionales grandes, proveedores de plataformas certificados y socios locales auditados, en lugar del actual mercado negro.
Son pocas las empresas de juegos de azar formalmente establecidas en Venezuela con licencia local. La mayor parte de la actividad se realiza a través de plataformas offshore y en el mercado negro.
Empresas multinacionales como BetWinner, Melbet, 1xBet, Stake, bet365 aceptan jugadores venezolanos, pero operan con licencias offshore.

“De cara al futuro, cualquier resurgimiento significativo de la actividad de juegos de azar privados en Venezuela dependerá de estructuras institucionales y legales más amplias, incluyendo una mayor seguridad jurídica y protección para los inversores,” dijo a iGamingFuturo Lay-Yun García Kong, consultora legal especializada en regulación de juegos de azar y apuestas en España y Latinoamérica.
“Sin estos cambios estructurales, Venezuela sigue siendo un mercado con demanda latente, pero con condiciones limitadas para la inversión sostenible,” sostuvo.
Una apertura real de mercado del juego en Venezuela tembién necesitaría una actualización de las reglas de publicidad, porque la ley actual la prohíbe.
Pocos casinos físicos, crece interés en iGaming
El impulso del gobierno de Maduro para reabrir los casinos y salas de bingo en 2020–2021, después de una década de ser prohibidos por Hugo Chávez en 2011, muestra que el juego se ha utilizado como palanca de divisas duras y turismo. Por lo tanto, se espera que cualquier gobierno sucesor también vería al gaming como una herramienta fiscal y establecería una regulación más transparente.
El mercado de juego presencial en Venezuela es muy pequeño en comparación con otros países de América Latina. Según datos disponibles, los ingresos anuales de los casinos rondan los US$4 millones de dólares al año, una cifra mínima a nivel regional. Actualmente operan sólo 5 casinos en el país, y el mercado ha estado históricamente limitado por regulaciones estrictas y por las dificultades económicas de Venezuela.
Por no estar regulado, es imposible cuantificar el mercado del juego online o la GGR del sector. Los casinos online y las casas de apuestas deportivas no están legalizados ni regulados, lo que crea una zona gris en la que los jugadores buscan las plataformas offshore.
Fuentes locales indican que hay un crecimiento del interés en el iGaming entre jugadores venezolanos, impulsado por el uso del móvil y la escasez de alternativas de entretenimiento presenciales, pero no existe una infraestructura local sólida.

Sin embargo, acuerdos entre proveedores internacionales y plataformas locales, como por ejemplo Booming Games con JuegaenLínea, reflejan un interés estratégico creciente por el jugador venezolano, a pesar de la incertidumbre regulatoria.
JuegaenLínea es uno de los operadores más grandes de casino online en Venezuela, con apuestas deportivas, juegos de casino y otros productos típicos de iGaming (slots, crupier en vivo, etc.). Su fundador y CEO Gerardo Alcega fue quien lideró la expansión de Booming Games en Latinoamérica a través de JuegaenLínea, y principalmente en Venezuela.
Otra plataforma de casino y apuestas deportivas en línea muy activa en Venezuela es MiCasino, que tiene sede en Caracas pero opera bajo una licencia de juego emitida en Curazao. Ofrece bonos de bienvenida en bolívares y promociones específicas al mercado venezolano.
En sitios de reseñas como Trustpilot, las opiniones son mixtas o negativas: varios usuarios reportan dificultades para retirar fondos o problemas con el servicio al cliente. Sin regulación de los métodos de pago usados en Venezuela, no hay garantías o protección legal para los jugadores dentro del país.
Aún sin garantías, hay abundante demanda de iGaming en Venezuela. Uno pensaría que la actividad se desplomaría tras el operativo contra Maduro. Todo lo contrario, según la empresa de datos Blask, cuyo índice diario se mantuvo alto entre el 1 y 4 de enero. Sí cayó un 5 % el día de ataque, pero se recuperó al día siguiente sin indicios de ruptura en un mercado que crece, pese a su concentración: las tres principales marcas, lideradas por Triunfo Bet, controlan el 85 % del interés de los usuarios.

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