Después de que el mercado de apuestas online se legalizara y proliferaran los operadores tanto legales como ilegales antes de la regulación entrar en vigor el año pasado, la presencia de casas de apuestas en el fútbol brasileño creció explosivamente, y casi todos los clubes de Serie A estaban patrocinados por estas empresas.
Pero al iniciarse la temporada 2026, solo 12 de los 20 clubes tenían patrocinadores de apuestas en la camiseta, frente a 18 el año anterior, lo que representa una caída de alrededor del 33 % del total de acuerdos en el Brasilerao. Qué está pasando?
Una de las ausencias más notables es en la camiseta de Santos, el antiguo equipo de Neymar y ahora de Gabigol. El club aún negocia quién reemplazará a su anterior patrocinador principal, 7k. Lo mismo ocurre con Grêmio, Internacional, Vasco y Bahía.
El descenso de patrocinios de apuestas en los clubes de fútbol se debe a múltiples factores. La fase de saturación y gasto agresivo ha llegado a un punto de inflexión, influido por la regulación, los márgenes comerciales más ajustados, mayores riesgos contractuales y la búsqueda de modelos de ingresos más sostenibles a largo plazo.
Según los expertos, el fin del boom se debe a cambio estructurales: el aumento de los impuestos y el riesgo de que aumenten aún más, junto con todos los nuevos requisitos de la normativa ha traído una corrección en el mercado, dijo a iGamingFuturo André Gelfi, gerente general de Betsson Brazil.
“Llos precios estaban muy inflados debido a la inminencia de la entrada en vigor de la normativa y al entusiasmo de los nuevos actores que entran al mercado. Esto ya no es así,” señaló.

“Básicamente, se ha producido una corrección, lo cual es natural considerando que el riesgo ahora es mayor y la situación económica es peor. La combinación de estos dos factores, junto con la realidad de las nuevas cifras, está provocando un ajuste de precios. Esto ya es una realidad. Las conversaciones están en otro nivel ahora. Así que, sin duda, hubo una corrección”, afirmó Gelfi.
Por su parte, Amilton Noble, director ejecutivo de Hebara S.A., que ha venido advirtiendo sobre la excesiva carga tributaria para las empresas más vulnerables, indicó que todos los equipos que perdieron patrocinio (excepto el Vasco, que contaba con Betfair) fueron patrocinados por operadores brasileños de tamaño mediano, muchos de ellos incluso desconocidos.
“El mercado brasileño está muy inflado. Los valores son irreales porque se definieron cuando el mercado no estaba regulado antes de 2025 y las empresas no pagaban impuestos en Brasil, sino en los países donde tenían licencia. El nivel impositivo brasileño es mucho más alto y se registró un aumento en Brasil a principios de enero.”, dijo Noble.
“Muchas pequeñas y medianas empresas creían que patrocinar a los equipos sería suficiente para impulsar sus marcas. Esto no fue suficiente para cubrir los altos costos de los patrocinios”, añadió.

“Además, el peso del mercado ilegal sigue siendo considerable, lo que reduce los ingresos de los sitios regulados. Esto genera una crisis sistémica para los pequeños operadores que no tienen liquidez para invertir”, explicó Noble.
Al inicio, muchos operadores invirtieron agresivamente para ganar visibilidad y cuota de mercado —pagando cifras muy altas por derechos de patrocinio— pero ahora enfrentan costos más altos en adquisición de clientes y márgenes más ajustados en el mercado brasileño. La etapa de gasto sin límites para ganar marca va cediendo ante la necesidad de rentabilizar operaciones.
El avance de la regulación de apuestas deportivas en Brasil, incluyendo restricciones sobre cómo y dónde pueden activarse las campañas publicitarias de operadores, afecta directamente la visibilidad y valor de los patrocinios en el fútbol y en eventos de gran audiencia. Además, han habido recientes iniciativas políticas para limitar o prohibir publicidad de casas de apuestas en espacios públicos y deportivos, lo que genera incertidumbre entre los operadores y clubes.
Pixbet y Flamengo
También ha habido situaciones puntuales donde acuerdos se han visto tensionados o cancelados por cuestiones financieras o de cumplimiento de contrato. Por ejemplo, el patrocinio entre Pixbet y Flamengo enfrentó dificultades de pago y terminó anticipadamente, lo cual sirvió de advertencia para otros operadores. La asociación estrecha entre un club y una plataforma de apuestas deportivas suscitó sospechas de conflicto de intereses.
Con el apogeo de las casas de apuestas ya superado, varios clubes están explorando patrocinadores alternativos o renegociando mejores términos, en lugar de aceptar automáticamente ofertas de operadores de apuestas con tarifas cada vez menos atractivas.
Esto no implica que los grandes clubes hayan perdido todos sus patrocinios, pero sí que: Algunos equipos terminaron sus contratos con operadores de apuestas y aún no han renovado ni reemplazado esos acuerdos. Otros han decidido buscar patrocinadores de otros sectores u optar por espacios publicitarios más diversificados.
Flamengo firmó un contrato histórico con una casa de apuestas que llegó a ser uno de los acuerdos más altos en Brasil, superando valores tradicionales del mercado. Sin embargo, ese patrocinio pasó por incertidumbres regulatorias: la marca de apuestas estuvo suspendida temporalmente por decisiones judiciales relacionadas con su licencia de operación en Brasil, lo que causó que el club tuviera que defender su derecho a exhibir el logo durante partidos.
Actualmente, Flamengo sigue teniendo un patrocinador de apuestas muy importante, Betano, pero este tipo de incertidumbres legales y regulatorias debilita la estabilidad de ingresos y puede hacer que otros clubes sean más cautos con acuerdos similares.
Botafogo, el campeón de la Copa Libertadores, acordó su principal patrocinio con VBet, propietario de Parimatch, anterior patrocinador principal del club, por un monto estimado en R$55 milliones por año, unos US$8.87 millones).
Corinthians es un ejemplo de volatilidad en acuerdos grandes: cerró en 2024 un contrato muy grande con VaideBet (alrededor de R$370 millones o US$70 millones por 3 años), considerado uno de los más altos de la historia del fútbol brasileño. Sin embargo, ese contrato fue rescindido por el operador tras preocupaciones legales/investigativas relacionadas con la empresa intermediaria. El club tuvo que firmar un nuevo acuerdo con otra casa de apuestas (Esportes da Sorte), aunque con cifras distintas al contrato original.









