El iGaming en Sudamérca ha crecido rápidamente y la región ya no se considera emergente, sino un territorio en transición hacia la madurez regulatoria. La regulación ya está establecida en los mercados más importantes y el enfoque ahora está en la tributación, la fiscalización y la canalización, según el informe de SoftSwiss sobre tendencias de los mercados globales de juego para 2026.
En los mercados no regulados de la región, donde se opera sin leyes específicas o con normativas antiguas, el riesgo es mayor para los operadores y la competencia es más “salvaje”, señala el informe.
A diferencia de Europa, donde el juego en computadoras (desktop) tuvo una época dorada, en América del Sur predomina desde el inicio el móvil. Según el informe, más del 70% de la población tiene un smartphone, por lo que advierte que las plataformas que no estén optimizadas para redes móviles (a veces inestables) fracasarán, y que las aplicaciones ligeras son vitales.
El informe indica que la regulación es una ventaja y una herramienta de marketing: refuerza el mensaje de que el dinero del apostador está más seguro. Además, el sello de regulación local aumenta drásticamente la conversión de usuarios en una región donde existe cierta desconfianza histórica sobre si los jugadores recibirán sus pagos, debido a años de operación en mercados no regulados.
Las apuestas deportivas son la vía más popular para atraer nuevos jugadores al iGaming, impulsadas por la fuerte cultura futbolística de la región. De hecho, SoftSwiss sugiere que las microapuestas (es decir, apuestas in-play realizadas una vez iniciado el partido, como apostar al próximo córner) se adoptan más rápidamente en América Latina que en otras regiones más conservadoras.
En resumen, para 2026 el informe concluye que los sistemas de pago y el marketing son tan importantes como contar con una licencia para operar.
Esto se observa especialmente en Brasil, el mayor mercado de la región, regulado a partir de enero de 2025. Allí, los operadores ya no pueden depender de licencias extranjeras (como Curazao o Malta) para operar legalmente, ya que la licencia local es obligatoria. Brasil —al igual que Colombia y Perú— cuenta con marcos regulatorios claros, por lo que la estrategia debe centrarse en el cumplimiento.
Con más de 212 millones de habitantes y una penetración de internet superior al 86%, Brasil se consolida como el mercado de iGaming más grande de Latinoamérica y uno de los principales del mundo, aunque aún necesita mejorar su infraestructura.
SoftSwiss observa un proceso de reformas en curso en Brasil que aumenta el control de los canales de pago, intensifica la lucha contra el lavado de dinero y restringe la publicidad. La mayor preocupación es el incremento del impuesto sobre los ingresos brutos del juego (GGR) del 12% al 18%, lo que podría elevar la carga tributaria total al 30%-40%.
En Colombia, el mercado de iGaming quedó desestabilizado por la decisión del gobierno de introducir el IVA a los depósitos de los jugadores mediante decreto.
En Perú, en cambio, se buscó la madurez del mercado sin sobresaltos. El gobierno optó por un enfoque gradual y mantuvo el impuesto al consumo del 0,3% hasta mediados de año, antes de decidir aumentos.
En Argentina, el mercado sigue fragmentado: las provincias avanzan con las autorizaciones, pero en el Congreso también progresan iniciativas federales para restringir la publicidad, según SoftSwiss.









