El Congreso de Brasil actualmente tramita una serie de proyectos de ley para endurecer la regulación de las apuestas online en el país, con dos nuevas propuestas introducidas la semana pasada (PL 2.478/2026 en la Cámara y PL 2.470/2026 en el Senado) que buscan restringir la publicidad y patrocinio de los operadores de bets y catalogar los juegos online como productos de alto riesgo para la salud pública.
Las propuesta legislativas viene tanto de la derecha como la izquierda, en un escenario político de año electoral donde los partidos se unen a la presión originada en los grupos religiosos y los evangélicos en particular.
Además, el Presidente Lula, quien planea buscar un cuarto mandato presidencial, se ha manifestado a favor de una prohibición de la publicidad de las apuestas online, e incluso sugirió una prohibición total. Hace poco afirmó: “Se depender de mim, a gente fecha as Bets”.
La clase política ha encontrado que las apuestas deportivas son un blanco fácil en un ambiente de insatisfacción social generado por la situación económica. En el debate público, las apuestas deportivas que han crecido explosivamente en Brasil en pocos años, son responsabilizadas por el aumento del endeudamiento de la familias brasileras sin tomar en cuenta factores económicos como la inflación, las tasas de interés altas y la pérdida de poder de comprar de la populación.
La presión política ignora el funcionamiento del mercado regulado de apuestas desde el año pasado y enfoca el combate de las plataformas clandestinas off-chore, la prevención del vicio en el juego y la protección de menores. La insólita convergencia de izquierda y derecha en torno de la misma pauta busca la revisión o cambio radical en la regulación de las apuestas.
Los dos proyectos de ley protocolizados el martes 19 de mayo tienen como objetivo modificar la Ley nº 14.790/2023 que regulamenta las apuestas online en el país, enfocando el fortalecimiento de la protección de la salud mental, del consumidor y la economía familiar, ampliando el alcance de las regulaciones.

En el Senado, el PL n.º 2.470/2026 fue firmado por la senadora evangélica Damares Alves, el ex vice-presidente Hamilton Mourão, ambos del partido derechista Republicanos, pero también por el senador Humberto Costa del Partido de los Trabajadores (PT) de Lula, y el senador Izalci Lucas del Partido Liberal del ex presidente Jair Bolsonaro.
En la Cámara de Diputados, el mismo día se presentó el PL n.º 2.478/2026, con texto casi idéntico al que fue presentado en el Senado. Contó con el apoyo de los diputados Pedro Campos y Tabata Amaral del Partido Socialista (PSB), y otros del PT, del PSOL, y de los Republicanos.
En ambos textos proponen crear un régimen más restrictivo para el mercado de apuestas, con prohibiciones a la publicidad, limitaciones a los patrocinios, reglas de clasificación de riesgo, obligaciones relacionadas con la salud pública, sanciones y justificaciones alineadas.
Otros tres proyectos ya estaban en trámite en el Congreso. En la Cámara de Diputados, un proyecto de ley propone la prohibición de la explotación, oferta y promoción de apuestas en todo el país, además de revocar disposiciones del actual marco legal del sector. El texto también endurece las reglas sobre intermediación y publicidad, incorporando mecanismos de bloqueo y responsabilización de los agentes de la cadena de apuestas.
En el Senado, dos iniciativas siguen una línea regulatoria complementaria. El senador Eduardo Girão presentó el PL n.º 1.018/2026, que restringe mecanismos de incentivo al usuario, como cashback, programas VIP y gamificación, con el objetivo de reducir los estímulos al consumo continuo.
Por su parte, la senadora Damares Alves de los Republicanos, lidera una propuesta anterior, basada en un texto del senador Randolfe Rodrigues del PT, que prohíbe de frente la publicidad de apuestas en todo el territorio nacional.
Quien expresó de manera más contundente la oposición creciente a los bets en el Congreso brasileño fue el diputado Luiz Carlos Hauly en un discurso encendido, duro y hostil en una audiencia el miércoles pasado. Calificó al mercado de iGaming como una “desgracia” y una “maldición que cayó sobre Brasil”, se refirió a los operadores de apuestas y juegos como “malditos” y defendió proyectos para extinguir el sector en el país.










