El mercado regulado brasileño creció rápidamente hasta alcanzar un volumen de apuestas estimado en R$40.000 millones al año antes de la prohibición decretado por el Presidente Lula da Silva el 25 de septiembre, según datos de H2 Gambling Capital publicados en un informe de la International Betting Integrity Association (IBIA).
Ahora se calcula que R$25.000 millones (US$4.900 millones) migrarán a plataformas offshore sin licencia en Brasil, y que el mercado ilegal del país crecerá de R$17.000 millones (US$3.300 millones) antes de la prohibición hasta alcanzar unos R$42.000 millones (US$8.250 millones).
La IBIA, basada en Bruselas, dice en su informe que Brasil se expone a perder mucho más que el mercado regulado de bets que construyó con cuidado: la prohibición de las apuestas de cuota fija va a impactar al fútbol, gran deporte nacional, y socavar los esfuerzos por combatir el amaño de partidos.
La IBIA es una asociación global sin ánimo de lucro fundada en 2005 que actúa como la principal voz mundial en materia de integridad para la industria de las apuestas deportivas reguladas.
El 25 de septiembre, Brasil impuso una prohibición a nivel nacional sobre las apuestas de cuota fija —incluidas las apuestas deportivas y los juegos en línea—, tan solo 21 meses después de haber abierto su mercado regulado. La medida se encuentra actualmente en fase de aplicación, mientras el Congreso evalúa si debe convertirse en permanente o ser derrubado.
Al desplazar la actividad de las apuestas fuera de la supervisión regulatoria, la prohibición debilita los mecanismos destinados a detectar y prevenir el amaño de partidos, dijo el CEO de IBIA, Khalid Ali, quien analizó las consecuencias para la integridad deportiva, los consumidores y el mercado regulado a partir de evaluaciones regulatorias, estimaciones de mercado y datos sobre apuestas sospechosas.
“Por este motivo, hacemos un llamamiento al Congreso para que reconsidere la Medida Provisional n.º 1.394/2026 mediante una evaluación rigurosa y basada en evidencia de sus riesgos e impactos, respaldada por un diálogo abierto con la industria”, dijo Ali.

“Se debe mantener la cooperación entre las autoridades públicas, los organismos deportivos y los supervisores independientes de integridad, mientras que los esfuerzos de fiscalización deben centrarse en bloquear a los operadores clandestinos en el extranjero para proteger a los usuarios, la recaudación fiscal y la integridad del mercado”, señaló.
En menos de dos años, Brasil autorizó 88 operadores de bets, implementó requisitos de identificación de usuarios, persiguió sitios de apuestas y canales de pago ilegales y estableció un sistema centralizado de autoexclusión. En lo que respecta al deporte, se exigió a los operadores con licencia monitorear las apuestas sospechosas, notificar cualquier anomalía e integrarse con organizaciones nacionales o internacionales de monitoreo de la integridad deportiva.
La evaluación comparativa de marcos regulatorios elaborada por IBIA otorga a Brasil una calificación de 77 sobre 100, situándolo entre Portugal (68) y Gran Bretaña (86). Para un mercado tan joven, esto representa un progreso muy significativo, afirmó Khalid Ali









