iGaming y economía informal en Centroamérica


El desar­rol­lo sostenible del iGam­ing en Cen­troaméri­ca se enfrenta a grandes desafíos, sien­do la economía infor­mal uno de los prin­ci­pales obstácu­los, aunque este con­tex­to tam­bién abre opor­tu­nidades para las indus­trias dig­i­tales emer­gentes.

En una región donde mil­lones de per­sonas aún tra­ba­jan fuera del sis­tema fis­cal, el crec­imien­to de los jue­gos de azar en línea se pro­duce sobre la mis­ma base de infor­mal­i­dad que dom­i­na gran parte de la economía tradi­cional.

El iGam­ing ha gana­do ter­reno gra­cias al aumen­to del acce­so a Inter­net, los pagos dig­i­tales y el uso gen­er­al­iza­do de telé­fonos móviles. Sin embar­go, su expan­sión a menudo ocurre sin una reg­u­lación clara ni una super­visión efec­ti­va, lo que gen­era un eco­sis­tema híbri­do entre la for­mal­i­dad y la infor­mal­i­dad.

Según la Comisión Económi­ca para Améri­ca Lati­na y el Caribe (CEPAL), más del 60 % de la población acti­va de Cen­troaméri­ca tra­ba­ja en la economía infor­mal, sin seguri­dad social ni reg­istro fis­cal. En país­es como Guatemala (83 %) y Hon­duras (82 %), la cifra es aún más alar­mante, mien­tras que en El Sal­vador y Nicaragua se mantiene cer­ca del 70 %.

Este niv­el de infor­mal­i­dad limi­ta la capaci­dad de los gob­ier­nos para recau­dar impuestos, fis­calizar activi­dades dig­i­tales o pro­te­ger al con­sum­i­dor. En este con­tex­to, el iGam­ing, que depende de las transac­ciones elec­tróni­cas y la pub­li­ci­dad dig­i­tal, se con­vierte en un ejem­p­lo per­fec­to de cómo la infor­mal­i­dad puede trasladarse al entorno vir­tu­al.

El iGam­ing está en la fron­tera de la for­mal­i­dad

El atrac­ti­vo del iGam­ing rad­i­ca en su acce­si­bil­i­dad. Cualquier per­sona con un telé­fono inteligente puede apos­tar en platafor­mas inter­na­cionales, muchas de las cuales oper­an des­de juris­dic­ciones con licen­cias flex­i­bles o sin licen­cia local. Esto les per­mite acep­tar méto­dos de pago alter­na­tivos, como crip­tomonedas o bil­leteras elec­tróni­cas, que elu­den el sis­tema ban­car­io tradi­cional.

Según el Informe Uplat­form 2024 sobre el iGam­ing en Lati­noaméri­ca, gran parte de las opera­ciones en país­es como Guatemala, Hon­duras y Nicaragua se real­izan fuera de los mar­cos reg­u­la­to­rios nacionales y los flu­jos financieros rara vez se declar­an en los sis­temas fis­cales locales. Esta situación provo­ca pér­di­das trib­u­tarias, debili­ta la con­fi­an­za de los usuar­ios y aumen­ta la brecha entre la economía for­mal y la dig­i­tal.

Simultánea­mente, los con­sum­i­dores tien­den a preferir estas platafor­mas infor­males debido a que ofre­cen bonifi­ca­ciones más gen­erosas y menos restric­ciones, sin necesi­dad de ver­i­ficar la iden­ti­dad o el ori­gen de los fon­dos. El prob­le­ma es que esas ven­ta­jas aparentes escon­den ries­gos serios: fal­ta de pro­tec­ción ante fraudes, ausen­cia de límites de gas­to y exposi­ción a pub­li­ci­dad no reg­u­la­da.

Impacto económi­co y social

La infor­mal­i­dad del iGam­ing, es decir, de las activi­dades de apues­tas en línea, gen­era un doble efec­to. Por un lado, impi­de que los esta­dos capten recur­sos fis­cales en un sec­tor de rápi­do crec­imien­to y, por otro, les deja sin her­ramien­tas efec­ti­vas para pre­venir el blan­queo de cap­i­tales, el fraude dig­i­tal y la ludopatía. Sin con­trol ni super­visión, no es posi­ble medir el impacto real en la economía ni aprovechar el poten­cial del sec­tor para crear empleo for­mal.

Según el Ban­co Mundi­al (2023), si los país­es cen­troamer­i­canos lograran reducir la infor­mal­i­dad lab­o­ral en diez pun­tos por­centuales, podrían aumen­tar has­ta un 1,2 % su PIB anu­al, lo que se tra­duciría en una may­or recau­dación y pro­duc­tivi­dad. Apli­ca­do al iGam­ing, esto sig­nifi­caría mil­lones de dólares en ingre­sos fis­cales que hoy se pier­den en la economía infor­mal.

La for­mal­ización del iGam­ing en Cen­troaméri­ca requiere una estrate­gia inte­gral. Para poder adap­tarse a la real­i­dad dig­i­tal, los gob­ier­nos deben actu­alizar sus leyes e incluir defini­ciones claras sobre las apues­tas en línea. Además, deben estable­cer mecan­is­mos de super­visión remo­ta y adap­tar los mar­cos trib­u­tar­ios.

Además, es esen­cial la colab­o­ración públi­co-pri­va­da. Los oper­adores inter­na­cionales pueden trans­ferir conocimien­tos, her­ramien­tas de cumplim­ien­to y mejores prác­ti­cas a los actores locales, lo que for­t­ale­cerá la capaci­dad insti­tu­cional y tec­nológ­i­ca del sec­tor.

Rosa Ochoa

Tam­bién es nece­sario inver­tir en edu­cación dig­i­tal y pre­ven­ción. Las cam­pañas que expliquen a los jugadores los ben­efi­cios de usar platafor­mas reg­u­ladas (seguri­dad, trans­paren­cia y garan­tías de pago) son tan impor­tantes como las san­ciones con­tra los sitios ile­gales. El cam­bio cul­tur­al hacia la for­mal­i­dad comien­za con la con­fi­an­za.

El desafío es grande, pero la opor­tu­nidad es enorme. En una región donde la infor­mal­i­dad ha sido la nor­ma, el iGam­ing puede mar­car la difer­en­cia: un sec­tor donde inno­vación y reg­u­lación con­viv­en, demostran­do que la dig­i­tal­ización tam­bién puede ser sinón­i­mo de trans­paren­cia, respon­s­abil­i­dad y crec­imien­to.

Publicado en:

Categories
Apuestas Deportivas Presentado