Honduras y el juego online en 2026


En el panora­ma del juego en línea en Améri­ca Lati­na, Hon­duras ha comen­za­do a apare­cer con may­or fre­cuen­cia en los últi­mos dos años, no porque ya cuente con un mar­co reg­u­la­to­rio definido, sino porque se ha desar­rol­la­do un pro­ce­so pre­vio en torno a un anteproyec­to de ley para reg­u­lar los casi­nos en línea. A prin­ci­p­ios de 2026, este esfuer­zo se mantiene en una fase pre­lim­i­nar, sin haber ini­ci­a­do for­mal­mente el pro­ce­so leg­isla­ti­vo, pero con impli­ca­ciones estratég­i­cas que mere­cen aten­ción.

A difer­en­cia de lo ocur­ri­do en otros mer­ca­dos de la región, donde la dis­cusión reg­u­la­to­ria ha avan­za­do has­ta con­ver­tirse en proyec­tos de ley, el caso hon­dureño se car­ac­ter­i­za por un largo peri­o­do de social­ización políti­ca y acer­camien­to a los inver­sores que comen­zó a finales de 2023 y se ha pro­lon­ga­do durante 2024 y 2025. Este pro­ce­so ha per­mi­ti­do situ­ar al país en el cen­tro del debate region­al sobre los mer­ca­dos emer­gentes del juego en línea, aunque todavía no hay defini­ciones nor­ma­ti­vas conc­re­tas.

La ini­cia­ti­va ha sido impul­sa­da prin­ci­pal­mente por la diputa­da Dunia Jiménez, del Par­tido Sal­vador de Hon­duras (PSH), quien, des­de finales de 2023, ha esta­do pre­sen­tan­do públi­ca­mente la idea de reg­u­lar los casi­nos en línea como una for­ma de atraer inver­sión extran­jera y gener­ar ingre­sos fis­cales. En octubre de 2024, las reuniones man­tenidas en Tegu­ci­gal­pa con gru­pos de inver­sores inter­na­cionales encabeza­dos por el empre­sario Chris­t­ian Luerh reforzaron la nar­ra­ti­va de Hon­duras como un «mer­ca­do vir­gen» con poten­cial para con­ver­tirse en una platafor­ma region­al, toman­do como ref­er­en­cia mod­e­los inter­na­cionales cono­ci­dos.

En 2025, los medios económi­cos y tec­nológi­cos locales retomaron el tema, sub­rayan­do el poten­cial económi­co de una reg­u­lación especí­fi­ca para los casi­nos en línea y la ausen­cia de un mar­co mod­er­no que reg­ule esta activi­dad. Estas pub­li­ca­ciones coin­ci­dieron en señalar que, a pesar del interés políti­co y empre­sar­i­al, el país sigue operan­do con nor­mas que no abor­dan de man­era inte­gral el juego a dis­tan­cia, lo que mantiene al sec­tor en una zona de indefini­ción jurídi­ca.

A finales de 2025 y prin­ci­p­ios de 2026, el anteproyec­to no cuen­ta con número de expe­di­ente ni ha sido for­mal­mente remi­ti­do a comi­siones leg­isla­ti­vas. En informes regionales, Hon­duras sigue clasi­ficán­dose como un mer­ca­do sin reg­u­lación inte­gral del juego online, lo que abre dis­tin­tos esce­nar­ios posi­bles a cor­to y medio pla­zo.

El primero de estos esce­nar­ios es que el anteproyec­to se incor­pore for­mal­mente a la agen­da leg­isla­ti­va en 2026. Esto impli­caría su pre­sentación como proyec­to de ley numer­a­do, su asi­gnación a las comi­siones cor­re­spon­di­entes y la aper­tu­ra de un pro­ce­so de análi­sis con dis­tin­tas depen­den­cias del Esta­do. En este con­tex­to, es pre­vis­i­ble que el tex­to evolu­cione para incor­po­rar ele­men­tos poco desar­rol­la­dos en el dis­cur­so públi­co, como los están­dares de juego respon­s­able, la pre­ven­ción del blan­queo de cap­i­tales y las reglas sobre pub­li­ci­dad. Para los inver­sores, este esce­nario rep­re­sen­ta una opor­tu­nidad tem­prana, aunque está condi­ciona­da a la capaci­dad del país para crear un mar­co com­pet­i­ti­vo y téc­ni­ca­mente sóli­do.

Un segun­do esce­nario, fre­cuente en la región, es que el anteproyec­to se quede con­ge­la­do. Fac­tores como el cam­bio de pri­or­i­dades políti­cas, la con­cen­tración en temas de seguri­dad, salud o refor­mas fis­cales más amplias, así como even­tuales resisten­cias sociales al juego, podrían dejar la ini­cia­ti­va en pun­to muer­to sin una res­olu­ción clara. En este caso, la expec­ta­ti­va a cor­to pla­zo se diluye y los actores pri­va­dos tien­den a intere­sarse por estrate­gias de obser­vación, estu­dios de mer­ca­do o posi­cionamien­to indi­rec­to, mien­tras se mon­i­tor­izan los avances en otros país­es lati­noamer­i­canos.

El ter­cer esce­nario plantea una evolu­ción del anteproyec­to hacia una ley más amplia sobre el juego en línea que no se lim­ite úni­ca­mente a los casi­nos en línea, sino que tam­bién incluya las apues­tas deporti­vas, el bin­go, los jue­gos vir­tuales y otras modal­i­dades de juego dig­i­tales. Este enfoque, alin­ea­do con las ten­den­cias reg­u­la­to­rias obser­vadas en otras juris­dic­ciones, per­mi­tiría ten­er una visión más inte­gral del mer­ca­do, aunque tam­bién impli­caría may­ores exi­gen­cias en tér­mi­nos de super­visión, cumplim­ien­to téc­ni­co y coor­di­nación insti­tu­cional. Para Hon­duras, este camino supon­dría un may­or reto reg­u­la­to­rio, pero tam­bién la posi­bil­i­dad de posi­cionarse con un mar­co mod­er­no y estruc­tura­do.

Rosa Ochoa

Más allá del esce­nario que final­mente se mate­ri­al­ice, el caso hon­dureño ilus­tra una dinámi­ca cada vez más común en Améri­ca Lati­na: la fase pre­via a la reg­u­lación, en la que el debate públi­co, la expec­ta­ti­va económi­ca y el interés de los inver­sores coex­is­ten durante años antes de plas­marse en nor­mas conc­re­tas. En 2026, Hon­duras no es un mer­ca­do reg­u­la­do de jue­gos online, pero sí es un país obser­va­do por la indus­tria.

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